Si se piensa en uno de los referentes en la delantera de la selección mexicana en los últimos tiempos, el nombre de Guillermo Franco salta a la memoria rápidamente. Participante en las ediciones de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 de la Copa Mundial de la FIFA, el ariete argentino naturalizado mexicano ha concretado siete años de carrera con la playera azteca pegada al pecho.

Diez años después de su llegada a Monterrey y con una aventura de varios años por el Viejo continente, el Guille regresa a México luego de pasar por Vélez Sarsfield, en esta ocasión a defender los colores del Pachuca. Sin embargo, a pesar de sus grandes resultados en la cancha, no todo ha sido de color de rosa para el oriundo de la provincia de Corrientes, señalado por la feroz crítica azteca tras la eliminación del equipo de Javier Aguirre en Sudáfrica 2010. Sobre eso y el reencuentro con la afición mexicana, el goleador habló en exclusiva para FIFA.com.

Guille, luego de pasar varios años por distintos puntos del planeta, finalmente tuvo la oportunidad de retornar al fútbol de Argentina que dejó tan joven. ¿Cómo evaluaría su paso por Vélez Sarsfield?
El paso por el club argentino fue muy bueno.  En principio no era lo que esperaba, después de haber tomado la decisión de parar unos meses (ndr: una lesión en el hombro en su primer encuentro como titular lo obligó a permanecer fuera del campo por varias semanas); pero bueno, me ofrecieron quedarme ahí en un club importante como Vélez. Fue una linda experiencia, tuve la oportunidad de salir campeón, jugar semifinales de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, hasta que surgió la posibilidad de venir al fútbol mexicano. Varios clubes se interesaron, entre ellos Pachuca. Me decidí por el club porque ya varias veces me habían buscado para traerme. Entonces, en agradecimiento a su interés, me decidí por los Tuzos.

Si compara su primera experiencia en el fútbol de Argentina con la más reciente, ¿qué cambios ha notado?
A nivel futbolístico ha decaído bastante la liga argentina, producto de que los equipos no tienen dinero para retener a sus jugadores. Económicamente los clubes no pasan un buen momento, entonces se ven obligados y forzados a que si hay una figura joven que pueda rendirle buenos resultados al equipo, lo tienen que vender. Yo creo que por esa razón el fútbol argentino ha bajado su nivel considerablemente, a diferencia de cuando yo me fui, en el año 2002.

Ahora vuelve a México, en una situación muy diferente, con 35 años, ¿qué le falta por cumplir en su carrera?
Me gustaría tener la posibilidad de jugar un Mundial de Clubes. El hecho de estar allí significa que has ganado un torneo importante, como la Copa Libertadores por ejemplo. Es una cuenta pendiente que tengo, y sé que no tengo mucho margen porque estoy en los últimos años de mi carrera, pero me gustaría poder participar en ese evento.

Hablando de eventos importante, en sus hombros han pasado dos Copas Mundiales de la FIFA: Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. ¿Cómo analizaría su paso por la selección mexicana?
Ha sido algo importantísimo y muy positivo. El hecho de haber participado en dos Copas Mundiales no es poca cosa. Me siento privilegiado, una persona bendecida por Dios para haber tenido la posibilidad de haber disputado este tipo de eventos, que a nivel deportivo representan lo máximo a lo que puede aspirar un futbolista. Me he entregado  y brindado al máximo, he tenido la suerte de estar con grandes compañeros en la selección. Por ahí los resultados no fueron lo que se esperaban por el público o lo que se esperaba por nosotros mismos: teníamos la ilusión de hacer cosas más importantes.

De su paso por la selección, ¿qué momentos destaca?
Lo más positivo, sin dudas, fueron las dos veces que me vi en la lista de esos 23 jugadores para la Copa del Mundo. Y los momentos más tristes y negativos fueron las eliminaciones en 2006 y 2010 en octavos de final por Argentina.

Mucho se habló de usted tras la experiencia de Sudáfrica 2010 ¿Cómo analiza esa situación y las críticas recibidas a la distancia?
Creo que injusto sí fue. Después de todo lo que pasó, había que echarle la culpa a alguien y me apuntaron a mí; como por ahí se dice, pagué los platos rotos de que México no logró los resultados deseados. Me vi involucrado en esa situación, sumado a que querían ver más a ‘Chicharito’ (Javier Hernández) que a mí, cosa que no corría por mi cuenta, sino que había un entrenador que tomaba las decisiones; por eso considero que fue muy injusto lo que se dijo al respecto.

Ahora que ha vuelto, ¿qué mensaje le mandaría a la afición mexicana?
Mi mensaje siempre ha sido el mismo: Yo estoy muy agradecido con Dios por haberme traído a este país, por haberme hecho conocer a México y su maravillosa gente, y más allá de lo que pasó en este último Mundial, mi amor y mi cariño por México no ha cambiado nada, así que mandarle un saludo a todos ellos.

Hablemos del futuro. ¿Qué le espera a Guille una vez que decida colgar las botas? ¿Seguirá ligado al fútbol o buscará algo fuera del deporte?
Yo creo que algo ligado al fútbol va a ser seguro. Con toda la experiencia adquirida a lo largo de estos años, sería injusto llevarme todo eso sin compartirlo o quedármelo para mí solo. No sé si periodista o si entrenador, pero sí que haré algo relacionado con el balompié.