La Entrevista

Pirès: "Me cuesta dejar el fútbol"

(FIFA.com)
Robert Pires of Arsenal
© Getty Images

Robert Pirès tiene aguante. A sus 41 años, es el único campeón del mundo francés que todavía no ha anunciado su retirada, cuando Thierry Henry y David Trezeguet, con cuatro años menos que él, han colgado las botas esta temporada.

Pirès ganó la Copa Mundial de la FIFA 1998™ y la Eurocopa 2000 con los Bleus *y acumuló un palmarés magnífico en las filas del *Arsenal entre 2000 y 2006. También enarboló muy alto el pabellón de FC Metz, Olympique de Marsella, Villarreal... En resumen, ha tenido una carrera plena, con la que muchos se sentirían más que satisfechos. Pero este exinternacional, que ha vestido los colores de su país en 79 ocasiones, sigue manteniéndose en forma con la esperanza de afrontar un último reto. En esta entrevista con FIFA.com, confiesa que su pasión continúa intacta y repasa los grandes momentos de su carrera. 

*Robert Pirès, es usted el único campeón del mundo de 1998 que todavía no ha anunciado su retirada. ¿A qué se dedica?
*
(Risas) ¡Sí, así es! Actualmente estoy esperando a ver si intento una última aventura en la India, como el año pasado. Me encuentro en cierto modo a la espera, como hace un año. Trabajo para estar listo a partir del momento en que me llamen, si lo hacen. 

*¿Y cuál es su estado de forma? 
*
¡Me siento en forma! Estoy bastante contento, porque el otro día empecé la pretemporada con los jugadores del Arsenal, los internacionales. No voy a ocultar que sufrí un poco, ¡porque a los 41 ya no es lo mismo (risas)! Pero digamos que el cuerpo responde, que el estado de ánimo sigue intacto y, sobre todo, que volver a hacer esfuerzos no me supone ningún problema. En cuanto a la visión y la técnica, siguen ahí, aunque siempre hay que trabajarlas. Tanto a los 20 como a los 40 años. 

*¿Por qué es tan difícil colgar las botas, incluso cuando se ha tenido una carrera como la suya?
*
No voy a quejarme. Jugué al más alto nivel durante 19 temporadas. Soy consciente de que he tenido una magnífica carrera. Actualmente, me guía mi amor por el fútbol. Luego, siempre habrá envidiosos que me critiquen y digan que busco dinero. No conozco ningún oficio que se haga gratis. Los indios se pusieron en contacto conmigo para utilizar mi nombre y mi imagen, y es normal que me paguen por eso. Pero, insisto, me encanta el fútbol. Vivo en Londres, y siempre que puedo echar un partidillo de cinco contra cinco con los amigos, ¡allá voy! Porque esa es mi pasión, y lo hago desde que tenía siete años. A los 18, empecé a cobrar por jugar al fútbol. Ahora, con 41, me ofrecen lo mismo. Y, sencillamente, acepto. Y también me gustó mucho la India. Aprendí mucho allí. Vi la pobreza, que es durísima... Una cosa es segura, ¡ya no tengo derecho a quejarme! ¡Imposible! Y descubrí un país muy lindo, con gente fabulosa y muy acogedora, una gastronomía…

*¿Y esas ganas de continuar reflejan una cierta frustración respecto a su carrera? ¿Quiere decir que no ha tenido suficiente?
*
¡No, no estoy frustrado! ¡Es simplemente algo que llevo dentro y que amo el fútbol! Aunque es cierto que me cuesta dejarlo. Para mí el más alto nivel ya ha quedado atrás, eso seguro. Ahora, si todavía puedo divertirme, no lo dudaré. En primer lugar, tengo salud, eso es primordial. Y los veteranos no dejan de decirme: “Robert, tienes razón. Mientras puedas jugar, mientras puedas correr, mientras tengas ganas de esforzarte, ¡sigue!” No lo reconocerán, pero hay algunos veteranos que lamentan haberlo dejado demasiado pronto. No voy a dar nombres, pero algunos me lo han dicho (risas).

*Usted fue campeón del mundo a los 24 años, de Europa a los 26... Volviendo la vista atrás, ¿cómo analiza esa gloria a una edad tan temprana?
*
Confiaron en mí, simplemente. El primero fue Aimé Jacquet, porque creyó en mí y vio que tenía cualidades que podían ayudar a la selección francesa. Y, sobre todo, coincidí con una generación muy buena. 

