Dos jugadores brasileños se lanzaron a por todas en dos momentos clave del encuentro, aunque en direcciones diferentes: Fred, de bruces, buscando un balón rebotado que parecía perdido, para marcar otro gol relámpago de la Seleção; David Luiz, boca arriba, con los pies por delante hacia su propia portería, para salvar sobre la misma línea de meta el que habría sido el gol del empate español.

Fueron las dos acciones más decisivas de la contundente victoria de Brasil sobre España en Maracaná el domingo 30 de junio, que han valido el título de la Copa FIFA Confederaciones 2013. Dos acciones modélicas de una máxima que todo entrenador quisiera ver aplicada en todo momento por su equipo sobre el terreno de juego: no dar por perdido ningún balón. Es un principio fundamental de cualquier disertación futbolística, pero no siempre fácil de llevar a cabo, por muy válido que sea en cualquier situación.

Como por ejemplo, en el caso del defensa que se esfuerza por despejar el peligro. "Sencillamente he tratado de que la bola no entre. Eso fue todo", declara a FIFA.com David Luiz, con el pantalón todo manchado de verde, al igual que las muñequeras y las tobilleras. Otro ejemplo, el del delantero con el objetivo contrario: rematar a la red. "Hay que tener fe", afirma Fred en esta entrevista en exclusiva. "Esas dos jugadas han sido maravillosas porque resumen bien a las claras nuestro afán de superación".

Boca abajo
Los muchachos de Luiz Felipe Scolari saltaron al campo creyendo en sí mismos. Y desde luego que tampoco les faltó voluntad para pelear por cada pelota. Sólo así pudieron sobreponerse a los actuales campeones mundiales y bicampeones europeos. Al final, los españoles, tan habituados a controlar el juego a su estilo, terminaron el encuentro con apenas un 4% más de posesión del esférico que sus oponentes --52% frente a 48%-- cosa rara en ellos.

Claro que un desenlace como el de esta final sólo fue posible después de que, transcurridos apenas dos minutos, Fred abriera el marcador en una jugada que quita el hipo. Hulk envió un centro desde la derecha, y el delantero centro pugnó por el cuero con Gerard Piqué y Álvaro Arbeloa, con Neymar acompañándolo junto al segundo palo. A partir de ahí, quien mejor puede contarlo es el propio protagonista. Después de haber salido airoso de toda aquella confusión, y sin haber podido consultar vídeo alguno en los vestuarios del Maracaná, el romperredes nos relata con precisión lo que ocurrió a su alrededor.

"Las cosas sucedieron muy rápido. El balón me pegó en la cabeza y se me escapó. Tuve un encontronazo con Piqué, pero mientras caía no perdí de vista la jugada ni la bola, a la espera de un rechace. La pelota pegó en Neymar, luego en la mano de Arbeloa, y finalmente me cayó cerca. Yo estaba tirado en el suelo y disparé a puerta", nos cuenta. "Incluso cuando estás caído y sin fuerzas, tienes que estar atento. Menos mal que el balón me quedó a tiro y que conseguí reaccionar rápido para evitar a Casillas. Eso fue muy difícil. Pero luego sólo tuve que pegar por abajo a la bola para que entrara".

Detrás, desde la retaguardia, David Luiz ofrece su punto de vista. "Creí en él (en que podría hacer el gol) porque lo conozco y sé lo luchador que es y que nunca se rinde. Ése ha sido un gol de matador. Incluso tirado en el suelo de bruces, consiguió marcar", nos cuenta riendo.

Boca arriba
Después de que Brasil hubiera desaprovechado algunas ocasiones claras para ampliar la ventaja, España pasó al ataque y a controlar las acciones del partido en el campo contrario, como suele ser su costumbre. En una incursión a raíz de un contragolpe, 39 minutos después del primer gol, la Roja estuvo más cerca que nunca de igualar el tanteador. Juan Mata penetró por la izquierda y, con la defensa rival desarmada, sirvió un pase perfecto para Pedro que entraba por la derecha. El delantero del Barça controló el esférico y lo envió entre los tres palos fuera del alcance de Júlio César. El 1-1 parecía inevitable, pero David Luiz apareció de repente para interrumpir la trayectoria certera.

El zaguero del Chelsea no sólo impresionó por su velocidad para llegar a la pelota, sino también por su destreza para chutarla por encima de la portería. En ese lance, el desempeño físico fue tremendo, pero el autor destaca otro aspecto a su juicio aún más relevante: la cabeza, entender lo que estaba ocurriendo en aquellos instantes. "Fue más importante la lectura de la jugada", analiza. "Cuando vi a Pedro recibir el balón de Mata, sabía que a él le gusta buscar la salida del portero, y que Júlio César iría a cerrar el lado derecho. Yo conozco muy bien a Pedro, porque lo he visto muchas veces. Es un gran jugador. Por eso sabía que lanzaría el balón por allí. Pude cortar el disparo porque le adiviné las intenciones".

Cuando Pedro y David Luiz salieron del campo para irse al descanso, se intercambiaron algunas palabras. El defensa brasileño revela que le contó al delantero español que había podido prever lo que iba a hacer por lo mucho que lo admiraba.

Y ahora es Fred quien comenta la jugada de su compañero desde su perspectiva. "Lo que ha hecho David Luiz ha valido como un gol. Todo el mundo se ha puesto a celebrarlo, a abrazarlo y a felicitarlo", señala. "Para que veamos cómo son las cosas. Todos tenemos que estar atentos: el delantero, a los balones que puede meter; y el defensa, a los que puede sacar".