España se ha clasificado para la final del Campeonato Mundial de Futsal de la FIFA Chinese Taipei 2004, exactamente cuatro años después del día en que, al derrotar a Brasil, conquistó el trofeo de la edición celebrada en Guatemala. Tras dos horas de futsal de la más alta calidad, el marcador indicaba igualdad entre ambos equipos, por lo que la contienda hubo de dirimirse en los penales, en donde la selección española se impuso 5-4.

"El encuentro ha tenido todo lo que se puede esperar de un partido de futsal: calidad, dramatismo, emoción y pasión. Hoy ha habido muchas alternancias, pero creo que hemos merecido el triunfo. La tanda de penales en una lotería, pero ha ganado el mejor equipo, aunque ha estado muy reñido", declaró a la conclusión el seleccionador español, Javier Lozano.

España empezó con confianza: de hecho, los brasileños tardaron más de dos minutos en disparar a puerta por primera vez. Contrariamente a lo que en él es habitual, Falcão, máximo goleador del torneo, cedió el balón en los primeros compases, pero casi de inmediato estuvo cerca de materializar el primero. Encontró un metro de espacio a la izquierda de la portería y enganchó un tiro dirigido al segundo palo. Luis Amado vio cómo el esférico golpeaba primero en un poste y luego en el otro, para acabar alejándose sin peligro.

Si bien los españoles tenían una posesión ligeramente mayor, fueron los auriverdes quienes crearon las ocasiones. Simi intercambió varios pases con Euler y obligó a Amado a emplearse con los pies.

Los dos entrenadores demostraron el respeto que se tenían mutuamente haciendo pocos cambios a lo largo del partido. El primero de Brasil sería Falcão, aunque Pablo sólo estuvo en la pista unos instantes, los suficientes para que el número 12 brasileño se cambiase las botas.

Schumacher entró en sustitución de Neto, e Índio apareció para dotar a su equipo de un pivote. La consecuencia fue que los sudamericanos se mostraron más directos, y ambos pusieron a prueba a Amado.

Las mejores jugadas de España se produjeron a través de combinaciones controladas de pases, que desubicaron a los hombres de Ferretti. Javi Rodríguez solía acabar como jugador con espacios, pero no acertaba en el remate. Los discípulos de Lozano tuvieron que contentarse con poner a prueba a Franklin desde lejos: tanto Kike como Torras dispararon por encima del larguero.

En la línea de banda, al seleccionador español parecía preocuparle que su equipo estuviese defendiendo demasiado atrás: a menudo instaba a sus defensas a que se desplazasen más arriba.

La primera parte estuvo caracterizada por una tensa igualdad, pero en la segunda se vieron cuatro goles y un juego fluido, de un campo al otro. España se adelantó poco después de la reanudación, cuando Andreu superó a Neto y abrió el cuerpo para colocar un derechazo que se coló por el segundo palo.

Los brasileños no tuvieron más remedio que lanzarse a por sus rivales y, en una deslumbrante exhibición de juego de piernas, Falcão siguió adelante tras recibir una falta, se levantó y regateó a tres defensas, aunque no pudo precisar el disparo en lo que hubiese sido el mejor gol del torneo.

Pero acabarían batiendo a Luis Amado: Falcão pasó para Pablo, quien clavó el balón por alto con un ángulo muy ajustado. A continuación se incrementó la presión en torno a la meta de Amado, y el segundo llegó a su debido tiempo. Su creador fue una vez más Falcão: Simi recibió su pase con rosca y fusiló por toda la escuadra.

A pesar de ese tanto, España no bajó los brazos, y consiguió el empate, no sin una cierta dosis de suerte. Pocos segundos después de que Lozano hubiese terminado de dar las instrucciones de su tiempo muerto, Kike encontró a Marcelo con margen por la derecha. Su disparo adoptó una trayectoria lo suficientemente desviada como para superar a Franklin. El único español en el campo que no se dejó llevar por la euforia fue el propio Lozano, que calculaba su siguiente jugada.

Aunque Brasil presionó, ya no habría más goles en el tiempo reglamentado, con lo que se llegó a la prórroga. El juego siguió marcado por el mismo patrón: Brasil presionaba y España esperaba al contragolpe. Ninguno de los dos contendientes había hecho muchos cambios, y parecía que los jugadores lo habían dado todo. Sin duda, nadie quería cometer un error que podría costarle el partido.

Así pues, por segunda vez en la historia del Campeonato Mundial de Futsal de la FIFA, una semifinal se decidiría en los penales. España lanzó primero y, en medio de un creciente alboroto por parte del público, Kike, tan seguro durante el partido, vio cómo su tiro era detenido por Franklin. Luis Amado llegó a rozar el disparo de Simi, pero no pudo evitar que entrase. A continuación marcaron Torras y Euler, con sendos trallazos, mientras que el capitán Julio engañó a Franklin, y el lanzamiento de Índio fue detenido por Amado. Limones y Javi Rodríguez no fallarían para España, y Falcão y Schumacher hicieron que hubiese que ir a la muerte súbita.

Andreu disparó con potencia a la derecha de Franklin, pero el tiro de Neto dio en el larguero, rebotó y le pasó por encima al propio jugador. Los españoles celebraron una victoria de las que hacen época, aunque Lozano, con su calma habitual, fue directamente a darle la mano a Ferretti.

"El problema hoy ha sido que no hemos aprovechado nuestras oportunidades. Me ha gustado nuestra defensa, y hemos creado ocasiones suficientes para ganar el partido, pero sin aprovecharlas", señaló un decepcionado Ferretti.