Copa FIFA Confederaciones 2009

La epopeya americana

(FIFA.com)
David Villa #7 of Spain reacts after his shot was blocked
© Getty Images

El miércoles en la gélida Bloemfontein, frente a una selección española compuesta por algunos de los futbolistas más famosos del mundo, Estados Unidos sacó de la galera la que se convertirá en la conquista más sonada de su historia. La victoria en esta semifinal supuso la confirmación definitiva para la mayoría de jugadores estadounidenses, que defendieron su puerta con bravura contra el equipo que ocupa el primer puesto de la clasificación mundial. De paso, el fútbol de Estados Unidos se granjeó el respeto del mundo. Su retaguardia, compuesta principalmente por un puñado de héroes anónimos, repelió con bravura la carga de la brigada pesada, dirigida por los mejores efectivos del Barcelona y el Real Madrid. FIFA.com conversó con un puñado de valientes después del pitido final.

"Si no te entregas al máximo para defender tu meta contra un equipo como España, vas listo", declaró a FIFA.com Jay Demerit, quien tras un año en la Premier League, ha regresado a la segunda categoría inglesa con el humilde Watford. El poderoso central ayudó a repeler los continuos asaltos a la puerta estadounidense de hombres como Fernando Torres, del Liverpool; David Villa, uno de los posibles traspasos millonarios del momento; o Xavi, elegido mejor jugador de la EURO 2008. "Sabíamos que no podíamos darles ni siquiera un respiro, que teníamos que plantarnos en su cara".

*Sin complejos
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Estados Unidos saltó al terreno de juego sin complejos para enfrentarse a los campeones de Europa, que traían consigo una racha récord de 15 victorias consecutivas comenzada en 2006. Desde los primeros compases, los americanos desplegaron su artillería, comandada por la velocidad del joven delantero afincado en la liga sueca Charlie Davies. Después del primer gol, que subió al marcador en el minuto 27, se atrincheraron para defender su posición. Casualmente, el autor del tanto, Jozy Altidore, juega en España desde el año pasado y actualmente milita cedido en el Xerez, un equipo recién ascendido a primera división.

"Nuestra defensa ha sido increíble", manifestó a gritos y totalmente eufórico el joven mediocampista Ricardo Clark, el hombre el Dynamo de Houston que vio la roja en el partido contra Italia, el primero de Estados Unidos en Sudáfrica 2009. Contra España, los expeditivos despejes y entradas de Clark resultaron decisivos para la resistencia estadounidense. "Gooch (Oguchi Onyewu) ha estado fantástico, (Jay) Demerit, (Carlos ) Bocanegra, en realidad el grupo al completo, han defendido con el cuerpo y el alma para que no se nos escapara de las manos este triunfo tan especial".

El motivador capitán Bocanegra, de regreso al once inicial tras una lesión en el muslo, parecía totalmente desconcertado tras el pitido final. "Es un gran día, uno de los momentos más grandes de nuestra historia", acertó a decir a FIFA.com con risitas entrecortadas, como loco de alegría. "Ahora mismo es que ni nos lo creemos; todavía no lo hemos digerido". El defensa del Rennes, que jugaba de lateral izquierdo por primera vez desde el año 2007, dio un recital en sus duelos con los carrileros españoles, y muy especialmente con Sergio Ramos, el astro del Real Madrid. "Hemos visto montones de despejes acrobáticos, entradas a ras de suelo... uno se tiraba para cortar un balón y otro venía detrás para rematar la faena y enviarlo lejos. Hemos desplegado una defensa espectacular, pero no sólo los zagueros... todo el equipo ha trabajado para echar el cerrojo a la puerta".

Oguchi Onyewu sobresalió en una retaguardia absolutamente impresionante. El gigantesco central, del que se rumorea que aterrizará este año en Turquía procedente del campeón belga, el Standard de Lieja, se elevaba como una mole por encima de la famosa delantera española. "Todo el equipo se ha empleado a fondo para proteger la meta", declaró con una mención especial a las empecinadas exhibiciones en defensa del creador de juego Landon Donovan y a la tenacidad del delantero Clint Dempsey en la lucha por la causa. "Cuando se trata de preservar una ventaja, siempre juegas con los nervios de que el rival consiga la igualada, pero nosotros teníamos muchísima fe en nuestras propias fuerzas y en lo que estábamos haciendo".

*Haciendo historia
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Lo que la selección de Estados Unidos estaba haciendo, lo supiera o no en aquellos momentos, era luchar por la conquista de su victoria más sonada desde que el país se impuso a Inglaterra en Belo Horizonte en la Copa Mundial de la FIFA 1950. La batalla de Bloemfontein resultó un choque muy parecido a aquel emblemático triunfo: tesón, suerte, orgullo y temple contra una técnica y una casta superior, en una epopeya típicamente americana de empuje, iniciativa y fe en las propias capacidades. Clint Dempsey, uno de los pocos integrantes de la selección que juega de titular en una liga extranjera, la Premiership inglesa, con el Fulham, ayudó a liberar tensiones con el segundo gol, un tanto oportunista a falta de 16 minutos para el final. A partir de ese momento, el juego consistió en resistir el acoso impetuoso de los españoles.

"Sabíamos que tendríamos que defendernos con todos los medios a nuestro alcance", añadió el dorsal número 1 del Everton, Tim Howard, al que ahora, en la histórica final de Estados Unidos en Johannesburgo, le tocará enfrentarse a Brasil o a Sudáfrica. "Para conquistar un triunfo tan sorprendente como éste, tienes que defender como si te fuera la vida en ello". Demerit, alto, musculoso y siempre sediento de victoria, supo poner en perspectiva mejor que nadie el asombroso trabajo de su equipo.

"Siempre que jugamos partidos como el de hoy, nos toca probar nuestra valía", aseguró. "Nunca llegamos como favoritos, siempre tenemos algo que demostrar. Pero hoy hemos dejado bien claro que, cuando nos unimos y sacamos lo mejor que llevamos dentro, podemos llegar muy alto. Queríamos demostrarle a España que podemos mirarla de tú a tú, y que también hay mucho talento en Estados Unidos. Puede que no seamos los mejores ni los más famosos futbolistas del mundo, pero cuando trabajamos en equipo, ese detalle no tienen ninguna importancia".

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