• Nueva Zelanda busca una histórica primera victoria en el torneo
  • Debutan el sábado ante la selección anfitriona
  • Tom Doyle: "Este torneo podría cambiarles la vida a todos los jugadores"

Nueva Zelanda se toma muy en serio la aventura que está a punto de emprender en Rusia 2017. Tiene un objetivo claro: ganar por primera vez en su historia un partido de la Copa FIFA Confederaciones, y también son plenamente conscientes de que este torneo cuatrienal les brinda una oportunidad única de brillar ante los ojos del planeta.

Objetivo: hacer historia
Nueva Zelanda no parte como favorita este sábado en el inicio del torneo ante Rusia —está 30 puestos por debajo de la selección europea en la última Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola—, pero es posible que considere este encuentro su mejor opción de ganar en el Grupo A, donde le esperan luego sendos compromisos ante México y Portugal.

“Llegamos a este torneo con el deseo de hacer algo importante, algo que nunca ha hecho Nueva Zelanda: ganar un partido en esta competición”, declaró Anthony Hudson después de los amistosos que su selección jugó ante Irlanda del Norte y Bielorrusia, ambos saldados con ajustadas derrotas por 1-0.

El delantero Chris Wood, del Leeds United, será una pieza clave de un conjunto en ocasiones falto de gol, que ha participado en dos fases finales de la Copa Mundial de la FIFA™, y revela que en el plantel impera un ambiente de expectación. “Va a ser una ocasión muy especial”, afirma en vísperas del saque inicial del certamen, frente al país organizador, en el estadio de San Petersburgo.

“Para esto nos hemos esforzado tanto. Y por esto disputamos todos esos encuentros difíciles en las islas. Queremos estar aquí, compitiendo en estos grandes torneos. Los compañeros ya están entusiasmados, deseando que empiece”, advierte Wood, máximo goleador del Championship (segunda división inglesa) la temporada que acaba de concluir.

Una oportunidad llama a la puerta
Hudson ha llevado a cabo un trabajo intenso de rejuvenecimiento del plantel desde que fue designado seleccionador, en 2014, y Nueva Zelanda apenas tiene tres jugadores de campo mayores de 30 años. Así pues, hay varias estrellas en ciernes que aspiran a exhibir su calidad individual y contribuir a que el equipo ofrezca un buen desempeño.

“La Copa Confederaciones es un gran torneo. Sólo hay otro más importante, el Mundial, así que esta prueba representa una gran oportunidad de darnos a conocer. Espero poder aprovecharla y llamar la atención de alguna gente de todo el mundo”, dice por su parte Clayton Lewis, del Auckland City, que causó sensación en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA en 2015.

El joven lateral izquierdo Tom Doyle va un paso más allá, al añadir: “Este torneo podría cambiarles la vida a todos los jugadores”.

Nueva Zelanda registró su primer empate en una competición de la FIFA de categoría absoluta en la Copa Confederaciones de 2009, al igualar a ceros con Irak. Y el martes supo que se medirá con las Islas Salomón este año en la eliminatoria de repesca de la OFC de la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA 2018.