El romance comenzó durante el estreno ante Portugal. El eléctrico número 14 entró, pisó el balón un par de veces, tiró un par de fintas y la afición de Cali lo adoptó como propio, y eso que no jugó tantos minutos.

Pero entonces llegó ese instante contra Uzbekistán, por la segunda jornada de la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA 2016. A Colombia no le salían las cosas, el rubio bajito estaba en la banca y de golpe... "¡Reeeeyes, Reeeeeyes, Reeeeeyes!".

"Claro que lo oí, pero uno quiere seguir concentrado en el juego", dice Andrés Camilo Reyes a FIFA.com. "Si lo pienso, es algo muy lindo para cualquier jugador, sobre todo en un deporte como el fútbol sala, que recién está creciendo. Me da orgullo".

Y que conste en actas: el cierre colombiano de 27 años, quien aportó un gol y dos asistencias en el vital triunfo sobre Panamá, no es oriundo de Cali. "Yo, al igual que toda mi familia, soy de Bogotá. Crecí en el barrio Aures 1 de la localidad de Suba. Ahí me crié como jugador y como persona".

Allí donde lo perseguía su madre para que largara la pelota y tomara los libros. "Jugábamos todo el día en las canchas del barrio, y mi mamá me retaba: 'Ya deje ese deporte que no conoce nadie y póngase a estudiar'. Pero al final siempre me le escapaba".

Además, nunca le temió a las patadas, y eso que daba ventaja física. "Yo hacía lo que me apasiona, que es jugar pisando el balón, amagando, gambeteando... Me 'acariciaban' seguido, pero nunca me importó", dice el muchacho de 1,62 metros de altura, el sexto jugador más bajo del torneo.

El dueño de la esperanza
Un Reyes que dudó sobre si estaría en la nómina colombiana para el Mundial. Sin embargo, llegó la citación y con ella, la apuesta perdida con su esposa y el mechón de pelo blanco en su cabeza rubia.

"Estaba fuera de ritmo y mal físicamente. Llevaba casi un año sin hacer las cosas bien", confiesa el futbolista de Saeta Futsal Club, que llegó al torneo con 71kg. "Entonces mi esposa me dijo, tres días antes de que dieran la lista: 'Si te llaman, te pintas el pelo del color que me gusta'. ¡Se nos cumplió el sueño a los dos!", acota con una carcajada.

Padre de María Paula (3 años) y Juan Camilo (4), quien ya "pisa la pelota como papá", Reyes adora pasar tiempo con su familia. Entre sus obligaciones como padre y el fútsal, a puesto en pausa sus estudios de Ingeniería en Sistemas, "pero terminaré la carrera. Veremos cómo sigue todo cuando pase esto".

"Todo esto" es un Mundial dónde Colombia logró superar al fase de grupos sin sobrarle nada, tras un angustioso 4-3 sobre Panamá. "Se notaron los nervios, sobre todo en los últimos segundos. A todos se nos cruzó aquella última pelota contra Portugal. Teníamos que tener la cabeza fría para no volver a cometer ese error y lo logramos. Eso es positivo".

Los Cafeteros, que siguen en Cali, deberán enfrentar a Paraguay por los octavos de final sin dos de sus mejores jugadores, Angellott Caro y Jorge Abril, ambos suspendidos por acumulación de amarillas. Por eso Reyes deberá asumir gran parte de responsabilidad a la hora de crear juego.

"Va ser difícil reemplazarlos, son jugadores que pasan mucho tiempo en el campo y harán falta. Y estamos pidiéndole a Dios que se pueda recuperar rápido Yulián (Díaz), que es otro jugador clave. Pero no tengo dudas que diremos presente, tanto yo como el todo el equipo".