En el partido contra Marruecos, Vassoura se multiplicó sobre la pista y se convirtió en un auténtico torbellino que volvió loca a la zaga norteafricana. ¿O deberíamos decir una escoba que barrió a su rival? Porque en portugués, el sobrenombre del dorsal 10 de Azerbaiyán, que brilló con luz propia en su debut en la Copa Mundial de Futsal de la FIFA Colombia 2016, significa 'escoba'.

“Cuando era pequeño siempre estaba jugando a la pelota en la calle, de modo que, para tener espacio, solía despejarla de basura y dejarla inmaculada como si fuese una escoba”. Así explica Williams Oliveira do Nascimento –nombre completo del delantero– los motivos de su apodo a FIFA.com tras el partido.

Vassoura se mostró inconmensurable en el estreno de Azerbaiyán en una cita mundialista. En defensa, el jugador de origen brasileño se encargó de que la portería de su equipo se mantuviese inmaculada e incluso llegó a despejar el balón sobre la línea para desbaratar una de las mejores ocasiones del combinado marroquí.

Un gol histórico dedicado a su hijo
En el aspecto ofensivo, Vassoura fue una auténtica pesadilla para la zaga rival y anotó tres de los cinco goles de un duelo que se saldó con victoria de Azerbaiyán por 5-0, incluido el primer tanto de la selección asiática en una Copa Mundial de Fútsal de la FIFA. Tras anotar esa diana histórica, el jugador se fue directo hacia una cámara de televisión, mostró al objetivo el brazo derecho y se besó el tatuaje.

“Llevo tatuado el nombre de mi hijo, que se llama Erick”, aclara sonriente mientras muestra de nuevo el adorno corporal, bajo el que se puede leer 'Amor Eterno'. El pequeño, que tiene ocho años, es sin duda el mayor orgullo de nuestro protagonista, que con su triplete no hizo sino atender a la petición de Erick.

“Antes del partido me envió un mensaje de vídeo y me dijo que hoy tenía que marcar dos goles. Al final he anotado tres, y tengo curiosidad por saber qué dice al respecto. Voy a llamarlo ahora mismo”, revelaba el jugador de 31 años.

Relación a distancia
Padre e hijo no se ven con toda la frecuencia que les gustaría. Vassoura se gana la vida en Azerbaiyán, donde juega en las filas del Araz Naxcvian MFK, mientras que Erick vive en Brasil con su madre, que está separada de Vassoura. No obstante, el internacional azerbaiyano y su hijo están muy unidos y tienen una gran relación. “Siempre que puedo voy a Brasil y paso allí todo el tiempo posible. El pequeño quiere ser como yo y le encanta jugar al futsal”.

No obstante, el próximo reencuentro entre ambos tendrá que esperar un poco, ya que Vassoura se encuentra actualmente en Colombia disputando la Copa Mundial de Fútsal de la FIFA. ¿Hasta dónde puede llegar el orgulloso padre con Azerbaiyán en el certamen? Vassoura no quiere pensar en eso por ahora y prefiere centrarse en disfrutar el momento al máximo.

Mientras atiende a la prensa con una sonrisa de oreja a oreja, sus compañeros pasan tras él y exclaman su nombre, al igual que hicieron antes los aficionados que poblaron las gradas del Coliseo Iván de Bedout de Medellín. El curioso apodo ha contribuido a que Vassoura haya conquistado ya el corazón de los espectadores, como demostraron varios de ellos que celebraron ruidosamente cada una de sus acciones gritando su nombre.

El héroe del partido se retira ahora a llamar a su hijo, no sin antes dedicar una pequeña reflexión al próximo compromiso de su equipo, que se las verá con España. Frente a la campeona de Europa y, según sus propias palabras, con la ayuda de Dios, Vassoura espera volver a brillar y seguir haciendo honor a su nombre: contribuir a mantener su portería inmaculada y barrer el frente de ataque con el objetivo de lograr todos los goles posibles.