Apodado Kraftwürfel ("El cubo de potencia"), Zauberzwerg ("El gnomo mágico") o Shaq-Attack, el suizo Xherdan Shaqiri no posee únicamente unos apodos de lo más curiosos, sino también unas excelentes cualidades que le permiten brillar en la hierba. Escurridizo, ágil y con un regate formidable, es uno de los ídolos más queridos por la afición suiza. Después de su espectacular tripleta en la pasada Copa Mundial de la FIFA 2014™, con la que guió a los suyos prácticamente en solitario hasta los octavos de final, ya nadie se lo imagina fuera del once titular del combinado dirigido por Vladimir Petkovic.

Sin embargo, este atacante de 23 años ha pasado por tiempos difíciles a nivel de clubes. En 2012 abandonó el Basilea para fichar por el todopoderoso Bayern de Múnich, un traspaso anunciado a bombo y platillo, pero lo cierto es que nunca terminó de cuajar en el club bávaro. Con todo, el suizo conquistó con los muniqueses tres títulos de Bundesliga y una Liga de Campeones de la UEFA, entre otros trofeos. Después de jugar seis meses en el Inter de Milán, Shaqiri —que suma 48 internacionalidades y 17 goles con su país— recaló a mediados de este año en el Stoke City, de la Premier League inglesa, donde tratará de recuperar su mejor versión. FIFA.com dialogó con él.

Después de pasar por la Bundesliga y la Serie A milita ahora en la Premier League. ¿Qué cualidades considera que tienen cada una de ellas y las hace especialmente fuertes? 
En Alemania prima la disciplina por encima de todas las cosas. Los alemanes se centran mucho en el fútbol disciplinado. En Italia, el juego es más bien táctico, mientras que en Inglaterra siento que se le da un valor especial al carácter ofensivo, tanto en la línea de ataque como en la defensa. Es un fútbol duro y espectacular, y eso me gusta. Apenas llevo jugados un puñado de partidos en la Premier League, pero tengo la sensación de que estoy en la mejor liga del planeta.

Bayern de Múnich, Inter de Milán y ahora Stoke City. Es evidente que su club actual no goza del mismo renombre a nivel internacional que los dos anteriores. ¿Qué es lo que más le seduce en esta nueva aventura?
Sí, es verdad que el Stoke no tiene la misma fama, pero es un equipo que se ha propuesto objetivos ambiciosos. Aspira a consolidarse en Europa, y eso es precisamente lo que busco yo también. El Stoke me ofrece la oportunidad de seguir progresando tanto a nivel profesional como personal. Mi deseo principal es jugar, perfeccionar mi fútbol y alcanzar nuevas metas con el equipo.

Usted es un fijo en la selección suiza, con la que ha participado en los dos últimos Mundiales (2010 y 2014) y de la que es una de las figuras indiscutibles. ¿Qué distingue su juego? ¿Le beneficia particularmente la filosofía del combinado suizo?
Nosotros ya practicábamos un gran fútbol a las órdenes de Ottmar Hitzfeld. Él marcó un antes y un después, porque se atrevió a convocar a un montón de jugadores jóvenes y lanzarlos al ruedo. Yo fui uno de ellos. Esta confianza en los jóvenes permitió progresar al balompié suizo. Desplegamos un fútbol de calidad, sólido, atractivo y ofensivo. Tal y como a mí me gusta. Además, en los últimos años hemos logrado algunos hitos. Muchas de las nuevas incorporaciones no sólo han rendido a un nivel espectacular en la selección, sino también en sus respectivos clubes. Un buen número de ellos dieron el salto a la Bundesliga o a otros equipos extranjeros.

