El duelo entre el Bayern de Múnich y el Borussia Moenchengladbach dará el pistoletazo de salida a la esperadísima 51ª edición de una Bundesliga cuya popularidad no deja de crecer. Cada vez son más las estrellas extranjeras que se dejan seducir por el atractivo fútbol de ataque que se practica y por el fantástico ambiente que se vive en los estadios alemanes. También para los futbolistas japoneses, jugar en el país de los dos finalistas de la última edición de la Liga de Campeones de la UEFA es, hoy en día, una aventura que vale la pena emprender.

Nada menos que nueve nipones jugarán esta campaña en la máxima categoría del fútbol alemán, más que en ninguna otra gran liga europea. Desde que Shinji Kagawa arribó a tierras germanas para triunfar en el centro del campo del Borussia Dortmund, los jugadores japoneses se han convertido en codiciados objetos de deseo que se codean con estrellas de la talla de Franck Ribéry, Arjen Robben, Rafael van der Vaart o Thiago Alcántara.

Elogios de Littbarski 
“Creo que el estilo de juego que demanda el fútbol actual les viene muy bien a los japoneses”, explicó Pierre Littbarski en una entrevista para el sitio Web bundesliga.de. A sus 53 años, el ex internacional germano y campeón del mundo en 1990 es uno de los pioneros de la relación futbolística entre Alemania y Japón. Tres años después de ganar la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990 con su selección, Littbarski sorprendió a todos al decidir pasar el tramo final de su carrera en Japón, donde posteriormente también trabajaría varias temporadas como entrenador.

“Se desenvuelven muy bien en el juego entre líneas, porque son jugadores con mucha movilidad que saben arreglárselas en espacios pequeños y que poseen una excelente técnica, lo que en el mediocampo les da una gran ventaja frente a jugadores más corpulentos y torpes. Eso es lo que el fútbol de hoy exige”, argumenta Littbarski en referencia a la popularidad que los japoneses han adquirido en la Bundesliga en los últimos tiempos. “Por otra parte, estos futbolistas muestran un gran compromiso y entusiasmo a la hora de intentar hacer las cosas lo mejor posible, además de una gran dedicación y disciplina en los entrenamientos”. No se puede negar que estas cualidades presentan ciertos paralelismos con las virtudes que se le suelen atribuir al fútbol alemán.

Tras los pasos de Shinji
Kagawa inició su aventura lejos de Japón en el Dortmund y actualmente juega en el todopoderoso Manchester United inglés. Makoto Hasebe ganó la liga alemana con el Wolfsburgo y acabó convirtiéndose en el capitán de la selección japonesa. La temporada pasada, Hiroshi Kiyotake y Takashi Inui brillaron con luz propia en el Núremberg y en el Eintracht de Fráncfort, respectivamente, y, con sus habilidades técnicas y su dinamismo, contribuyeron notablemente a que sus equipos, en contra de lo esperado inicialmente, luchasen por algo más que la permanencia.

Los dos centrocampistas formaron parte de la selección japonesa durante la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, para la que el cuadro nipón ya se ha clasificado, y están entre los mejores jugadores de su país junto con Atsuto Uchida (Schalke 04), Hiroki Sakai (Hanóver 96), Hajime Hosogai (Hertha BSC), Gotoku Sakai (Stuttgart) y Shinji Okazaki, autor de ocho goles en la fase de clasificación mundialista y nuevo jugador del Maguncia 05 después de abandonar el Stuttgart este verano. Así, la media es de un jugador japonés por cada dos equipos de la Bundesliga. Además, los futbolistas nipones radicados en Alemania, que en muchos casos son incluso verdaderos pesos pesados en sus clubes, forman la columna vertebral de la selección que dirige Alberto Zaccheroni. No cabe duda por tanto de que la sociedad entre Alemania y Japón en materia futbolística está resultando muy provechosa para ambas partes.

El lenguaje del fútbol
“Ya he dirigido a algunos jugadores de la más alta categoría, pero ninguno tenía la capacidad de Inui en el manejo de la pelota”, asegura Armin Veh, técnico del Eintracht, sobre el talentoso centrocampista japonés. “Quiero trabajar tanto como Shinji Kagawa y llegar a ser tan bueno como él”, promete Inui, que a sus 25 años se ha ganado el respeto del mundo del fútbol fuera de su país.

El dorsal 26 del Manchester United es el ejemplo a seguir para sus compatriotas hoy en día, pero el pionero que abrió el camino del éxito fue Yasuhiko Okudera, que entre 1977 y 1986 marcó 26 goles en 234 partidos de la Bundesliga con el Colonia y el Werder Bremen. La barrera lingüística suele ser el principal problema con el que se encuentran estos jugadores en un primer momento. “De todos modos, los gestos siempre resultan muy útiles”, indicó recientemente Kiyotake, jugador del Núremberg, en una entrevista para la publicación periódica Kicker. No en vano, el lenguaje del fútbol es universal. Así, será muy interesante comprobar hasta qué punto consiguen las estrellas japonesas complicar la vida esta temporada a Bayern de Múnich y Borussia de Dortmund, principales candidatos al título.