*La noche del 2 de julio de 2000, cuando la selección francesa campeona del mundo celebraba la conquista del título europeo gracias a su famosa internada por la banda izquierda, ¿imaginó que no era más que un comienzo para los *Bleus y para usted?
**Sí, y quería que durase lo máximo posible. Empecé con la selección absoluta en 1996, y terminé en 2004. Creo que cumplí, y fue un honor y un orgullo representar a mi país. Se consiguió ese doblete del Mundial y la Eurocopa, y eso es lo más importante para un deportista de alto nivel. Fui convocado 79 veces por la selección y estoy muy orgulloso de lo que conseguí, también con mis clubes, pero especialmente con la selección.

*Y no olvidemos la victoria en la Copa FIFA Confederaciones 2001, en la que fue elegido mejor jugador. ¿Cómo se sentía en aquella época?
*
Arsène Wenger me dijo entonces: “No sé lo que ocurre en estos momentos, Robert, ¡pero me da la impresión de que vuelas!” (risas). Y es cierto que todo lo que hacía, todos los controles, todos los regates, todos los disparos... me salían bien. Hay momentos así, en los que uno parece tocado por la gracia. No iba a quejarme, simplemente fue mi mejor periodo. Después, como suele ocurrir en el fútbol, tuve aquella lesión en 2002.

*Esa rotura de ligamentos cruzados de la rodilla se produjo justo antes de la Copa Mundial de la FIFA 2002™, cuando la prensa lo había elegido mejor futbolista del año en Inglaterra. Al final, ¿fue usted lo que más echaron en falta los *Bleus en Corea y Japón? 
*No sabría decirlo, no tengo la respuesta. Por desgracia, hubo muchas lesiones. La de *Zizou, la mía... En aquel momento hubo muchos cambios. Creo que explotamos en pleno vuelo. Todavía estábamos en una nube en cierto modo. 

*Francia quedó eliminada en la primera ronda, con dos derrotas, un empate y ningún gol a favor. ¿Cómo vivió usted ese naufragio desde fuera?
*
Me entristecí, me quedé abatido por lo que nos pasaba y por esa eliminación rápida. Me quedé decepcionado, porque estaba entre los hinchas y me di cuenta de hasta qué punto la gente no regala nada, aunque cuatro años antes nos hubiésemos proclamado campeones del mundo (risas). Lo difícil en el deporte de alto nivel es mantener la regularidad. En 1998-2000 tuvimos mucha suerte y ese factor nos faltó en 2002. 

*Después regresó enseguida a su mejor nivel. Marcó el gol de la victoria en la final de la FA Cup con el Arsenal, ganó otra Copa Confederaciones con Francia y una liga inglesa al año siguiente, manteniéndose invicto. La Eurocopa 2004 debía haber sido su Eurocopa, y además usted tiene orígenes portugueses... Y fueron eliminados por Grecia en cuartos de final. ¿Ésa fue su mayor decepción con los *Bleus?
**¡Sí, por supuesto! Para nosotros fue una grandísima decepción porque estábamos entre los favoritos. Confiábamos en nuestras posibilidades de repetir lo que habíamos hecho en 2000. Puede que nos sometiésemos a una presión excesiva. Creo que lo incuestionable es que hubo varios jugadores que dejaron el equipo y en aquel momento nos costó sustituirlos. Tanto Didier Deschamps como Laurent Blanc o Youri Djorkaeff eran pesos pesados y puede que el relevo no fuese lo bastante bueno, aunque eso no es más que mi opinión. 

*¿Y cómo vivió usted el periodo siguiente, con la llegada de Raymond Domenech, que no volvió a convocarlo? 
*
Siempre hice todo lo necesario dentro de la cancha, sobre todo con mis clubes. Lo ocurrido después de 2004 es un conflicto que tuve con el seleccionador. Se me juzgó por lo que dije, no por lo que estaba haciendo dentro de la cancha. Pero tampoco pasa nada. Lo divertido es que yo tenía razón. Había dicho: “Si seguimos así, la selección francesa se dará directamente contra la pared”. Pero, ojo, quiero ser claro: en 2006 me hubiera encantado que Francia ganase un segundo Mundial. Eso es lo más importante: que haya varias estrellas en la camiseta de la selección francesa, como en la brasileña o en la italiana…

Francia está en horas bajas en estos momentos, con varios resultados decepcionantes, y una caída en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola. **A un año de la Eurocopa 2016, ¿le preocupa?

**Yo siempre tengo fe en la selección. No me preocupa, porque creo que Didier Deschamps sabe lo que hace, sabe llevar a los jugadores. Me gustó mucho que diese un puñetazo encima de la mesa después del partido contra Albania. Eso va a beneficiar a todo el mundo. No voy a juzgar a la selección por las derrotas contra Bélgica y Albania, porque todos pasamos por ahí. No hay que tomarla demasiado contra los jugadores. Han fallado los dos partidos, dos derrotas, pero eso no es lo más importante. Lo más importante es el primer partido de la Eurocopa, y ahí es donde van a responder.

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