Libia ha pasado por momentos realmente duros en el último año y medio. La guerra civil ha causado estragos en el país y son muchas las regiones en las que la vuelta a la normalidad parece aún muy lejana.

Pero ha sido precisamente el fútbol quien ha arrojado un rayo de esperanza a la dolorida población de esta nación norteafricana. Y es que en este tiempo, la selección libia se ha superado a sí misma y ha obtenido unos resultados extraordinarios. Sobre esta euforia se cimentan los síntomas de madurez y regeneración que ya se atisban en el horizonte.

Uno de los arquitectos de esta floración es Antoine Hey, actual Director Técnico de la Asociación Libia de Fútbol desde 2010. Ésta es ya la quinta estación en el balompié africano para este alemán de 43 años, con quien FIFA.com habló en exclusiva. Muy atentos a lo que nos contó acerca de su experiencia profesional en el país de los Caballeros del Mediterráneo.

Señor Hey: Lesoto, Liberia, Kenia, Gambia y ahora Libia, estos han sido sus destinos en los últimos ocho años. ¿Se considera un trotamundos del fútbol?
Yo no me definiría así, porque la palabra "trotamundos" implica un matiz negativo, ya que describe a alguien que se limita a viajar de un sitio a otro. Yo me tomo mi trabajo muy en serio. Para mí no se trata de dar la vuelta al mundo, sino de una parte muy importante de mi vida y de mi pasión por el fútbol. Intento ampliar los horizontes lo máximo posible en mi carrera como técnico.

Ejerce de Director Técnico de la Asociación Libia de Fútbol desde 2010. ¿En qué consiste exactamente su labor y cómo resumiría esta época tan complicada?
Es evidente que Libia ha escrito uno de los peores capítulos de su historia. Pese a todos los problemas, hemos tratado de sacar adelante las competiciones en las que estábamos inmersos, como los clasificatorios para la Copa Mundial de Brasil y la Copa Africana de Naciones, o incluso compromisos importantes de las categorías inferiores de la selección. Nos presentamos con este compromiso a toda la familia del fútbol libio y quisimos mantenerlo en estos tiempos tan difíciles con más fuerza si cabe. Ésa fue mi labor principal en 2011.

¿Pudieron desempeñar bien su trabajo durante la guerra civil?
El deporte siempre se mantuvo al margen, totalmente ajeno a la convulsión política. Sentía la necesidad de ayudar a aquellas personas con las que me había comprometido. Evidentemente, lo más fácil habría sido hacer las maletas y marcharme, pero no habría sido lo correcto. Sabía que al término de la guerra civil el fútbol tendría un gran impacto en la resolución de algunos de los conflictos sociales.
Ahora parece que las aguas ya bajan más calmadas. Estamos intentando cambiar las estructuras. Vamos a reformar el funcionamiento del fútbol base y a elegir una nueva cúpula directiva. El fútbol libio está floreciendo, lo cual nos ofrece posibilidades nuevas y apasionantes.

¿Qué papel tiene el fútbol en Libia?
Es el deporte más popular. El pueblo libio es muy joven y vive el deporte con auténtica devoción. No cabe duda de que esto es un gran plus. Estoy absolutamente convencido, y es algo que se extrae también de las conversaciones entabladas con distintas personas y asociaciones dispuestas a ayudarnos, de que la repercusión del fútbol en la sociedad puede ser de vital importancia tras un conflicto como el que hemos vivido. Y queremos sacar el máximo partido posible de esa fuerza arrolladora que posee.

Contra todo pronóstico, la selección absoluta ha demostrado estar en plena forma durante todo este período. ¿Qué explicación tiene?

Así es, hemos firmado grandes resultados en los últimos meses. Nuestra selección es la principal responsable de que se haya originado un profundo sentimiento de unión y nacionalidad en el país. En Alemania ya comprobamos la fuerza que puede llegar a tener el fútbol en 1954 y en 2006. Además, tenemos la suerte de ser el país organizador de la Copa Africana de Naciones de 2017, un hecho que queremos aprovechar para exportar una imagen distinta de Libia al resto del mundo.

En septiembre de 2012, Libia alcanzó el puesto 36º en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, la cota más alta de su historia. Pese a haber retrocedido 17 posiciones en el mes de octubre, ¿cuáles son los motivos de esta eclosión?
Ha sido un cúmulo de factores. Ni los más optimistas podían sospechar que el combinado nacional iba a jugar tan bien e iba a cosechar resultados tan positivos. Todos los aficionados al fútbol sintieron una euforia increíble al término de la guerra civil. Y eso que la liga local llevaba interrumpida más de un año y nuestros jugadores no entrenaban con regularidad, pero se dejaron la piel en la cancha. Fue un acto de pura voluntad del equipo. Quisieron aportar su granito de arena para cambiar la imagen de Libia, para dar una alegría a sus compatriotas, independientemente de su color político antes del conflicto bélico. Fue todo mérito de nuestros futbolistas. Es un verdadero placer haber estado presente y comprobar que es posible hacer lo imposible, siempre y cuando uno tenga la actitud adecuada hacia su labor.

El mayor éxito de Libia hasta la fecha fue el subcampeonato en la Copa Africana de Naciones de la CAF de 1982. ¿Cuáles son las metas actuales y qué objetivos pueden cumplirse a corto plazo?
En estos momentos, nuestra máxima prioridad es volver a disputar un partido como local en Libia, algo que por desgracia aún no es posible. Sería fantástico para toda la nación y nuestra familia futbolística tener la posibilidad de volver a organizar un encuentro oficial, pero para ello necesitamos una mínima seguridad.
Por otro lado, vamos a abordar la reestructuración integral de la Asociación Libia de Fútbol en breve. Una vez realizada, nos pondremos manos a la obra para crear nuestro propio programa de cantera en colaboración con la Asociación Alemana de Fútbol (DFB). La formación de entrenadores y jugadores, así como la captación de jóvenes talentos son otros de los puntos destacados de nuestra agenda.
Además, junto con el Ministerio de Deportes, estamos trazando ya las directrices básicas para la organización de la Copa Africana de Naciones de 2017. Hay que construir estadios y una infraestructura sólida, y necesitamos un Comité Organizador Local de garantías. Esperamos con los brazos abiertos la ayuda de la DFB.

Libia es el único país norteafricano que todavía no se ha clasificado para una fase final de la Copa Mundial de la FIFA. ¿Participar en la edición de 2014 sería un triunfo histórico?
La clasificación para la Copa Africana de Naciones en una época en la que el país tenía preocupaciones muchísimo más importantes ya fue un triunfo histórico. Es un éxito que ya nadie podrá arrebatar a nuestra selección. Pero claro que sería magnífico clasificarnos para el Mundial de Brasil. Y en caso de conseguirlo, ¿quién sabe dónde estará el techo de Libia?