Gerard Piqué, 22 años, entró en la escuela del FC Barcelona en 1997 y hoy es tricampeón con el club e internacional con España. Sergio Busquets, 20 años, entró en la escuela del FC Barcelona en 2005 y hoy es tricampeón con el club e internacional con España.

¿La misma historia del éxito de un jugador canterano? Para nada... Las historias de Piqué y Busquets tan solo se parecen en el punto de partida y en la meta final. Sin embargo, los recorridos del defensa y el centrocampista han sido de los más diversos. FIFA.com te presenta a dos de las caras más jóvenes de la Roja en la Copa FIFA Confederaciones Sudáfrica 2009.

Hijo pródigo vs. fiel canterano
Piqué despuntaba en los juveniles del Barça cuando una oferta del Manchester United cambió su vida en 2004. El joven, casi niño, hizo las maletas y se instaló en Inglaterra. El equipo de Alex Ferguson, plagado de estrellas, le daba pocas ocasiones para jugar, así que el club decidió cederlo al Zaragoza español para que se curtiese. Un año más tarde, Ferguson le recuperaba y empezaba a darle minutos. Pero el chico, a pesar de inscribir en su CV una Liga de Campeones de la UEFA, extrañaba su casa. Y el Barcelona no dudó cuando se le presentó la ocasión de recuperarlo, aunque tuviese que rascarse el bolsillo para recuperar al niño pródigo. La inversión rindió con creces.

"Estoy muy contento de haber vuelto a casa para estar con la familia y los amigos. Era algo que necesitaba y además el equipo este año ha rozado la perfección ganando los tres títulos. Esperamos ganar también muchos el próximo año", dice Piqué a FIFA.com.

Mientras, en aquellos juveniles del Barça, seguía creciendo a su ritmo el discreto Sergio Busquets. El hijo del portero azulgrana de los 90 Carles Busquet, famoso por sus pantalones largos y su estilo de arquero de futsal, fue escalando categorías en la cantera catalana hasta que hace algo más de un año cayó en las manos de Josep Guardiola, entonces al cargo del Barça B. Pep reconoció el talento del joven y cuando firmó como técnico de la primera plantilla, se apresuró a incorporar a Busquets al equipo.

"Ha sido un año inmejorable con mi club. He jugado muchísimo, más de lo que me esperaba, a un buen nivel y, sobre todo, se han conseguido los tres títulos que había en juego. El rendimiento en mi club me ha abierto las puertas de la selección. Y muy contento. Ojalá que podamos conseguir un título más y ya sería un año perfecto", dice con una sonrisa Busquets.
Son dos jóvenes que viven deprisa pero que todavía quieren mucho más. "Han sido años muy intensos. Ha pasado todo muy rápido. Estoy muy contento por cómo ha ido, pero tampoco quiero pararme a contemplarlo. Quiero seguir con la misma progresión", afirma con ambición Piqué.

Fútbol y bromas
¿Y cómo se digiere tanto éxito? "Siendo uno mismo y con la ayuda de la familia, los amigos y los compañeros que te mantienen los pies en el suelo", confiesa el centrocampista, que no duda en dedicarle unos cuantos elogios a su amigo.

"Piqué es un jugadorazo. Es muy joven y parece que ya lleve mucho tiempo jugando en la posición de defensa que es muy complicada. Tiene mucha confianza y creo que ha sido la revelación de este año. Como persona es un bromista, a veces un poco pesado, pero muy divertido y muy buena gente", comenta Busquets.

"Así que soy un pesado... bueno, es su opinión y la respeto... pero esto se me va a quedar grabado en la cabeza y ya veremos...", dice con mirada pícara el defensa, quizá ya barruntando alguna fechoría para "cobrarse" el cumplido.

Pero poniéndose serio (todo lo que pude este bromista empedernido), Piqué no duda en devolverle la gentileza. "Estoy muy contento por él. Hemos hecho una gran amistad y venir aquí juntos es algo muy bonito. Se lo merece. Fíjate: Él por un lado y yo por otro, al final, hemos llegado los dos al triplete con Barça y a la selección".

Será que todos los caminos llevan a Roma, especialmente cuando se juega allí una final de Liga de Campeones.