Brasil se proclamó campeón tras remontar, mientras que España conquistó el bronce al imponerse en el primer encuentro del día, un emocionante choque que deparó cinco goles en Rustenburgo. Mientras el mundo reflexiona sobre un memorable e histórico espectáculo sudafricano, FIFA.com repasa las tramas que conforman el trasfondo estadístico de una emocionante jornada final.

Los equipos
Posesión. Tiros a puerta. ¿Quién necesita todo esto? Estados Unidos, no. Al menos durante un tiempo, dio la impresión de que los norteamericanos iban a seguir burlándose de esas estadísticas ganando un torneo en el que siempre habían estado por detrás en dichos indicadores. La insólita trayectoria triunfal del combinado estadounidense en Sudáfrica 2009, que a punto estuvo de terminar con final feliz, se basó en todo momento en un uso prudente de sus escasos recursos. Si bien los analistas de rendimiento Castrol han averiguado que los equipos presentan un promedio de un gol por cada seis ocasiones, el equipo de Bob Bradley se dotó de una ventaja de dos tantos en la final aprovechando el 50% de sus cuatro oportunidades en el primer periodo.

En última instancia, no obstante, se hizo justicia en Johannesburgo. Brasil, que registró la extraordinaria cifra de 25 disparos a puerta, en contraposición a los ocho de su oponente, mantiene el récord de marcar al menos tres goles en cada una de las cuatro finales de la Copa FIFA Confederaciones que ha disputado, gracias a una vibrante remontada en la segunda parte. Y también consiguió reescribir otro récord. En anteriores finales de la FIFA, los brasileños llegaron ocho veces al descanso con un 2-0 en contra, y nunca antes de esta noche habían podido neutralizar una desventaja semejante. Dunga tuvo asimismo su pequeño hueco en la historia, al convertirse en el primer hombre que gana la Copa FIFA Confederaciones como jugador y como entrenador.

En cuanto a España, la tercera plaza obtenida no impedirá que su periplo por Sudáfrica 2009 vaya a recordarse como una ambición frustrada. Sin embargo, al menos la Roja consolidó su condición de mejor pasadora del torneo. Los campeones de Europa efectuaron más pases (2.619) que cualquier otro participante, y la calidad estuvo a la altura de la cantidad, ya que su porcentaje de aciertos, del 81,11%, no tiene parangón en esta prueba.

Los jugadores
Luís Fabiano
se había propuesto marcar en todos los partidos de esta competición. Aunque no lo logró, el delantero del Sevilla rescató a los suyos esta noche con un doblete, que le valió el siguiente mejor récord: una media de un gol por encuentro. Además de dar a Brasil su cuarta Bota de Oro adidas, tras los pasos de Romário (1997), Ronaldinho (1999) y Adriano (2005), estas dos dianas sitúan el cociente realizador de O Fabuloso como internacional en 0,71 tantos por partido, acercándose todavía más al ratio final de Romário, de 0,79.

Poco antes, el duelo por el tercer puesto en Rustenburgo acabó siendo protagonizado por dos suplentes. Con un doblete cada uno, Daniel Güiza y Katlego Mphela inscribieron sus nombres en la historia: nunca dos sustitutos de dos equipos distintos habían conseguido tal proeza en ninguna final de un torneo de categoría masculina absoluta de la FIFA. La única actuación anterior de Mphela fue saltando al campo en el minuto 91 contra Brasil, y quizás Joel Santana se pregunte si el astro del Mamelodi Sundowns podría haber sido la respuesta al pésimo balance de dos goles de entre 57 lanzamientos a puerta de su equipo en sus cuatro primeros compromisos. Güiza, que únicamente había jugado 16 minutos antes de hoy, confirmó su reputación de revulsivo labrada en la Eurocopa 2008. El artillero del Fenerbahçe, de hecho, suma más goles (5) que titularidades con su selección (3).

La acción
Aunque el pequeño Rustenburgo carezca del glamour de Johannesburgo y no haya tenido un público tan numeroso y apasionado como Mangaung/Bloemfontein, lo que no le faltaron a la sede de menor tamaño de Sudáfrica 2009 fueron goles. Los cinco que se repartieron España y Sudáfrica hicieron aumentar el total de Rustenburgo a 15 en cuatro contiendas, una media de 3,75. Por suerte, Johannesburgo lo recibió como un estímulo. Las cuatro primeras citas del Ellis Park se saldaron con dos míseros tantos, pero esa media de 0,5 por partido se dejó atrás de forma espectacular, al ofrecernos Estados Unidos y Brasil una final verdaderamente clásica.

¿Sabías que...?
La Copa FIFA Confederaciones sigue siendo el único torneo masculino de la FIFA que nunca ha presenciado un gol en el primer minuto. Los dos tantos más rápidos del certamen -obra del argentino Gabriel Batistuta en 1992 y del turco Tuncay Sanli en 2003- se lograron en el segundo. La diana más tempranera de Sudáfrica 2009 fue la firmada por Kaká en el minuto 5 frente a Egipto.