Francia recuperó la estela del triunfo a escala mundial con una merecida victoria en la Copa FIFA Confederaciones (18-29 de junio). Tras la decepción que supuso la eliminación en la primera fase de la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002 sin haber ganado ningún partido ni anotado un solo gol, los anfitriones volvieron a exhibir todo su potencial, al marcar 12 goles e imponerse rotundamente en sus cinco encuentros.

La selección francesa, llevada en volandas por el público que se congregó en el Estadio de Francia (París), el Estadio de Gerland (Lyón) y el Estadio Geoffroy-Guichard (Saint-Étienne), fue adquiriendo gradualmente su ritmo ganador con victorias sobre Colombia (1-0), Japón (2-1), Nueva Zelanda (5-0) y Turquía (3-2) antes de superar a Camerún en la final con un gol de oro. Las victorias, junto con los conocidos cánticos, trajeron recuerdos del momento futbolístico más grandioso del país vivido en el verano del 98. No obstante, la atmósfera de la final fue lo menos parecida posible a la de cinco años atrás, aunque igualmente memorable, ya que los jugadores saltaron al campo llevando una imagen gigante del camerunés Marc-Vivien Foé, el futbolista que cayó desmayado y falleció posteriormente en la semifinal disputada por su equipo ante Colombia el 26 de junio.

El rey Henry

l torneo representó una prueba para el combinado francés, dirigido por Jacques Santini, que jugó sin dos de sus grandes figuras, Zinedine Zidane y Patrick Vieira. Sin embargo, liderados por un inconmensurable Thierry Henry, los campeones de la anterior edición siempre contaron con un jugador realmente capaz de marcar la diferencia. El futbolista, cuyo estilo recuerda al de una gacela, se mostró especialmente grácil al recibir el balón por la banda izquierda, en donde puso constantemente en apuros a las defensas rivales, dejándolas a menudo en evidencia con sus frenéticas acometidas con el balón en los pies. El ariete del Arsenal recibió la Bota de Oro de adidas gracias a sus cuatro goles, los de la victoria en el primer partido de Francia ante Colombia y en la final frente a Camerún y otros dos contra Nueva Zelanda y Turquía. El completo juego de Henry, su velocidad y su fuerza, junto con su gusto por lo audaz y lo original, no sólo cautivaron a los aficionados franceses, sino también al Grupo de Estudio Técnico (GET), que lo nombró Jugador del Partido en tres ocasiones (contra Nueva Zelanda, Turquía y Camerún). Los periodistas no hicieron oídos sordos y lo eligieron además como el jugador más destacado del torneo, por lo que el delantero se adjudicó el Balón de Oro de adidas.

Elegancia asiática

Zico siempre afirmó que la Copa FIFA Confederaciones iba a ser su primer gran desafío como seleccionador de Japón, puesto en el que sucedió al francés Philippe Troussier después de la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002. Y a pesar de realizar partidos muy meritorios, especialmente ante Nueva Zelanda (3-0) y Francia (1-2), los campeones de la AFC aún deberán demostrar su valía tras ser eliminados en la primera fase, al caer por 1-0 ante Colombia en el choque decisivo. Con siete tarjetas amarillas y ninguna roja en tres partidos, Japón obtuvo el Premio Fair Play de la FIFA como consuelo a su esfuerzo. Sin embargo, para Zico quizás sea más tranquilizador el emocionante estilo de fútbol ofensivo desplegado en Europa por los nipones. Liderados por Shunsuke Nakamura, jugador de enorme calidad, y por la experiencia de Hidetoshi Nakata, los japoneses gozaron en sus partidos de la posesión de la pelota. Pero a pesar del evidente talento de los delanteros Naohiro Takahara y Yoshito Okubo, el técnico brasileño todavía tiene que resolver su eterno problema de la pegada en ataque.

