Las dos incuestionables grandes potencias de Oceanía, Australia y Nueva Zelanda, se verán las caras el sábado 29 de mayo. El primer encuentro de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006 de ambos equipos promete ser un choque reñido entre dos rivales acérrimos, el último de una larga y polémica serie.

Desde que la rivalidad entre los dos conjuntos de las Antípodas se inició en serio, en Dunedin en 1922 –los Kiwis ganaron aquel partido por 3-1–, Australia y Nueva Zelanda se han enfrentado más de 60 veces. Los australianos son los que dominan en cuanto al registro global, con 34 victorias, 13 empates y 14 derrotas.

Y Nueva Zelanda, a pesar de obtener algunos resultados positivos recientemente, sigue estando a la zaga. La selección neozelandesa, el último representante de la OFC que se ha clasificado para una Copa Mundial de la FIFA (España 1982), y con dos participaciones en la Copa FIFA Confederaciones en los últimos cinco años en su haber, sigue estando a la sombra de su enorme vecino. Australia, con su amplio elenco de hijos pródigos en Europa, está considerado el más atractivo de los dos grandes.

Si bien la última actuación de los Aussies en una fase final de la Copa Mundial de la FIFA se remonta a hace dos décadas, en Alemania 1974, en los últimos años han rendido a buen nivel en las competiciones preliminares. Los Socceroos, dejando en el camino a Nueva Zelanda, alcanzaron la eliminatoria transcontinental en las tres últimas ediciones, lo que los convirtió en los eternos aspirantes del último decenio.

Es cierto que al seleccionador Frank Farina y a sus muchachos nada les gustaría más que regresar al escenario de su mayor éxito futbolístico en verano de 2006. Pero, sin hacer ruido, Nueva Zelanda –vigente campeona de la Copa de Naciones de la OFC– hará todo lo que pueda para aguarles la fiesta a sus vecinos en la próxima edición del máximo torneo regional, que también sirve como competición preliminar de la zona oceánica para la Copa Mundial de la FIFA. Y sin dos de sus principales figuras, Mark Viduka y Harry Kewell, Australia necesitará encontrar inspiración en otra parte.

Una reñida rivalidad
Nueva Zelanda y Australia han acaparado las anteriores Copas de Naciones de la OFC. Ningún otro equipo de la región, conocida por el abismo que existe en ella en cuanto a talento y pedigrí profesional, ha conseguido apartar nunca a los dos grandes de su pedestal. Los Kiwis suman tres títulos (1973,1998 y 2002), al igual que los Aussies (1980, 1996 y 2000). Dirigidos por el seleccionador Mick Waitt, los campeones neozelandeses quizás tengan la impresión de afrontar con ventaja la Copa de Naciones de la OFC/competición preliminar para la Copa Mundial de la FIFA, que comienza este fin de semana.

A pesar de carecer de grandes astros, los All Whites cuentan con la experiencia de haberse enfrentado, el año pasado en Francia, a algunos de los mejores conjuntos del mundo en la Copa FIFA Confederaciones. Aunque recibieron un severo correctivo, el aprendizaje obtenido sin duda les será útil de cara a la liguilla de seis equipos que se resolverá en la ciudad australiana de Adelaida. "Siempre se mueren de ganas por estropearle la fiesta a Australia" Aunque Kewell y Viduka, tal y como era de esperar, se hicieron con el primer y el segundo premio en la votación para elegir al mejor jugador de Oceanía en 2003, estuvieron escoltados por el fornido defensa Ryan Nelsen, que juega en Estados Unidos.

Nelsen, capitán de Nueva Zelanda, y el hombre que conmocionó a Australia en Auckland con un solitario gol tardío en la Copa de Naciones de la OFC 2002, no es ajeno a la rivalidad existente entre los australianos y ellos. "Fue un gran momento personal para mí", ha declarado Nelsen, que podría perderse el partido por una lesión en la ingle, a FIFAworldcup.com acerca del gol. "Pero me gusta pensar en lo que supuso para el equipo y para el país. Todos estaban como locos… Aquí significó mucho". La principal fortaleza de los neozelandeses reside en la firmeza de su bloque. Sin futbolistas de gran renombre entre sus filas, el equipo está construido sobre unos sólidos cimientos de trabajo duro y genuina entrega.

"No hay grandes egos, ni grandes agendas en el equipo. Todos los miembros de la plantilla tienen los pies en el suelo, por el bien del grupo y del país… Somos un equipo sólido, a mí no me gustaría tenernos como rival", ha comentado Nelsen. El técnico australiano, Frank Farina –uno de los primeros jugadores del continente que recaló en Europa–, también conoce la presión de la rivalidad y los puntos fuertes de sus contendientes. "Nuestros partidos contra Nueva Zelanda siempre son interesantes, son rivales complicados", ha afirmado. "Participaron en la Copa FIFA Confederaciones del año pasado en Francia, así que eso debería ayudarles, y siempre se mueren de ganas por estropearle la fiesta a Australia".

Cuatro valientes modestos se esfuerzan por nadar contracorriente
Australia y Nueva Zelanda son los pesos pesados que van a acaparar la atención en Adelaida, pero cuatro selecciones humildes intentarán también probar su suerte. Los cuatro primeros clasificados del grupo de diez conjuntos isleños que compitieron en Samoa e Islas Salomón a principios de este mes aspiran a dar la campanada.

Vanuatu, Islas Salomón, Fiyi y Tahití brillaron en la primera ronda de la competición preliminar, y quizás sean el grupo de equipos más competitivo de la historia en los Mares del Sur. Farina es consciente de ello: "Todos son capaces de causarnos un disgusto, por lo que deberemos estar concentrados desde el pitido inicial de cada partido", ha advertido. "Tendremos que estar listos de inmediato".

A pesar de los retos, más o menos difíciles, que se les presenten, sin duda el dominio regional se decidirá en el campo entre Australia y Nueva Zelanda. Los dos primeros clasificados de la liguilla de Adelaida se enfrentarán el año que viene en una eliminatoria a doble partido, para decidir cuál de ellos se medirá al quinto de la zona sudamericana por un puesto en Alemania. ¿Quién se atreve a apostar contra otro choque entre Aussies y Kiwis?