En el mundo del fútbol no hay ningún otro equipo que influya tanto en la vida cotidiana de una ciudad como el Nápoles. Al igual que el Juventus, tiene una incalculable legión de seguidores repartida por todos los rincones del planeta, en especial en aquellos países que cuentan con un gran número de inmigrantes italianos, originarios, en su mayoría, del sur de la península.

Sin embargo, el palmarés del Nápoles no está a la altura de la pasión que le profesan sus fieles seguidores. En 64 temporadas en la Serie A, el club, cuyo nombre oficial es Società Sportiva Calcio Napoli (SSC Nápoles), sólo ha logrado dos títulos de liga, cuatro segundos puestos y seis terceros. Aun así, todos los equipos italianos temen jugar en su feudo, el caldeado estadio San Paolo de Fuorigrotta, situado a la sombra del Vesubio.

El SSC Nápoles, que se fundó oficialmente el 1 de agosto de 1926, permaneció estancado durante muchos años, incapaz de competir económicamente con los potentes equipos del norte de Italia. Pero, a mediados de la década de 1960, el club fue tomando fuerza y llegó a alcanzar el segundo puesto de la Serie A con jugadores de la talla de Omar Sivori, José Altafini y Dino Zoff en sus filas. Ya a comienzos de la década de 1970, los napolitanos realizaron fichajes millonarios en varias ocasiones para hacerse con los servicios de futbolistas como Angelo Sormani o el delantero del Bolonia Beppe Savoldi.

Maradona, el hijo predilecto
Finalmente, el milagro se produjo el 5 de julio de 1984 con la multitudinaria presentación ante miles de aficionados del argentino Diego Armando Maradona. El flechazo entre "la capital de los desheredados" y el pibe de La Boca fue inmediata. Durante la época de Maradona, Nápoles vivió al ritmo de los éxitos y de los desatinos de su jugador estrella. Dos títulos de liga (los únicos de su historia), una Copa de Italia y una Copa de la UEFA fueron la recompensa a las siete temporadas más sobresalientes en los anales del club.

La marcha de Maradona en 1991 marcó el comienzo de un largo declive, a pesar de la presencia de jugadores excepcionales como Gianfranco Zola, Ciro Ferrara, Fabio Cannavaro o Laurent Blanc. El equipo tocó fondo en 1998, año en el que pasaron por el banquillo cuatro entrenadores y tres directores técnicos, y en el que el club descendió a la Serie B después de 32 temporadas ininterrumpidas en la máxima categoría. En 2004, el tribunal de comercio dictaminó la bancarrota del Nápoles. La entidad desapareció, así como su nombre y sus títulos, y el conjunto fue relegado a la Serie C1 (tercera división). En agosto de ese mismo año, Aurelio De Laurentiis, considerado en Italia el rey de las películas de serie B, compró el equipo por 33 millones de euros.

Ya bajo el nombre de Napoli Soccer y tras dos temporadas en tercera, el club consiguió ascender a la Serie B. El 23 de mayo de 2006, el Presidente De Laurentiis volvió a adquirir los trofeos y el nombre de la entidad. De este modo, el equipo volvió a recuperar su antigua denominación Società Sportiva Calcio Napoli. Pero la directiva decidió ir más allá y emprendió una campaña de acertados fichajes. Objetivo: el ascenso a la Serie A.

"No olvidemos que comenzamos de cero hace tres años"
El equipo actual es un conjunto homogéneo, sin grandes figuras, que cuenta con jugadores sólidos y eficaces como Paolo Cannavaro, hermano pequeño de Fabio; el veterano mediocampista Samuele de la Bona y Christian Bucchi, máximo goleador de la Serie B junto con Roberto de Zerbi. Su trayectoria ha sido impecable durante toda la temporada tras la estela del Juventus, luchando hasta el final con el Génova por hacerse con el segundo puesto. El artífice de este fenomenal resultado ha sido Edoardo "Edy" Reja, de 62 años, que tomó las riendas del equipo en 2004. Reja fue en su día un esforzado jugador que con el paso del tiempo se convirtió en un experimentado técnico, aunque nunca ha dirigido a un club en la máxima categoría. Entre los 25 integrantes que conforman la plantilla del Nápoles sólo hay seis extranjeros y no todos son titulares. No obstante, se espera que en las próximas semanas el club fiche algunos jugadores de refuerzo para garantizar la permanencia.

Pero, por el momento, el Nápoles disfruta de su triunfo, al igual que su Presidente, quien respiró aliviado al finalizar el último partido de la temporada (0-0 frente al Génova): "Se acabó este infierno. No es fácil conseguir este resultado, en especial para un equipo joven como el nuestro. No olvidemos que comenzamos de cero hace tres años". De Laurentiis quiere mantener los pies en la tierra, pero la tarea se presenta complicada en una ciudad que se encuentra nuevamente en ebullición. Sirva como ejemplo la actriz Sophia Loren, de 72 años, quien a falta de algunas jornadas para el final de la temporada anunció públicamente: "Espero que el Nápoles gane los partidos que le quedan. Si ascendemos, haré un strip-tease".