En el Mundial de Brasil 2014 logró superar con Suiza la fase de grupos, y sólo cayeron por la mínima ante Argentina, a la postre subcampeona del torneo, en un duelo de octavos muy igualado (1-0 en la prórroga). ¿Qué les falta exactamente para estar a la altura de las grandes potencias como Alemania, la propia Argentina o Brasil?
El Mundial de Brasil fue una experiencia inolvidable. En octavos de final nos cruzamos con un hueso muy duro de roer, un rival que acabó peleando por el título. El choque fue vibrante. Estuvimos a punto de conseguirlo, pero nos faltó una pizca, no de suerte, sino de eficacia. Para derrotar a selecciones de ese calibre tienes que saber aprovechar hasta la más mínima oportunidad. Desafortunadamente, nosotros no fuimos capaces y eso marcó la diferencia. Argentina, en cambio, fue más resolutiva y aprovechó la ocasión que tuvo.

Marcar tres goles en un partido siempre es especial, pero ¿qué sintió al firmar una tripleta en un escenario como el Mundial?
El partido contra Honduras era el tercero de la fase de grupos en Brasil, y tras el triunfo por 2-1 contra Ecuador y la derrota por 2-5 ante Francia, la premisa era clara: sólo una victoria nos daría el pase a octavos. Los jugadores estábamos plenamente concentrados en este objetivo y convencidos asimismo de que en Manaos íbamos a alcanzar la siguiente fase del torneo. Por supuesto, nos llegaron noticias de que los medios de comunicación y el entorno dudaban de muchas cosas después de la contundente derrota a manos de Francia, pero nosotros mantuvimos la cabeza fría y nos concentramos en lo esencial. Tal vez mis tres goles me convirtieron en la figura más destacada de las estadísticas de aquel encuentro, pero el equipo al completo demostró lo que sabía hacer. Me sentí muy arropado por todos mis compañeros, por eso conseguí marcar esa tripleta. El balón del partido me sigue recordando aquella hazaña, pero por lo demás nuestra mentalidad fue la misma que tras caer ante Francia: olvidar el resultado y mirar hacia adelante. Por eso luego jugamos tan bien contra Argentina.

Vladimir Petkovic relevó en el cargo a Ottmar Hitzfeld tras la cita brasileña. Además, el guardameta Diego Benaglio anunció su retirada de la selección. ¿Qué cambios se han producido y cómo ha asimilado esto el equipo? Porque en el clasificatorio para la Eurocopa todo marcha viento en popa a pesar de las dificultades iniciales.
Sí, ha habido varios cambios. Algunos jugadores han decidido poner punto y final a su trayectoria en la selección, otros ya no vienen... El núcleo se ha mantenido, pero también se han incorporado algunos jóvenes más. En Suiza tenemos la suerte de que muchos jugadores jóvenes militan ya en la Super League o incluso han dado el salto al extranjero. Su integración ha sido perfecta: juegan de maravilla y han encajado estupendamente en el vestuario. Eso, unido a un nuevo seleccionador que está probando determinadas cosas, permite que la selección suiza siga cosechando éxitos. Creo que se puede apreciar en la actual fase de clasificación para la Eurocopa.

¿Qué opciones cree usted que tiene Suiza de cara al Mundial de Rusia 2018? ¿Logrará la clasificación para la fase final y mejorará la actuación de 2014?
Todas las selecciones quieren clasificarse para el Mundial de Rusia, y Suiza no es una excepción. Pero todavía queda un largo camino por recorrer. En estos momentos, el objetivo principal es la Eurocopa de Francia 2016. Básicamente, nuestra meta es clasificarnos para todos los torneos, y soy muy optimista. La historia reciente ha demostrado que somos capaces de hacerlo. Disfrutamos de una combinación fantástica de veteranos y jóvenes talentos. Conformamos un equipo que, sin lugar a dudas, dará muchas más alegrías a los aficionados suizos.

Según los valores del videojuego FIFA 15 de EA Sports, sus mayores virtudes son la aceleración (92), el regate (86) y la potencia de tiro (84). La defensa (57) y la precisión de cabeza (37) se encuentran sin embargo entre sus puntos débiles. ¿Está de acuerdo? 
(Risas) ¡Sí, yo también lo había notado! Es verdad, mis puntos fuertes son claramente el regate, la potencia de tiro y la aceleración, mientras que los remates de cabeza no son mi especialidad. Pero sí que me daría algunos puntos más en defensa.