Leroy Sané, hijo de Souleymane, un exdelantero que jugó en la Bundesliga, se formó en la famosa cantera del Schalke 04, el club al que llegó con solo nueve años.

Tras debutar como profesional en abril de 2014, Sané empezó a dar que hablar sobre todo en su primer partido en la Liga de Campeones de la UEFA, en marzo de 2015. Después de saltar al terreno de juego como suplente durante el duelo de vuelta de octavos de final que el Schalke jugó en el estadio del Real Madrid, el joven atacante anotó un gol sensacional y dio la asistencia que generó otro de los tantos de su equipo.

En la temporada 2015/16, Sané se consolidó en el once titular de la escuadra de Gelsenkirchen y formó parte de la lista de la selección alemana para la Eurocopa 2016, donde solo tuvo minutos en el último tramo de la semifinal que su equipo perdió frente a Francia por 2-0.

Tras la cita continental, Sané cambió el Schalke 04 por el Manchester City. Una vez en el conjunto inglés y a las órdenes de Pep Guardiola, el joven atacante ha evolucionado enormemente en poco tiempo. Las cualidades naturales de Sané resultan incuestionables y extraordinariamente prometedoras. Su velocidad, su habilidad técnica y su capacidad de desborde son características difíciles de encontrar y extremadamente demandadas al más alto nivel.

Para Guardiola, Sané tiene potencial para convertirse en un futbolista de clase mundial. “Lo digo yo, que he entrenado al mejor jugador de la historia. Estoy convencido de que Sané todavía tiene margen de mejora. Con el talento que posee sería una pena no intentar que desarrolle todo su potencial”, afirma el técnico catalán.

*Debido a una lesión, el jugador no viajó a la Copa FIFA Confederaciones y por decisión técnica, no fue sustituido en la lista de jugadores.