Goles espectaculares, estrellas esperadas, también sorprendentes, destellos culturales y solidarios… Desde su creación en 2000, la Copa Mundial de Clubes de la FIFA escribe cada año historias máximas y mínimas que van formando el ADN del torneo de clubes más importante del mundo.

Marruecos 2014 generará su propia instrucción genética que sume a la química del certamen y la afición local mete bullicio en los zocos a la espera que haya hazañas de Cristiano Ronaldo pero también que el continente pueda sentirse orgulloso de un nuevo Mohamed Aboutrika o Mouhssine Iajour. África se representa en ellos tanto como Latinoamérica lo hace en Rogério Ceni o Paolo Guerrero y Europa en, por ejemplo, Wayne Rooney. Son azúcar y fosfato del ADN mundialista.

Tras diez ediciones jugadas en cinco países diferentes, Aboutrika es el más destacado de los tres reyes de las presencias. Jugó 11 partidos como los también egipcios Wael Gomaa y Hossam Ashour pero su influencia en el Al Ahly fue capital, sobre todo en Japón 2006: fue goleador del torneo con tres tantos y amargó al América de México en el partido por el tercer puesto. “A partir de ahora mi nombre sonará más y eso me creará una mayor responsabilidad. Este Mundial quedará grabado en mi memoria”, dijo. Ese año también está grabado en la piel del Internacional de Porto Alegre, que shockeó al Barcelona de Frank Rijkaard, Ronaldinho y Deco en la final.

Ceni también puede contar que volteó a un grande europeo. “Aquel fue uno de los mejores partidos de mi carrera”, dijo hace poco el portero del Sao Paulo, figura indiscutible en la final de Japón 2005 ante el Liverpool. “Tuvimos 21 remates a puerta. ¿Qué más podríamos haber hecho?”, se preguntó resignado al final del partido Rafa Benítez, técnico de los Reds. Para completar, Ceni convirtió un penal en las semifinales frente Al Ittihad. Fue el primer arquero en hacer un gol en una Copa Mundial de Clubes, Balón de oro adidas y premio TOYOTA.

Toques mágicos y sorprendentes
Con menos participaciones decisivas pero igual de vitales, Rooney y Pedro Rodríguez hicieron felices a sus hinchas. El inglés convirtió al minuto de ingresar contra el Gamba Osaka japonés en Japón 2008. Es el jugador que marcó más rápido en la historia del torneo saliendo desde el banquillo. En la final volvió a ser letal: fue el único que pudo doblegar a una difícil Liga Deportiva Universitaria de Quito para que el Manchester United sea campeón.

El caso de Pedro en Emiratos Árabes 2009 fue el del crack inesperado. Estudiantes de La Plata tenía boquiabierto al mundo: vencía 1-0 al FC Barcelona de Pep Guardiola –sí, el de los seis títulos en un mismo año- a falta de ¡un minuto! para terminar el partido. El extremo, rescatado por Guardiola del filial un año antes ante la sorpresa general, evitó el milagro con su gol del empate y Lionel Messi definió en el suplementario. Dos años después, lo del Barça no fue agónico, fue coral y perfecto. En el primer duelo Messi vs Neymar, los españoles minimizaron a un gran Santos. "Es el mejor partido de ese equipo", suele recordar Guardiola.

Los goles de esa final sin dudas están en el podio de los grandes tantos de la competición, como el del brasileño Edílson al Real Madrid en la primera edición Brasil 2000: caño delicioso a Karembeu y puntazo abajo al primer palo de un adolescente Iker Casillas. "Fue maravilloso", resumió con simpleza quien fue elegido mejor jugador del torneo.

Bailes, idolatrías y pasión
El caño tuvo la plasticidad de un paso de baile, pero para danzas inolvidables la de Robert Kidiaba, el excéntrico y buen arquero del TP Mazembe en Emiratos Árabes 2010. El baile ritual del congoleño al festejar los goles se volvió imagen icónica del primer equipo africano en alcanzar una final. Le ganaron al Pachuca en cuartos de final y al Internacional de Porto Alegre en semis. Kidiaba no bailó en la final -el Mazembe perdió 3-0 frente al Inter de Milán-, pero disfrutó con sus compañeros con el hermoso gesto del ganador del Balón de Oro adidas, Samuel Eto'o. El camerunés entró al vestuario congoleño a felicitar a los jugadores y entregar regalos a los derrotados.

Con la misma admiración pero ante los ojos del público, algunos jugadores del Raja Casablanca se quedaron con la vestimenta de Ronaldinho Gaúcho al vencer a Atlético Mineiro en la semifinal de Marruecos 2013 con un gol de Mouhssine Iajour. El delantero fue Balón de Bronce adidas y referente de una explosión colectiva: "Le dimos alegría al pueblo marroquí".

Para postales de locura, las del pueblo corinthiano en Japón 2012. Después del descenso en la Liga brasileña en 2008, el Corinthans volvió a sentirse lo que es, un gigante, al ganarle la final al Chelsea con gol de Paolo Guerrero y una actuación soberbia de Cassio, al mejor estilo Rogério Ceni siete años antes. "Hemos demostrado quién es el Corinthians", dijo exultante el arquero. Treinta mil hinchas coparon Yokohama y disfrutaron una de las gestas de las que está hecha la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Marruecos 2014 espera por la suya.