Jackson Irvine, polivalente y atlético, se ha destapado en los últimos meses como un jugador importante en el renovado entramado de los Socceroos. El jugador de 24 años, que puede manejarse bien en diversos puestos del mediocampo y la defensa, fue titular en los dos clasificatorios mundialistas para Rusia 2018 que jugó Australia el pasado marzo, y marcó su primer gol con la absoluta en el segundo: un vital triunfo por 2-0 sobre Emiratos Árabes Unidos.

Aunque nacido en Melbourne, Irvine se ha labrado su carrera en el fútbol de clubes británico. Se marchó al potente Celtic de Glasgow a los 17 años. Luego acabó fichando por otro equipo escocés, el Ross County, donde su gran momento de forma le valió un traspaso por 330.000 libras al Burton Albion inglés. Irvine llegó a representar a Escocia en categoría sub-19, antes de decantarse por su país natal; y jugó con Australia en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2013 antes de dar el salto a la absoluta.