Estados Unidos y Brasil disputarán la octava final de la Copa FIFA Confederaciones gracias a sus respectivos triunfos en dos partidos de infarto. Mientras España y Sudáfrica se lamen las heridas, FIFA.com y los Análisis Castrol repasan las tramas que conforman el trasfondo estadístico de estas semifinales.

Los equipos
El fútbol tiene una tendencia especial a recordarnos lo gloriosamente imprevisible que es. Pese a todo, pocas campanadas han alcanzado más decibelios que la impresionante victoria de Estados Unidos sobre España. Los registros de los campeones de Europa (15 victorias consecutivas y 35 partidos sin conocer la derrota) les habían conferido un aura de invencibilidad, por lo que nadie podía imaginar que la racha llegara al final contra un equipo que había recibido tres goles de Italia y otros tres de Brasil.

El combinado de Estados Unidos, convertido en el primer equipo que se clasificaba para las semifinales con sólo tres puntos y una diferencia de goles negativa, hizo historia al obtener el pase para su primera final de una competición masculina de la FIFA. La derrota representó para la Roja una cruel lección, en la que, por increíble que parezca, tan sólo un dato estadístico parece haber influido: el resultado. El equipo de Vicente del Bosque disfrutó del 56% de la posesión, botó 17 saques de esquina, lanzó 19 disparos y 11 tiros a puerta, más que en su victoria por 5-0 contra Nueva Zelanda, y pese a todo probó la amargura del fracaso por primera vez desde noviembre de 2006.

Brasil habrá temido a ratos convertirse en la nueva víctima de un matagigantes. Sin embargo, los hombres de Dunga han hecho gala de una resolución que los ha llevado a salir airosos de una dura batalla. Gracias a un soberbio lanzamiento de falta de Daniel Alves en los últimos minutos del encuentro, la Seleção mantiene la racha de imbatibilidad que está siguiendo en 2009, en la que figuran ocho victorias y un empate en nueve partidos disputados desde principios de año.

Los jugadores
Que Estados Unidos hizo historia en Manguang/Bloemfontein está fuera de toda duda. ¿Pero cómo lo consiguió? Los factores son muchos y variados, por supuesto, pero la clave de la estrategia de Bob Bradley consistió en anular a los hombres decisivos de la selección española.

El objetivo principal era Xavi. Bradley comprendió el peligro de permitir que el organizador de juego del FC Barcelona tuviera tiempo para dictar el juego y hacerse con pases entre líneas, y ordenó a sus jugadores acosaran sin descanso al número 8 español. Funcionó. Xavi, que llegó al partido con más pases acertados que ningún otro jugador del certamen, vio su registro reducido a un porcentaje considerablemente más modesto: el 77%.

Joan Capdevila también sufrió. El lateral izquierdo de España había originado tres goles en sus dos participaciones anteriores, pero Estados Unidos supo reducir sus oportunidades para desdoblarse y, como resultado, el español cedió un único centro en todo el partido. Pero incluso en aquellos casos en los que el balón llegó al área desde las bandas, los norteamericanos protegieron su área impecablemente, de manera que el centro de Capdevila corrió la misma suerte que los cinco de su suplente, Juan Manuel Mata.

El partido del jueves en Johannesburgo ha resultado igual de tenso y táctico, pero en esta ocasión quedó sentenciado por un toque mágico: el de Daniel Alves. Al anotar su primer libre directo en Sudáfrica 2009, el carrilero brasileño también consiguió que se repitiera la historia. Precisamente fue en otra jugada a balón parado que Adriano anotó el primer gol de la victoria de Brasil en la semifinal contra Alemania de hace cuatro años.

La acción
En estas electrizantes semifinales se ha alcanzado un hito en la Copa FIFA Confederaciones. El gol de Jozy Altidore en el partido contra España ha quedado inscrito en los anales como el tanto número 300 de la competición. La diana del delantero de Estados Unidos se ha producido casi cuatro años después de que Adriano anotara el 250º gol del campeonato en Alemania 2005, con el lanzamiento de falta mencionado anteriormente. Altidore tenía sólo dos años cuando Estados Unidos recibió el primer gol de la historia del "Festival de Campeones": un tanto de Fahad Al Bishi que subió al marcador como el primero de la victoria de Arabia Saudí (3-0) el 15 de octubre de 1992.

¿Sabías que...?
Desde hace muchísimo tiempo, al igual que esta noche, Brasil ha seguido la sana costumbre de marcar goles desde el exterior del área. En las últimas 11 ediciones de la Copa Mundial de la FIFA, los brasileños han anotado el 27,2% de sus goles desde una distancia de 16 metros o más, casi el doble de la media, situada en el 15,7%.