Durante los breves instantes que tarda pensando en la respuesta a nuestra primera pregunta, el zaguero Lucio esgrime una ligera expresión de sorpresa: "A ver... Corea y Japón, Francia, Alemania.... ¿Cuatro?" Él mismo parece impresionarse, pero es cierto: el brasileño acude en Sudáfrica a aquélla que ya es su cuarta edición consecutiva de la Copa FIFA Confederaciones. "¿Es bastante, no?", se ríe el capitán de la Seleção durante la charla con FIFA.com en la concentración del equipo de Brasil.

Seguramente es bastante: cuando entre a la cancha del Free State Stadium de Mangaung/Bloemfontein el próximo lunes para el debut de Brasil ante Egipto, el central Lucimar Ferreira da Silva, de 31 años, igualará al saudí Al Khilaiwi y a los mexicanos Pavel Pardo y Luis Suárez. Por delante de ellos está únicamente el arquero brasileño Dida, quien ha participado en cada una de las cinco ediciones entre 1997 y 2005. Si los brasileños alcanzan las finales en Sudáfrica y el defensor del Bayern Munich participa de todos los partidos, llegará a la marca de 17 encuentros disputados válidos por la Copa FIFA Confederaciones, marca superada apenas por los 22 de su compatriota y portero.

Por ende, si hay alguien en la plantilla del técnico Carlos Dunga que entiende lo que es jugar en el 'Festival de los Campeones', ése es Lucio. "Hay algo muy específico en la Copa Confederaciones: uno siempre se enfrenta a equipos de alto nivel en una situación de presión. Es un torneo muy rápido, que no te da mucho tiempo para la recuperación", explica el defensor. "Por la calidad de los oponentes, no hay cómo negar que este título sea importante, pero además es también una ocasión muy especial de cara a la Copa Mundial del año siguiente".

Convivencia, la clave
El brasileño no se refiere únicamente a la oportunidad de familiarizarse con el ambiente del país sede, sino también a un aspecto aún más decisivo para el grupo: la convivencia. "Lo más importante de todo es la valiosa oportunidad que el grupo tiene de convivir durante varios días seguidos y en un ambiente de competición. La buena convivencia es fundamental para el éxito de un equipo en un Mundial, y la Copa Confederaciones es una excelente prueba para constatar la química que existe entre los jugadores".

Lucio llega a la Copa FIFA Confederaciones 2009 con el moral por las nubes. Durante los últimos años, y específicamente en la campaña de las Eliminatorias de Sudamérica para Sudáfrica 2010, la defensa brasileña -sobretodo el arquero Júlio César y la pareja de centrales que forman él y Juan- ha sido tan valorada como la talentosa delantera. En un país tan preocupado con jugar el fútbol ofensivo, es un tremendo honor.

"Sentimos mucho orgullo de que Brasil hoy tenga, además del mejor ataque, también la mejor defensa de las eliminatorias. Históricamente, el sistema defensivo de la Seleção siempre fue muy cuestionado, así que el reconocimiento nos deja a todos muy contentos", explica el central nacido en Planaltina. "Me alegra mucho que todo el equipo juegue tan bien como en los dos últimos partidos (4-0 a Uruguay como visitante y 2-1 ante Paraguay como local), pero de hecho la fase actual de nuestra defensa es algo especial. Por otro lado, yo conozco bien cómo funcionan las cosas con el equipo brasileño: la presión se renueva en cada partido".

Faraones en el horizonte
El siguiente, en este caso, es el debut de la canarinha ante los actuales bicampeones africanos, Egipto. Para seguir con la racha que viene dando a la retaguardia brasileña un estatus de inexpugnable, le tocará a Lucio enfrentarse con un delantero al que conoce bien: Mohamed Zidan, del Borussia Dortmund. "Ya nos hemos enfrentado unas cuantas veces en la Bundesliga. Se trata de un delantero extremadamente rápido y que tiene la capacidad de decidir todo de una jugada individual", advierte el defensor.

"Tendremos que estar muy atentos, sobre todo porque es nuestro primer partido en la competición, lo que es siempre una situación de mayor tensión. En este torneo las cosas son así: siempre un desafío seguido de otro".

Lucio habla con el conocimiento de causa de quien ya vivió casi todo con la camiseta de la Seleção. Sabe precisamente las dificultades que se interponen al deseo de revalidar el título conquistado en Alemania 2005 y, quién sabe, de levantar él mismo, como capitán, ese trofeo que conoce tan bien.