Carlos Alberto tenía el mundo a sus pies. En la temporada 2003/04, y con 19 años, el internacional brasileño contribuyó al triunfo del FC Porto en la Liga de Campeones de la UEFA y se convirtió en el tercer jugador más joven que ha marcado en la final de la competición continental. El futuro se presentaba muy prometedor.

Sin embargo, el mediocampista pasó por una mala racha, que amenazó con añadir su nombre a la lista de las promesas brasileñas que no llegan a convertirse en las figuras que todo el mundo espera. Pero ahora Carlos Alberto está de vuelta en Europa, dispuesto a convertirse en el azote de las defensas de la Bundesliga alemana. Su buena forma en el Fluminense convenció al Werder Bremen, que ha pagado por él 7,8 millones de euros, el fichaje más caro de su historia. El jugador de 22 años estará deseando demostrar su gran talento, que José Mourinho describió una vez como "fenomenal".

Si Carlos Alberto necesita un ejemplo que le sirva como referencia, no tiene que buscar muy lejos: Diego Ribas da Cunha, con el que comparte nacionalidad, edad, demarcación y club (ya fueron compañeros en el Oporto y ahora lo son en el Werder Bremen). Diego contribuyó al triunfo del Santos en el Campeonato Brasileño de 2002 y formó parte de la Seleção que conquistó la Copa América 2004. Ese mismo año fichó por el Oporto, donde se le encomendó la tarea de llenar el inmenso vacío dejado por Deco, que acababa de firmar con el Barcelona por una suma millonaria.

En el club portugués nadie dudaba que el joven de 19 años poseía el talento necesario para ocupar la plaza de Deco, el jugador de origen brasileño y antiguo cerebro del Porto. Pero sus dos años con el gigante luso fueron totalmente infructuosos y terminó siendo un habitual del banquillo, lo que le hizo perder su plaza en la Seleção para la Copa Mundial de la FIFA 2006.

El Werder Bremen le ofreció una vía de escape en la temporada 2005/06, y desde entonces Diego ha dado pruebas más que contundentes de su buen hacer sobre el terreno de juego. El año pasado marcó un gol desde una distancia de 62.5 metros, recibió el galardón de la revista Kicker al mejor jugador del año en la Bundesliga, despertó el interés de colosos como el Real Madrid, el AC Milan y el Chelsea y volvió a la selección nacional brasileña. De nuevo con la Auriverde, tras su larga ausencia, marcó in extremis el gol del empate a 1-1 frente a Inglaterra en Wembley y contribuyó al triunfo de Brasil en la Copa América 2007.

El joven rey de todo un continente
Carlos Alberto debutó como profesional a comienzos de 2002 e inmediatamente correspondió a la confianza que el Fluminense había depositado en él. Ese mismo año, el Fluzão ganó el Campeonato Carioca y el joven desempeñó un papel decisivo en el triunfo de su club. Enseguida quedó claro que su futuro estaba al otro lado del Atlántico y, en enero de 2004, después de haber representado a su país en la Copa Oro de la CONCACAF 2003, pasó a formar parte del contingente brasileño del Oporto.

Sus seis primeros meses en el conjunto luso fueron como un sueño. En vez de comenzar como reserva, saltó directamente al primer equipo, dirigido entonces por José Mourinho. A pesar de su juventud, su influencia se dejó sentir, y el Porto ganó ese año la liga y la Supercopa de Portugal y la Liga de Campeones de la UEFA.

Su actuación en la final continental fue especialmente memorable. Para la mayoría, su nombre pasaba desapercibido entre la pléyade de estrellas que conformaban el equipo, pero a los 38 minutos del partido, disputado en el Arena AufSchalke (rebautizado recientemente como Veltins Arena), Carlos Alberto se dio a conocer al mundo entero. La defensa del Mónaco no logró despejar un centro de Paulo Ferreira que Carlos Alberto envió, de volea, al fondo de la meta defendida por Flavio Roma. Fue el primer tanto de la noche para el Porto que terminó ganando por 3-0.

Tras lograr el título continental, Mourinho se embarcó en una nueva etapa como entrenador en la capital inglesa. Sin su mentor, la figura de Carlos Alberto en el Porto empezó a declinar y el jugador pasó de titular a reserva. Su canto del cisne en el club luso se produjo en el mes de diciembre de ese mismo año, en el transcurso de la final de la Copa Toyota en la que los Dragões se impusieron al Once Caldas colombiano en la tanda de penales. Carlos Alberto saltó al terreno de juego desde banquillo y transformó su lanzamiento.

Las aspiraciones del Werder Bremen
En enero de 2005, se incorporó a las estrellas del Corinthians. El club, famoso por sus fichajes millonarios, ganó el Campeonato Brasileño ese año, pero la experiencia de Carlos Alberto en el Parque São Jorge no resultó del todo satisfactoria. A comienzos de 2007 fue cedido al Fluminense, un cambio que le permitió insuflar nueva vida a su carrera deportiva. El mediocampista no desaprovechó la ocasión.

Ahora, el objetivo de Carlos Alberto es emular a su compañero Diego, es decir, convertirse en una de las figuras del fútbol alemán y volver a la Seleção. Aunque Diego tiene una espina clavada desde el año pasado: su equipo no logró hacerse con el título de liga en la temporada 2006/2007. El Werder Bremen luchó casi hasta el último momento por el triunfo y, aunque a finales de la temporada tenía una clara ventaja de goles con respecto a sus rivales, sus aspiraciones se esfumaron en la penúltima ronda de la competición.

Miroslav Klose ha dejado el club de la ciudad de Brema y a partir de ahora militará en las filas del Bayern de Múnich. Este último se ha convertido en el claro favorito para la próxima temporada después de tirar la casa por la ventana en el mercado de fichajes. No obstante, el Werder Bremen confía en lograr su quinto título de liga gracias a su impresionante medular, que también incluye a los internacionales alemanes Torsten Frings y Tim Borowski.

Para Carlos Alberto, contribuir al éxito de su nuevo equipo significaría regresar al Viejo Continente por la puerta grande.