Durante muchos años, la Federación de Fútbol de Costa de Marfil (FIF) había mantenido negociaciones con los canales de televisión del país para tratar de que emitieran más partidos de la liga nacional, y siempre había obtenido la misma respuesta: si deseaba que el fútbol nacional se viera por televisión, tenía que pagar los minutos de retransmisión.

El escenario cambió drásticamente hace unas semanas, cuando la asociación firmó un contrato, en virtud del cual las cuatro próximas temporadas de la Ligue 1 de Costa de Marfil se verán por la cadena nacional RTI. No sólo lo consiguió sin necesidad de pagar a la televisión pública, sino que además lo hizo vendiendo los derechos de emisión de la competición, un cambio de escenario completamente radical, provocado por una sencilla inversión en unos cuantos reflectores.

Hasta mayo de este año, el único estadio de fútbol de Costa de Marfil que estaba equipado con focos de iluminación era el Stade Félix Houphouët-Boigny, un recinto con aforo para 35.000 localidades: demasiado grande y, por consiguiente, demasiado caro para albergar partidos de liga habituales. Cuando la FIFA decidió financiar a través de su nuevo programa Win-Win la instalación de reflectores en el Stade Robert Champroux y en el Parc Des Sports de Abiyán, dos estadios más pequeños, con capacidad para 3.000 espectadores, el objetivo no era sencillamente posibilitar que se disputaran más partidos, sino tratar de activar un círculo virtuoso de desarrollo, destinado a generar ingresos sostenibles para el fútbol.

“Gracias a los reflectores, los aficionados pueden venir al estadio más tarde, después del trabajo, cuando no hace tanto calor. Además, una mayor variedad de horarios para el comienzo de los partidos nos permite organizar jornadas de dos encuentros y evitar así que la liga se solape con los partidos europeos, lo que es muy interesante para las televisiones. Como resultado, firmamos un contrato local y un memorando de entendimiento para un acuerdo de retransmisiones internacionales de cuatro años de duración”, ha declarado el vicepresidente de la FIF, Sory Diabaté. “Todo esto significa más ingresos; unos ingresos que se reinvierten en el desarrollo de la propia liga y en el fútbol costamarfileño”.

La experiencia en Costa de Marfil es un ejemplo del planteamiento más reciente de la FIFA para contribuir al fortalecimiento de las naciones en vías de desarrollo futbolístico, no sólo proporcionándoles recursos, sino intentando además desbrozar el camino hacia una independencia financiera más sostenible. En los proyectos Win-Win, como el de Costa de Marfil, el proceso del desarrollo del fútbol tiene un punto de inicio poco común, por ejemplo un grupo de reflectores, y apunta a alcanzar una fase de generación sólida y constante de ingresos que puede servir para propulsar mejoras en el juego.

Proyecto de energía solar
Una parte básica del programa requiere que las asociaciones miembros se comprometan a reinvertir en el desarrollo del fútbol los ingresos generados con las mejoras. Esta es la forma en la que una de las iniciativas señeras de Win-Win arraigó con fuerza en Guam. La pequeña isla de Micronesia se unió a la FIFA en 1996 y se benefició del Programa de Asistencia Financiera del organismo rector para construir un centro nacional de entrenamiento en Harmon. Sin embargo, a una asociación pequeña como Guam se le presentaba un reto mucho más complejo: conseguir recursos para mantener el centro en funcionamiento.

“Tuvimos problemas para encontrar el dinero para el mantenimiento del centro técnico y, cuando lo encontramos, no nos sobró prácticamente nada para invertir en el desarrollo del fútbol”, comenta el presidente de la Asociación de Guam (GFA), Richard K. Lai, sobre la razón por la que se solicitaron fondos de Win-Win de la FIFA en septiembre de 2012.

