Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2012

Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2012

6 diciembre - 16 diciembre

Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2012

Una derrota agridulce para Rafinha

Toshihiro Aoyama (L) Sanfrecce Hiroshima challenges Rafinha of Ulsan Hyundai
© Getty Images

El Ulsan Hyundai se despide de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2012 con dos derrotas en sendos partidos, pero para el brasileño Rafinha esa frustración es menor, ya que el mes pasado se llevó dos grandes alegrías. La primera, la conquista de la Liga de Campeones de la AFC, principal título de su carrera. Y la segunda fue más especial todavía: el día 26 de noviembre, el delantero se convirtió en padre. 

Mientras se preparaba el torneo que se está celebrando en Japón, su esposa dio a luz a Enzo en São Paulo, su ciudad natal. “Nació hace pocos días. Yo estaba en casa. Allá en Brasil era de noche, y aquí acababa de amanecer. Tenía el entrenamiento por la tarde, y no conseguí dormir. Estuve toda la madrugada levantado, y ella en el hospital. Lloré muchísimo. Hasta me grabé, para poder mostrar luego lo que estaba sintiendo”, explica a FIFA.com. “Es una bendición haber ganado un título y haber tenido un hijo. Sin duda, un gran trofeo”.

Y, al mismo tiempo, le esperaba una competición contra campeones de todos los continentes, en la que las cosas no transcurrieron según lo esperado. Pero, con la suerte que acompaña en estos momentos al brasileño, resulta difícil no intentar afrontar la situación con optimismo, y más aún considerando lo lejos que había llegado, en todos los sentidos. “Caramba, nunca hubiera imaginado que podría estar aquí y jugando un Mundial. Nuestro desempeño no ha sido muy bueno, pero la participación está en el currículo. Muchos querrían estar aquí”.

En busca de su espacio
Rafinha es el primero en reconocer que no aguardaba que su carrera tomase este rumbo. Tras darse a conocer en el Nacional, un modesto club de São Paulo -del que ya han surgido varias estrellas, como el centrocampista Deco y el atacante Dodô-, tuvo un breve paso por las categorías inferiores de su selección, pero sin llegar al combinado absoluto. Así pues, se encontró ante la opción de marcharse al extranjero, algo bastante habitual entre sus compatriotas futbolistas, que están por todo el globo. 

Primero probó suerte en Japón, en 2007, a una edad bastante precoz: 19 años. Estuvo una temporada en el Avispa Fukuoka, pero el entrenador alemán Pierre Littbarski apenas utilizó sus servicios. “Era muy joven, y estuve un año sin jugar. Decidí volver a Brasil. Después, cuando regresé, me dije que tenía que adaptarme y jugar”, afirma. “Tiene que ser así. Venimos aquí en busca de nuestros objetivos. La cultura es un poco difícil. No es para todo el mundo. Ya han venido varios jugadores de renombre que no se han quedado”.

Después de vestir los colores del Thespa Kusatsu, de la segunda división japonesa, Rafinha empezó el año en las filas del Gamba Osaka. Y fue en Osaka también donde su esposa se quedó embarazada. Meses más tarde, la pareja se mudó a Corea -cuando se acercaba la fecha del parto, ella iría a Brasil-, al fichar el delantero por el Ulsan. Y allí se produjo su eclosión dentro de la cancha: tuvo una actuación decisiva en la línea de ataque, junto a los coreanos Lee Keunho y Kim Shinwook, y marcó siete goles en la liga. 

En sus dos partidos de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, no ha visto puerta. De cualquier forma, el equipo en su conjunto no ha respondido a las expectativas. Ahora está negociando la prórroga de su vinculación con la entidad. “Podría haber dado un poco más dentro del campo, pero estoy satisfecho con el final del año en general”, señala. “Espero ganar más títulos para estar más cómodo. A día de hoy no pienso en volver a Brasil. Espero quedarme unos cinco años más fuera. Todavía es pronto”.

Tan cerca, tan lejos
Lo que quiere decir es que no piensa en volver a su país de manera permanente. Porque ahora mismo, no hay nada que desee más que subir al primer avión disponible. “Hoy mismo [miércoles] hago las maletas. Voy a Osaka y luego a Brasil. Mi hijo me está esperando. Estoy loco por verlo personalmente, porque de momento he tenido que contentarme con vídeos y fotos”.

Rafinha, seguidor del Corinthians, estaba en cierto modo muy cerca de hacer realidad el sueño de cualquier aficionado: poder ver a su equipo luchar por un título mundial en vivo, desde las gradas. Aunque miles de hinchas han acudido a Japón para presenciar el encuentro, el delantero del Ulsan toma el camino inverso. “Estaba loco por asistir. Pero, entre el Corinthians y mi hijo... (risas) Prefiero a mi hijo, está claro. Quiero estar a su lado y poder darle un abrazo muy grande”.

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