Quizás no fuese el cuento de hadas que Mozambique deseaba, ni el que merecía. Los africanos se entregaron al máximo en el tramo final de su choque ante Australia, esforzándose por dar ese último paso en busca de una remontada fascinante.

Lamentablemente, el guion quiso que el capítulo terminase con un 3-2 a favor de los Futsalroos, lo que significó que entre los varios momentos históricos que vivieron los debutantes no estaba ese valiosísimo punto que hubiera hecho mucho más dulce aún su estreno en la cita mundialista. Nunca habían participado en un torneo de la FIFA, y su mera presencia en la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA Colombia 2016 ha sido un motivo de celebración desde que obtuvieron la clasificación para la prueba, en abril.

El exultante ánimo que surgió entonces no ha desaparecido. Los rostros de sus jugadores no mostraban en absoluto el abatimiento de la derrota cuando recorrían los pasillos del Coliseo Bicentenario de Bucaramanga para asistir al encuentro en el que Brasil se impuso a Ucrania. Una de las mayores sonrisas era la que exhibía el autor de su gol inicial, Calo, que inscribió su nombre en la historia del fútbol mozambiqueño con esa diana.

“Ha sido un momento que voy a recordar, ¡aunque habría preferido marcar más goles!”, explicaba a FIFA.com mientras se disponía a sentarse junto a sus compañeros en las gradas. “Ojalá sea el primero de muchos, pero el primero siempre es algo especial”.

El dominio mozambiqueño durante la segunda parte hace que, pese a la derrota y a irse al descanso 3-0, Calo sacara conclusiones positivas. “No marcábamos, pero sí estábamos combinando bien, así que volvimos más animados, y eso va a ser clave a partir de ahora. Hemos aprendido de nuestros errores, así que tendremos que aplicar de nuevo las lecciones y tener más confianza”.

El orgullo de liderar a un país en un nuevo trayecto era visible en la cara del jugador, de 22 años, pero su histórica diana —un disparo desde la banda izquierda que golpeó en las piernas de un defensor australiano y se introdujo ajustado al segundo palo— fue sentida como propia por todo el plantel. “No es sólo un momento increíble para mí, todo el equipo se alegra muchísimo y está muy emocionado por estar aquí. Es nuestro primer torneo, y queremos mostrar que tenemos mucho que ofrecer”. Calo es todo sonrisa.

“En estos momentos tenemos la impresión de que todo el mundo está con nosotros en Mozambique, estamos recibiendo muchísimos mensajes de ánimo, con una gran sensación de esperanza y de éxito. Nos palpita el corazón, no hemos venido simplemente para estar aquí o a ganar un solo partido, queremos hacer historia, todo lo que podamos”.

Y si bien esa palabra —historia— es una constante en su discurso, Calo está convencido de que esta primera experiencia mundialista en las pistas deparará también un futuro próspero para el fútbol mozambiqueño, en todas sus modalidades, ya que servirá como catalizadora del crecimiento. “Esto no va a cambiar sólo mi vida, sino las vidas de todos los muchachos de nuestro país. Después de ver esto van a tener nuevas oportunidades”, insistió el dorsal número 2.

“Es el principio de un trabajo arduo”, advirtió. Y eso también incluye sus próximos partidos, contra Ucrania y Brasil. “Debemos subir el nivel y hacer crecer el ánimo de Mozambique, para que salgan al mundo. Y, aunque tenemos que mejorar, esto es el pegamento que hará que funcione”.