Ojos rojos, gesto adusto, mirada perdida... No es para menos: Carlos Ñáñez fue figura ante Paraguay, logró mantener su arco en cero y sin embargo, Colombia se despidió en octavos de final de su Copa Mundial de Fútsal de la FIFA al perder por penales.

"No sé por dónde empezar, estamos muy tristes", dice con hidalguía a FIFA.com el 1 colombiano, único futbolista oriundo de la misma Cali que acogió los cuatro partidos de la selección. "Ver tanto público, saber que tenía el apoyo de mi familia, amigos, esposa e hija... (se le entrecorta la voz). No poder darles esta alegría duele bastante".

Sus palabras retumban en los pasillos del Coliseo el Pueblo, mientras su técnico Arney Fonnegra camina hacia la conferencia de prensa y sus compañeros dejan uno a uno el vestuario. En medio del silencio, el portero de 31 años analiza el encuentro.

"Recuperamos esa seguridad defensiva que mostramos cuatro años atrás en Tailandia. Cometimos menos errores y estuvimos más concentrados. Creo que la ansiedad nos quitó lucidez para ser efectivos en la definición. Y los penales... Sí, son una lotería", analiza.

Más allá de la amargura, y la carga que conlleva reconocerlo, Ñáñez sabe que hizo su parte. "El Profe me decía que necesitaba que lo diera seguridad, y creo que hoy demostré que el equipo podría confiar en mí. Di todo lo que tenía... Y dimos todo lo que teníamos".

El arquero esquiva el juego de las suposiciones, y prefiere no pensar que habría pasado de contar con los suspendidos Angellott Caro y Jorge Abril, y con el lesionado Yulián Díaz, quien vistió el uniforme pero no jugó.

"Quizás podría haber sido diferente, pero es muy tarde para hablar de eso. El Profe eligió a 14 futbolistas porque todos estaban capacitados para jugar cuando hiciera falta. ¡Y perdimos por penales!", exclama como buscando una explicación.

"Vendré a ver los partidos"
Con respecto al futuro, Ñáñez pone un freno sin perder el optimismo. "En lo grupal, habrá que ver qué deciden en Profe, la Comisión Técnica y la Federación. Hay un gran plantel, un gran grupo y un gran futuro por delante".

¿Y en lo personal? "Seguiré trabajando para estar en la selección", avisa el 1 del Club Deportivo Lyon. El mismo donde ha desarrollado toda su carrera desde 2011, cuando abandonó la idea de atajar en fútbol de campo, aceptó la invitación de un grupo de amigos y se enamoró el fútsal.

De todos modos, habrá algunos cambios en su vida. "Mi objetivo era jugar el Mundial como titular, y cumplí. Para lograrlo dejé cosas en suspenso, como la carrera de Fisioterapeuta. Ahora pensaré en mí y en mi futuro".

En las próximas horas, Ñáñez curará sus heridas "hablando con mi esposa. Ella es un sostén fundamental para mí y me ayudará a sobrellevar esta tristeza".

Después, planea presenciar lo que resta del Mundial. "Con dolor y todo, voy a venir a ver los partidos, porque este es el deporte que me apasiona y ahora se viene lo mejor. Yo soñé con un Mundial en Colombia, y no voy a dejar de vivirlo".