• El seleccionador luso explica cómo solucionó la baja de Cristiano en la final de la EURO
  • Como campeón de Europa, Portugal estará por primera vez en la Copa FIFA Confederaciones
  • Peleará en el Grupo A con la anfitriona Rusia, Nueva Zelanda y México 

Es el día más importante de tu carrera deportiva. Lo has analizado todo al milímetro. Está todo listo. Empieza el partido … y a los 25 minutos, todo salta por los aires. Esa fue la dramática situación a la que se enfrentó Fernando Santos en la final de la Euro 2016.

“Preparas un plan estratégico para la final y cuentas para eso con el mejor jugador del mundo. Y de repente, te quedas sin el mejor jugador del mundo…” Bajo la peor de las presiones, el estratega luso resolvió el acertijo satisfactoriamente y guió a Portugal al primer gran título de su historia futbolística.

De camino a la Copa FIFA Confederaciones, FIFA.com quiso analizar con el entrenador portugués cómo recuperó a su equipo del golpe de perder a Cristiano Ronaldo por lesión en la final ante Francia para finalmente salir campeones.

“Lo primero que estaba claro era que teníamos que cambiar de estrategia, porque jugábamos con 4-4-2, con Cristiano y Nani más cerca uno del otro, y desde el momento en el que no tenemos a Cristiano, ni a nadie como Cristiano para meter en el campo, hay que cambiar el juego y poner un 4-3-3 con Nani en la función de punta de enlace”, explica el ‘Ingeniero’ a FIFA.com. Y no se trata de un sobrenombre gratuito. Santos tiene formación en ingeniería electrónica y ha demostrado que sabe cómo arreglar las cosas.

Su mente analítica se concentró en buscar la táctica para ganar a Francia, pero también en las palabras para no perder a sus jugadores. “En el descanso, intenté explicarles mejor la estrategia. Me parecía claro que, en aquel momento del juego, estábamos siendo mejores”. El mensaje para sus hombres lo tenía claro: “Nunca debíamos dejar de atacar, nunca debíamos dejar de intentar ganar; si no, podía ser contraproducente para nosotros”.

Jaque mate
“Las cosas salieron bien. A veces, los entrenadores montan una estrategia y no ocurre lo que nosotros pensamos, pero esta vez funcionó muy bien”, resume con su media sonrisa, otorgándole crédito también a esa cuota de suerte que necesita todo campeón.

Pero no le resten méritos al estratega. Porque el gol del ‘desconocido’ Éder no es casualidad. “Hubo un momento en que lo tenía claro. A mitad de la segunda parte, cuando hago entrar a Éder”, y nos explica las razones del cambio. “Primero tenía que meter a alguien adelante que me permitiese asegurar el balón y que mi equipo llegase con otra facilidad a la creación ofensiva. Ahí podíamos crearle problemas a Francia”.

Y bingo. Le crearon un problemón a Francia al marcar en el minuto 109.

“No sé explicar cómo es esa alegría inmensa que se siente después de la victoria, porque era algo que Portugal perseguía desde hacía muchos años”, reconoce. Un victoria que, para el entrenador de 62 años, tuvo sus raíces en el espíritu de equipo de su vestuario.

“Fue el colectivo creado en el que todos eran uno solo: entrenadores, jugadores y todo el staff eran uno sólo. Se fue creando un espíritu muy fuerte. Las dos cosas en conjunto, la calidad de los jugadores y esa capacidad colectiva y estratégica, creo que marcaron la diferencia decisiva para lo que conseguimos hacer”, apunta.

“Cuando los jugadores llegaron a Francia, sabían que podían luchar para llegar a conquistar el objetivo, que era vencer”, explica. Y con esa misma idea viajarán a Rusia para pelear la Copa FIFA Confederaciones. “Una competición que reúne a los campeones de cada uno de los continentes… eso es muy significativo para el torneo”, afirma el exseleccionador de Grecia, que sabe bien de grandes citas. No en vano ha estado presente en los tres últimos grandes torneos.

La Seleçao das Quinas va a por todas, porque sabe que aunque se les averíe la pieza más importante de su engranaje, su ingeniero jefe sabrá ajustar los cables para que la máquina siga rodando.