A veces se dice que el fútbol es un idioma universal, pero antes de viajar a Sudáfrica es necesario aprender una cierta terminología para que la estancia en el "país del arco iris" se convierta en una experiencia inolvidable.  

La mayor parte de la jerga futbolística del país proviene del ikasi, el argot de los antiguos distritos segregados, que se remonta a la década de 1950, cuando el fútbol se jugaba principalmente en estas zonas del país. No obstante, cabe destacar que el deporte rey también está fuertemente enraizado a lo largo y ancho del territorio nacional.  

Sudáfrica posee una gran diversidad cultural, con nada menos que 11 idiomas oficiales, aunque los hinchas se enorgullecen de poder hablar de este deporte de una manera que trasciende las barreras culturales. Para empezar, se refieren al fútbol como "idiski", el tradicional caño recibe el nombre de "ishibobo" y una "tsamaya" sería una maniobra o una jugada hábil.  

Entre los jugadores sudafricanos del pasado más conocidos por sus "tsamayas" estaba Jomo Sono, poseedor de una increíble habilidad para el regate y autor de algunos goles excepcionales. Las "tsamayas" también fueron muy populares en la década de 1990, la edad de oro de los maestros sudafricanos del regate, como Doctor Khumalo, Shakes Kunguane y, en general, la generación de futbolistas que conquistó la Copa Africana de Naciones en 1996.  

En la actualidad, los ases del mediocampo de los Bafana Bafana Teko Modise y Steven Pienaar están siempre dispuestos a demostrar sus habilidades con unos toques de "tsamaya" o de "shibobo" aquí y allá. Y si alguno de los dos logra marcar contra España, la afición presente en el estadio exclamará a voz en grito la palabra "ladduuumaa", seguida por el inconfundible sonido de las vuvuzelas, un instrumento ligado invariablemente a los partidos de fútbol e indispensable en Sudáfrica 2009.  

Si después del encuentro se quiere entablar conversación con la gente del lugar, lo que hay que hacer es preguntar el camino a la "sheeben" o "tarven" más próxima, donde se puede bailar a los sones del "kwaito", un tipo de música típico de Sudáfrica parecido al hip-pop pero con un ritmo más tranquilo y relajado. Y al final de la noche, a la hora del adiós, hay que decir "sharp, sharp" para despedirse de los nuevos amigos.