Brasil 2013

Vuelve la "familia Scolari"

(FIFA.com)
Luiz Felipe Scolari head coach of Brazil celebrates with his coaching staff
© Getty Images

No son pocos los que argumentan que el aspecto más valioso del trabajo de Luiz Felipe Scolari con los jugadores tiene lugar fuera del campo. Esa labor acaba reflejándose claramente dentro de la cancha —y por eso es que el técnico tiene tanto éxito— pero nace de la sintonía que Felipão es capaz de instilar entre sus hombres durante las concentraciones, los entrenamientos o los desplazamientos hacia sus nuevos destinos.

El ejemplo más cuajado de esa capacidad, o por lo menos el más célebre, sucedió hace 11 años. Toda la mística que sostenía a la selección brasileña que conquistó la Copa Mundial de la FIFA 2002 se cifraba en dos palabras: "Familia Scolari". La idea era que el grupo estaba tan unido que cualquiera de sus componentes, ya fuera titular o reserva, estaría siempre listo y motivado: por sí mismo, por los compañeros y por el entrenador. * *Transcurridos apenas tres partidos de la Copa FIFA Confederaciones, saldados con tres victorias convincentes, tal vez sea demasiado pronto para valorar hasta qué punto el cuadro anfitrión está desenvolviéndose como otro bloque compacto de esos que tan bien sabe construir Scolari. Pero en vista de la manera en que todos los jugadores han saltado al terreno de juego, da la impresión de que las dotes tutelares del técnico siguen tan nutritivas como de costumbre. En cada uno de los encuentros de la primera fase, Brasil marcó un gol por mediación de un jugador proveniente del banquillo: Jô dejó el suyo contra Japón y México, y Dante abrió el marcador ante Italia.

Otro caso revelador es el de Hernanes, que aunque entró de inicio en los amistosos preparatorios contra Inglaterra y Francia, en la competición en curso sólo fue titular ante los italianos, porque Scolari decidió reservar a Paulinho, y aun así ni se le ocurre reclamar. Al contrario, el mediocampista del Lazio no escatima elogios hacia el técnico: "Felipão emplea un método genial para conducir al grupo y hacer que todos se sientan importantes, de manera que todos estamos dispuestos a responder bien. Él es quien crea ese ambiente de fuerte motivación".

Ese discurso es casi una paráfrasis del que emitió hace unos meses Juninho Paulista, suplente en la Canarinha victoriosa en la Copa Mundial en 2002, que describió así para nuestro portal la labor del estratega: "En aquel Mundial, él consiguió transmitirnos, tanto a los jugadores como a la delegación, que todos éramos igual de importantes. Desde Ronaldo hasta el tercer portero, él trataba a todos exactamente de la misma forma. El grupo se mantuvo unido por eso. Felipão sabe trabajar muy bien la confianza. Ese feeling *que él tiene es fuera de serie".*
* Familia, familia, nada de reservasEl propósito de Scolari, además de crear una atmósfera agradable, es poder disponer de futbolistas que entiendan sus decisiones cuando no juegan, pero que al entrar lo hagan con ganas de aprovechar la oportunidad. Ganas no le han faltado a Jô, que en 17 minutos que ha tenido ha marcado dos goles. "A los que estamos en el banquillo siempre nos dicen que, si entramos en juego, no es sólo para participar. Es para ayudar a conseguir el resultado. Lo importante, como dice *Felipão, es que todo el grupo esté listo", revela el delantero centro del Atlético Mineiro a **FIFA.com. "Quienes se quedan en la caseta tienen que estar despiertos para prever la mejor solución. Cuando algún suplente salta al campo, ya sabe qué es lo que tiene que hacer para mejorar el dispositivo. Por eso el método está funcionando".

Incluso Júlio César, miembro de otro equipo famoso por las buenas relaciones internas, vive con satisfacción el nuevo ecosistema implantado por Scolari. El guardameta, único miembro restante junto con Dani Alves de la expedición comandada por Dunga a través de la Copa Mundial de la FIFA 2010, admite: "El ambiente es parecido. Y estamos consiguiendo externalizar esa unión creada dentro del grupo. Todo es muy bonito", declara ante FIFA.com. "Cada cual se alegra cuando el otro tiene la oportunidad de entrar. El resultado es esa continuidad: el equipo cambia sin que baje ni el rendimiento técnico ni el táctico".

A la vista de casos tan diversos, es difícil concluir que todo es fruto de una mera coincidencia. En este contexto, cabe rescatar las palabras que el propio Scolari intercambió con FIFA.com en una entrevista concedida en noviembre de 2010, mucho antes de imaginar que estaría de nuevo al frente de la Canarinha en un gran torneo. "Me gusta que los jugadores sepan y sientan que voy a defenderlos como un padre", señaló entonces para explicar el modo de generar esa clase de armonía incluso en periodos relativamente cortos de convivencia. "Yo transformo la selección en un club. Hago que los jugadores entiendan que, cuando sirven en la selección, es como si durante esos días estuviesen en un nuevo club. Yo nunca pedí más de 21 días para trabajar antes de un campeonato".

En vísperas de la semifinal contra Uruguay, el balance es aún escueto, pero la tónica general le da la razón a Luiz Felipe Scolari: es evidente que le bastan unas pocas semanas para transformar un elenco de jugadores dispersos en una familia de 23 miembros.

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