Martín Rodríguez destaca de la media por cómo combina su velocidad y su buena técnica. El diferencial es jugar con los ojos bien abiertos a pesar de gustarle el gol.

Tenía 12 años cuando la Universidad de Chile lo desechó por su físico menudo. Ahí apareció Huachipato, donde se formó como extremo por izquierda, aunque también aprendió a moverse como media punta o más atrás, e incluso por derecha.

Debutó con 16 en 2011, salió campeón en 2012 y sufrió en 2013: lo cortaron del sub-20 que viajó al Sudamericano pero luego se perdió el Mundial de Turquía por lesión.

Su posterior nivel motivó que Jorge Sampaoli lo citara para los primeros amistosos post Mundial de Brasil 2014, debutando ante Haití en septiembre de ese año, aunque luego no lo tuvo en cuenta.

Ya estaba consolidado en Colo Colo cuando Juan Pizzi volvió a convocarlo a la Roja para los partidos del clasificatorio rumbo a Rusia 2018 de noviembre de 2016.

Si bien no jugó, mantuvo su nivel en Cruz Azul en 2017, y va a la Copa Confederaciones para sumar experiencia.