La temperatura media anual de Guam oscila entre los 25°C y los 31°C, con más de 2.000 horas de sol al año. Mucho calor para jugar el fútbol durante el día, pero también la coyuntura ideal para conseguir electricidad generada por energía solar. Por lo tanto, la instalación de un grupo de paneles solares le cambió la vida a la GFA y a su centro: la energía y la iluminación sostenible generada por el sol hicieron posible que la federación organizara actividades nocturnas y, en última instancia, alcanzara la cifra actual de 200 partidos disputados a la semana, desde infantiles, para niños y niñas, a partir de los seis años de edad hasta la categoría absoluta. Además, el ahorro en la factura de la luz ascendió aproximadamente a unos 70.000 USD al año, una cifra que, para una asociación pequeña, marca la diferencia entre aprovechar al máximo las nuevas instalaciones o tener problemas para conseguir que sigan funcionando.

“Ahora disponemos de una escuela de formación a tiempo completo para niños de entre 8 y 11 años, con entrenadores internacionales de primera fila formando a estos jugadores. Si no fuera por los ingresos que generan los paneles solares, pasaríamos grandes apuros para encontrar los recursos para un proyecto como ese”, afirma Lai.

Los resultados son palpables. Con una población de tan sólo 180.000 habitantes, Guam ha saltado del puesto 206º (aunque cayó después el último escalón) que ocupaba en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola cuando se unió a la FIFA en 1996 hasta la 150ª posición actual. Además, acaba de ganar sus primeros clasificatorios para la Copa Mundial de la FIFA: por 1-0 contra Turkmenistán y 2-1 contra la India en el camino hacia Rusia 2018. “Y lo más importante es que, en los últimos veinte años, el fútbol ha pasado de ser el séptimo deporte en popularidad del país al número uno, en términos de cantidad de participantes”, explica Lai.

Retransmisiones producidas en casa
El proceso de encontrar maneras de generar ingresos sostenibles no se limita a la financiación, sino también a la pericia necesaria para identificar las soluciones más viables y a ayudar a ponerlas en práctica. Esta ayuda por partida doble resultó decisiva en Tayikistán, donde, hasta el pasado abril, la asociación dependía de la disponibilidad de un única unidad móvil de retransmisiones, propiedad del canal público de televisión, para emitir los partidos de fútbol. Mediante Win-Win, la FIFA subvencionó la compra de una unidad móvil para la Asociación de Fútbol de Tayikistán (TFF) y ofreció asesoría técnica para formar a la asociación en la producción de sus propias emisiones.

“Procuramos encontrar formas prácticas de ayudar a las naciones en vías de desarrollo futbolístico a crecer y a alcanzar una mayor independencia financiera, de manera que puedan invertir en el fútbol en sus propios términos. Sabemos que esto debe ir más allá de simplemente proporcionar a las asociaciones una financiación directa o instalaciones de entrenamiento”, explica el Jefe de Instalaciones de Fútbol y Programas de Generación de Ingresos de la FIFA, Daniel Krebs. “Contamos con asesores trabajando en estos casos desde el principio, efectuando estudios de viabilidad para cada proyecto, siguiendo de cerca su aplicación y proporcionando formación cuando es necesario. La FIFA se dedica a monitorizar todo el proceso, incluidos los resultados financieros”.

Desde su propia unidad móvil y después de un año de formación técnica, la TFF emitió por televisión su primer partido internacional el 8 de septiembre, cuando el país se enfrentó a la selección de Australia en Dushanbe. El partido no sólo se difundió para los aficionados en toda la nación, sino que se retransmitió en directo por Internet, y sus derechos de emisión se vendieron a la televisión australiana.

“Fue nuestro primer partido de categoría internacional y un momento histórico para nosotros”, manifiesta el Director de Marketing y Comunicaciones de la TFF, Firuz Khasanov. “A partir de ahora, empezaremos a grabar los partidos de primera división de la liga nacional, algo imposible sin nuestros propios equipos”.

Los 28 proyectos Win-Win que se han aprobado hasta la fecha ofrecen un amplio abanico de posibilidades: desde la financiación plena para fundar una liga nacional en la República Dominicana hasta la compra de autocares en Burkina Faso. Haremos cuanto sea necesario para ayudar a las asociaciones miembros a hacer realidad todo su potencial y a generar su propio dinero. Su propio dinero para el desarrollo.