Con la voz todavía jadeante, pero con un tono triunfal, Ricardo Sobral acaba de pasar por todas las emociones. Sus hombres lo han bordado en su último encuentro de la fase de grupos, endosando un 10-0 a Islas Salomón para acceder a los octavos de final de la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA Colombia 2016.

Para empezar, el sonriente seleccionador de Kazajstán se deleitó con el recital colectivo de los suyos, que suponía un histórico pase a una segunda fase mundialista –algo inconcebible en un pasado reciente para un país interesado ante todo por el boxeo–.

La adrenalina subió luego varios enteros cuando supo que Argentina iba perdiendo contra Costa Rica, un resultado que otorgaba a los kazajos un oponente en octavos más asequible a priori: Ucrania. 

“Ha sido realmente intenso seguir con tanta impotencia el otro encuentro. Había muchísimo en juego para nosotros”, confirma Sobral, alias Cacau, en caliente para FIFA.com. Unos minutos más tarde, Argentina empataba, y ese definitivo 2-2 tenía importantes consecuencias para Kazajstán, que ahora deberá medirse a una potencia temible del fútbol sala como España.

“No vamos a engañarnos. Evidentemente, habría preferido enfrentarnos a Ucrania en octavos. España sigue siendo la gran favorita, pero no por ello tenemos miedo. Solamente sentimos respeto”, avisa el técnico brasileño.

Sobral ya ha empezado a revivir el pasado 11 de febrero, cuando sus pupilos estuvieron tan cerca de ubicar definitivamente a Kazajstán en el mapa del fútsal tras haber abierto el marcador contra España en las semifinales de la Eurocopa de Fútbol Sala Serbia 2016. Pero al cabo de un error de colocación, una parada del portero y una dosis de mala suerte, la última palabra la dijeron (5-3) los bicampeones mundiales… y futuros campeones de Europa.  

Aires de revancha
Como suele ocurrir al máximo nivel, la diferencia no fue muy marcada. Y la ausencia por sanción de Higuita pesó mucho… “El mundo del fútbol sala se había quedado impactado con nuestra actuación. Todo el mundo tenía la convicción de que [Higuita] habría marcado la diferencia si hubiese podido jugar. No lo decía yo, pero los analistas que lo veían desde fuera tenían toda la razón. Mi portero es de otro planeta”, asegura Cacau, con licencia para soñar en Colombia 2016.

Siete meses después, este miércoles 21 de septiembre, los kazajos tendrán la posibilidad de aprovechar su segunda oportunidad en Medellín.

“No cuenten conmigo para ser discreto ni para incurrir en la falsa modestia. Tenemos jugadores de clase mundial, y nuestro colectivo también está a punto”, insiste el técnico de 45 años, que no es de los que se muerden la lengua.

“Higuita, por supuesto; pero también jugadores como Douglas y Leo, sin olvidar a nuestro capitán Dinmukhambet Suleimenov, tendrían capacidad para jugar en cualquier equipo, incluida España”, asevera totalmente convencido el ex jugador y actual entrenador del AFC Kairat, como si fuese una evidencia.

La maquinaria española ya está perfectamente engrasada, tras sus tres victorias en la liguilla. Sabiduría táctica, capacidades físicas y técnicas extraordinarias, y un espíritu competitivo contrastado: no hay que buscar muy lejos las explicaciones al palmarés de la Roja.

Es sencillo: lo controla todo y además puede contar con un banquillo de lujo. Sin embargo, el carismático Cacau no es los que se dejan impresionar. “Queremos, pero sobre todo, podemos eliminarlos, aunque no me molestaría quitarles a Miguelín y a Lozano si pudiera…”, admite el seleccionador kazajo.

Recién luego anuncia su estrategia: “Pensamos apoyarnos en sus propias armas. Ante todo, se tratará de mostrarnos más implacables que ellos en precisión y en rapidez al contragolpe”.