Una Copa FIFA Confederaciones llena de emoción, pasión y entusiasmo alcanzará su clíma, cuando el equipo revelación de Sudáfrica 2009 se mida al conjunto más laureado de la historia del torneo. Estados Unidos y Brasil se aprestan a disputar una final que, si nos atenemos a la historia, debería ser electrizante. FIFA.com se fija en las estadísticas que añaden intriga a este espectáculo.

305 minutos sin recibir goles han situado a Júlio César a un solo partido de igualar la segunda racha de imbatibilidad más larga de la historia de la Copa FIFA Confederaciones. El registro del arquero brasileño desde el vibrante triunfo por 4-3 sobre Egipto ya le permite compartir la cuarta posición, y si Estados Unidos no consigue marcar mañana adelantará tanto al camerunés Idriss Kameni (367 minutos) como al mexicano Oswaldo Sánchez (368) en los anales del certamen. Dida, compatriota y predecesor de Júlio César, es quien posee el récord de todos los tiempos del Festival de los Campeones, después de resistir 503 minutos sin que su meta fuese perforada entre las ediciones de 1997 y 1999.

200 victorias en competiciones de categoría masculina de la FIFA es el hito que alcanzó Brasil gracias al gol de falta de Daniel Alves ante Sudáfrica. Luego se observó en el repaso estadístico de FIFA.com que la Seleção ha anotado tradicionalmente el 27,2% de sus realizaciones en Copas Mundiales de la FIFA desde fuera del área. Si bien esta cifra casi dobla la media del 15,7%, la diana del carrilero del Barcelona supuso en realidad la excepción de Sudáfrica 2009, donde los sudamericanos han trastocado todo tipo de tradiciones. Con jugadas a balón parado y goles de cabeza identificados ya como virtudes poco habituales, los analistas de rendimiento Castrol acaban de descubrir también que Brasil ha creado un porcentaje de oportunidades dentro del área mayor que cualquier otro participante. Sean cuales sean los motivos de este enfoque, está dando resultado, y los hombres de Dunga exhiben las mejores medias de precisión en el disparo y transformación de ocasiones -20,4% y 48,1%, respectivamente- del torneo y, lo que es más importante, su mejor total de goles (11).

80 despejes de cabeza, más que nadie en Sudáfrica 2009, deberían ser suficientes para calificar a Estados Unidos como el equipo con más probabilidades de contener la consolidada amenaza aérea que representa Brasil. El combinado sudamericano ya suma tres tantos de cabeza en este torneo, y ha llevado peligro a la meta contraria con otros ocho intentos que no fructificaron. Sin embargo, quizás se tope con la horma de su zapato ante los espigados y dinámicos estadounidenses. La selección entrenada por Bob Bradley demostró contra España que defender su área ante los centros rivales es uno de sus puntos fuertes, y los analistas de rendimiento Castrol han averiguado que su récord global de 56 pugnas por balones aéreos ganadas no tiene parangón en esta prueba. Tim Howard también contribuye en este aspecto concreto. En sus tres encuentros jugados hasta ahora, el portero del Everton salió para neutralizar con éxito cinco centros, más que ningún otro guardameta en Sudáfrica 2009. Howard continúa asimismo dominando la tabla de paradas efectuadas, 25, muy por delante de Júlio César (12) e Iker Casillas (6).

5,33 goles por partido es el asombroso promedio de las tres finales de la Copa FIFA Confederaciones de Brasil hasta la fecha. El duelo por el título del Festival de los Campeones tiene una media general muy respetable, de 3,7 tantos, pero la emoción ha sido todavía mayor siempre que ha actuado la Seleção. En tres finales -1997, 1999 y 2005- acumuló un tanteo global de 11-5, alzando dos veces el trofeo, y perdiendo en otra ocasión. Un motivo para la esperanza de Estados Unidos -y de los espectadores de Ellis Park- es que esa única decepción se produjo frente a un equipo de la CONCACAF, México, que se impuso por 4-3 en la que todos consideran la final más grandiosa de la historia de la Copa FIFA Confederaciones. Con todo, los norteamericanos también deben ser conscientes de que África es un lugar donde Brasil se encuentra especialmente cómodo: su registro en el continente primigenio es de 14 victorias, ninguna derrota y ni siquiera un empate.