Japón dio un gran paso adelante en la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 con su primera clasificación para los octavos de final de la competición conquistada en tierras extranjeras. El éxito en Sudáfrica 2010 ha aupado a los Samuráis Azules al puesto 32 de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, lo que supone un ascenso de 13 escalones.

Japón empezó su cuarta participación consecutiva en la Copa Mundial de la FIFA como la selección peor situada de un grupo que compartía con Holanda (a la postre subcampeona), Dinamarca y Camerún. Los japoneses arrancaron a lo grande, con la derrota de los representantes africanos (1-0) en su primer encuentro del Grupo E. Después de perder por la mínima ante los holandeses por idéntico marcador, se impusieron a Dinamarca (3-1) y conquistaron el pase a la fase eliminatoria.

Los tenaces Samuráis ofrecieron otro recital de disciplina y agallas en el choque contra Paraguay, donde sólo la lotería de los penales los eliminó de la competición. El fallo de Yuichi Komanon desde los once metros otorgó al rival la valiosa victoria y el codiciado puesto en cuartos. “Nuestro equipo representaba a Japón, pero también a Asia, y plantó cara hasta el final”, declaró el seleccionador Takeshi Okada, quien dimitió después de tres años en el cargo. “Estoy muy orgulloso de mis jugadores”.

Una nueva zaga para un gran futuro
Okada y sus hombres se sacudieron el polvo de un camino hacia Sudáfrica repleto de malos resultados y alcanzaron nuevas cotas para el fútbol japonés en el mayor escenario del mundo. El grupo de promesas que había formado Okada durante sus años de seleccionador rayó bien alto a lo largo de la sorprendente trayectoria de Japón. Uno de los más destacados fue el mediocampista convertido en delantero Keisuke Honda, autor del único gol contra Camerún y del tanto que inauguró el marcador del choque contra Dinamarca. Makoto Hasebe, mediapunta del Wolfsburgo, heredó el brazalete de capitán del veterano Yuji Nakazawa. En la zaga, los jóvenes Yuto Nagatomo y Atsuto Uchida formaron una asociación inquebrantable.

Las gestas defensivas de Japón se debieron en parte a la estupenda forma de su guardameta Eiji Kawashima, una de las grandes revelaciones entre los palos de Sudáfrica 2010, quien cedió tan sólo dos goles en cuatro partidos. Con este nuevo esqueleto, anunciado ya como el futuro armazón del equipo, Okada puede sentirse orgulloso de su exitoso cambio de guardia.

Ha pasado poco más de un mes desde que concluyó, per la memorable campaña ya está rindiendo beneficios a los Samuráis Azules, y tres de ellos acaban de fichar por clubes europeos. A la cabeza se situó Uchida, quien firmó por el Schalke alemán, mientras que Yuto Nagatomo alcanzó un acuerdo para jugar en la Serie A italiana con el recién ascendido Cesena. Las exhibiciones de Kawashima en la meta japonesa tampoco pasaron inadvertidas y reportaron al guardameta un traspaso del Kawasaki Frontale al Lierse de Bélgica.

Mientras la afición japonesa sigue regocijándose con los éxitos de su país en la Copa Mundial de la FIFA 2010, las autoridades futbolísticas siguen buscándole sustituto a Okada. El elegido se someterá a su primera prueba de fuego en enero, durante la Copa Asiática Qatar 2011, donde Japón se enfrentará a grandes selecciones continentales, como Jordania, Siria o su bestia negra, Arabia Saudí. Como preparación, están programados tres amistosos de altura, en los que destaca el reencuentro con Paraguay en septiembre.

“Confiamos en que la búsqueda del nuevo seleccionador haya terminado para el 15 de agosto”, manifestó recientemente Junji Ogura, nuevo Presidente de la Asociación Japonesa de Fútbol. “Para ese partido (contra Paraguay) tenemos planeado convocar a los jugadores afincados en el extranjero, como gesto de agradecimiento a nuestros seguidores”.