En el mundo del fútbol, no es nada fácil asumir el rol de goleador. Yy mucho menos en un seleccionado que siempre se ha enorgullecido por su capacidad de anotar más goles que cualquier otro.

Durante los últimos seis años, desde su primera convocatoria con la Seleção, Luis Fabiano ha afrontado diversos altibajos: llegó a estar considerado fuera de la disputa por la camiseta número 9 amarilla, formó parte de un grupo de postulantes que no lograban afirmarse como la opción goleadora que Brasil necesitaba y finalmente, en el último año y medio, parece haber conquistado su puesto a base de mucho trabajo y festejos.

Nada más llegar a la Copa FIFA Confederaciones Sudáfrica 2009, el delantero del Sevilla FC se impuso un desafío nada modesto: prometió que a lo largo de la competición mantendría un promedio de un gol por partido. Dicho y hecho. Más que eso: el ariete de 28 años concretó su reto personal gracias a los dos goles que anotó en la segunda parte de la final ante Estados Unidos; dos tantos que significaron el empate para un equipo que volvió del intervalo perdiendo por 0-2 y que terminaron impulsando la Canarinho rumbo a la victoria y su tercer título del ‘Festival de Campeones'.

Sin dudas, una actuación a la medida de lo que espera la afición brasileña en una Copa Mundial de la FIFA como la que se disputará el año próximo en Sudáfrica. "Estoy contento de que todo haya salido como planeado en esta final. Estuve dos partidos sin anotar, pero al final creo que no había mejor manera de llegar a esos cinco goles en cinco partidos", dijo Luis Fabiano a FIFA.com luego del partido decisivo, cuando ya bromeaba acerca de sus próximas metas con la Amarelinha.

"Igual no sería mala idea mantener el promedio durante el Mundial de Sudáfrica. Trabajaré duro para ello", aseguró el sonriente delantero, quien se llevó a casa la Bota de Oro de adidas como máximo goleador del certamen, además del Balón de Prata de adidas por haber sido considerado el segundo mejor jugador del torneo.

Lo de vivir un momento tan prolífico, sin embargo, no da al Fabuloso la certeza de que el puesto de delantero centro de Brasil en la próxima Copa Mundial de la FIFA ya esté asegurado. "Todavía nos falta clasificar matemáticamente y, de todas formas, tenemos un año antes del Mundial. Sé que en un país como Brasil nunca hay nada cierto. Uno siempre debe luchar por su espacio", ponderó el dorsal 9 brasileño, quien demuestra tranquilidad ante la posible competencia de los arietes que estuvieron en Alemania 2006 y ahora vuelven a marcar sus goles en el fútbol brasileño, como Adriano (Flamengo), Fred (Fluminense) y Ronaldo (Corinthians).

"En todos los momentos que defendí la Seleção siempre estuve muy tranquilo. Primero porque confío en mi trabajo y, además, Dunga siempre ha dejado clara la confianza que tiene en mí también. No importa lo que pase, ni cuántos goles anote: tengo que seguir trabajando duro."

Mientras los goles sean tantos y, sobre todo, en momentos tan decisivos, seguramente el Fabuloso tendrá que dejar de lado tanta modestia y cautela al ser consultado sobre si el histórico dorsal 9 de Brasil tiene dueño. "Vivo de anotar goles. Es mi labor, es lo que se espera de mí. Si ellos sirven para ayudar a conseguir victorias como la de hoy, entonces seré un hombre contento".