El seleccionador de Estados Unidos, Bob Bradley, recibió duras críticas a principios de esta Copa FIFA Confederaciones por las dos derrotas consecutivas y los seis goles que cedió su equipo. Pero ahora, después de sus últimos partidos, todo son elogios. Dictó una clase de sabiduría táctica durante la semifinal contra España, en la que su equipo presionó con valentía desde los primeros compases hasta conquistar la victoria por 2-0.

Sin embargo, como confesó a FIFA.com en esta entrevista en exclusiva, el técnico estadounidense cree que a sus jóvenes y decididos pupilos les espera un partido totalmente distinto contra Brasil el domingo, en su primera final de la historia en una máxima competición mundial.

"Los brasileños nos plantean un reto diferente al de España", explica el ex entrenador del Fire de Chicago, del MetroStars de Nueva York y del Chivas USA a FIFA.com la víspera de la final de Johannesburgo. "No es fácil ni instructivo comparar estos dos equipos. España, con su juego de pases y con la manera que tiene de abrir huecos e imponer su juego, es la mejor del mundo. Pero Brasil también es especial. Puede armar jugadas desde muy atrás. Sus jugadores se compenetran con una perfección increíble y se combinan con resultados devastadores, además de recorrer enormes distancias a una velocidad de vértigo".

Bradley y sus hombres descubrieron por las malas la velocidad que se gasta Brasil y lo implacable que puede llegar a ser con los errores del rival. Parece que los norteamericanos aprendieron la lección en la derrota por 3-0 que sufrieron en Pretoria en la primera ronda. El sensato Bradley no está dispuesto a tropezar dos veces con la misma piedra.

"No estamos satisfechos con el comienzo del partido contra Brasil en la fase de grupos", comenta el entrenador sobre la indecisión de sus hombres en los primeros compases de aquel encuentro, en el que recibieron un gol en el minuto 7, como resultado de un tiro libre de los brasileños. "Empezamos muy lentos, y éste es precisamente un fallo que no puedes permitirte contra Brasil". El segundo fallo, producto de un error de cálculo de DaMarcus Beasley en un saque de esquina, provocó un fulgurante contraataque que comenzó Kaká y remató Robinho. "No nos sorprendió la velocidad que imprimieron a su reacción", añade Bradley, quien también fue entrenador de la selección sub-23 de Estados Unidos. "A los italianos les habían hecho exactamente lo mismo. Contra los brasileños, el mínimo error se paga caro, seas quien seas, porque su velocidad es endiablada. Tienen nuestro respeto, pero aprendimos la lección en el primer partido".

Un juego inteligente
Bradley admite que, aunque no siempre es posible controlar este tipo de fallos decisivos, en esta ocasión su equipo llegará a la final con otros ánimos y más energía. "Saltaremos al campo a desplegar nuestro juego, un juego agresivo e inteligente, con energía y velocidad. Eso hicimos después de nuestras derrotas en los dos primeros partidos y vencimos a Egipto y a España cuando jugamos con la mentalidad apropiada".

Bradley deberá prescindir de uno de sus mejores jugadores, el mediocampista de contención Michael Bradley, su propio hijo, que vio la tarjeta roja por una dura entrada a falta de dos minutos para el final del partido contra España. El seleccionador, que hasta la fecha ha tenido que soportar en Sudáfrica la expulsión de tres de sus hombres, admite que la situación no es la ideal. Sin embargo, está convencido de que la habilidad del colectivo conseguirá que la selección estadounidense se sobreponga a este revés. "Tenemos que hacer retoques y adaptarnos", afirma.

"Los grandes partidos como el de mañana brindan a los jugadores la oportunidad de destacar y desequilibrar el encuentro. Y no sólo a los jugadores que uno se imagina a priori. En nuestro equipo todo el mundo es importante. Estoy seguro de que el hombre que ocupe el lugar de Michael rendirá al máximo y luchará sin descanso por el triunfo del equipo, porque sabe que no esperamos menos de él".

Bradley no quiere hablar de venganza, pero lógicamente está deseando que, en esta ocasión, la balanza se equilibre a su favor. "Se nos presenta otra oportunidad de enfrentarnos a Brasil, y de jugar el partido que somos capaces de jugar. Segundas oportunidades como ésta no surgen muy a menudo, pero nosotros tendremos mañana la gran suerte de disfrutar de una de ellas".