Talento turco

olombia alcanzó las semifinales gracias a una férrea defensa, el instinto rematador de Giovanni Hernández (3 goles) y su buena actuación en las segundas partes. Pero quizás la mayor sorpresa haya sido la de otro semifinalista, Turquía, a quien se había invitado a la competición. Después de su tercer puesto en Corea y Japón, un resultado idéntico entre la elite no debería haber causado demasiada sorpresa, pero el seleccionador Senol Gunes, que no pudo contar con muchos de sus jugadores consolidados por lesión o por no estar disponibles, hizo debutar a varios jóvenes en el torneo. El conjunto europeo, gracias a la contribución de los delanteros Tuncay Sanli (3 goles) y Okan Yilmaz (3 goles), el centrocampista Gokdeniz Karadeniz (2 goles) y una nutrida, colorida y ruidosa afición, elaboró un fútbol de máximo nivel en partidos siempre memorables. Tras vencer a Estados Unidos por 2-1 en su debut, Turquía perdió contra Camerún con un penal en el último minuto (0-1) y luego se tomó la revancha ante Brasil (2-2) por sus dos derrotas en Corea/Japón 2002, eliminando del torneo a los campeones del mundo. Luego caería en una animada semifinal ante Francia por 3-2 (en esta ocasión desperdiciando un penal en el último minuto, que le hubiera permitido empatar) y por último refrendaría el tercer puesto al imponerse a Colombia por 2-1. Sin duda, el fútbol turco va por más.

Goles para disfrutar
En cuanto a la vistosidad de los goles, Francia 2003 no pudo haber sido mejor. De los 37 goles anotados en 16 encuentros (2.31 por partido), varios fueron increíbles. Desde el cañonazo de Nakata desde 25 metros que supuso el 2-0 en su primer encuentro ante Nueva Zelanda hasta el balón raso que introdujo Yilmaz pegado al palo desde 20 metros en el choque por el tercer puesto contra Colombia, la competición estuvo repleta de tantos espléndidos. Hubo también otros fogonazos lejanos, como el del neozelandés Raf De Gregorio a Colombia, el exquisito lanzamiento de falta de Nakamura que se coló por la escuadra francesa y el tanto de la victoria sobre Brasil de Samuel Etoo en los últimos minutos, además de algunos que sirvieron para culminar elaboradas jugadas de equipo, como el del empate de Hernández ante Turquía, el del triunfo de Sanli contra Estados Unidos y la mayoría de los 12 que logró Francia en el torneo.

En honor a Foé
Por desgracia, la Copa FIFA Confederaciones Francia 2003 no será recordada por esos impresionantes tantos, sino por la muerte del mediocampista camerunés Marc-Vivien Foé. El jugador se desplomó cuando corría solo durante la segunda parte de la semifinal que enfrentó a su equipo y a Colombia en Lyón, y falleció poco después. La noticia, por completo inesperada y aparentemente sin explicación, conmocionó al mundo del fútbol. Una hora después y a muchos kilómetros de allí, en París, Francia se midió a Turquía en una emotiva segunda semifinal, en donde muchos pensamientos se dirigieron al hijo que había perdido Camerún. En unas escenas sin precedentes sobre un campo de fútbol, los jugadores formaron sin ser apenas capaces de contener las lágrimas. Cuando Henry marcó el primer gol, el equipo francés lo celebró señalando hacia el cielo como homenaje a su compañero. La presencia de Foé también se dejó sentir en la final, en donde los futbolistas de Francia y de Camerún se situaron detrás de una enorme fotografía de este gran jugador para guardar un minuto de silencio. Y para recalcar su solidaridad, tras el gol de oro de Francia, el capitán del equipo anfitrión, Marcel Desailly, llamó a su homólogo camerunés, Rigobert Song, para que le ayudase a sostener la Copa FIFA Confederaciones. Entre las numerosas pancartas de homenaje que había en el estadio, una de ellas rezaba: "Un león nunca muere, sólo duerme".

Participantes:
Brasil, Camerún, Colombia, Estados Unidos, Francia, Japón, Nueva Zelanda y Turquía.

Sedes:
Saint-Denis (París), Gerland (Lyón) y Geoffroy-Guichard (Saint-Étienne)

Máximos goleadores:

  1. Thierry Henry (FRA), 4 goles;

  2. Tuncay Sanli (TUR), Shunsuke Nakamura (JAP) Giovanni Hernández (COL), Robert Pirès (FRA), Okan Yilmaz (TUR), 3 goles cada uno.

Espectadores:
491,700

Asistencia media:
30,731