Tras 10 años en el AC Milan, Alessandro Nesta llegó al fútbol norteamericano en 2012, cuando fichó por el Impact de Montreal, conjunto de la Major League Soccer. En el club canadiense, compartió vestuario con sus compatriotas Marco Di Vaio, Matteo Ferrari y Bernardo Corradi. Jugó allí durante dos temporadas, ayudando al equipo a alcanzar, por primera vez, las eliminatorias de la MLS Cup.

El internacional italiano anunció su retirada al término de la campaña de 2013, aunque antes vivió una última etapa en la India, vistiendo los colores del Chennaiyin.

En septiembre de 2015, se instaló en Florida para asumir su primer trabajo como técnico, en el Miami FC, de la North American Soccer League (NASL). FIFA.com se reunió con el campeón de la Copa Mundial de la FIFA™ para saber qué tal lleva estar al otro lado de la línea de banda, cómo es trabajar para su antiguo compañero Paolo Maldini e inculcar la cultura italiana en Miami.

“Todos los días echaba de menos estar en la cancha”, explica Nesta, quien tras jugar en la India estuvo un tiempo alejado del mundo del fútbol. “Estoy muy contento con mi nuevo trabajo”.

Si nos fijamos en la estructura del club al que entrena, entenderemos por qué Nesta, de 40 años, se siente cómodo en el sur de Florida, a pesar de que Miami tiene unos vínculos más fuertes con las culturas caribeña e hispánica que con el Italia, donde él se labró un nombre como baluarte de la retaguardia en la Serie A durante más de 20 años. Nesta se ha rodeado de un cuerpo técnico eminentemente italiano, incluidos sus asistentes, su entrenador de guardametas, el responsable de rendimiento y forma física del club y el director técnico, Mauro Pederzoli. Además de los preparadores, uno de los copropietarios del Miami FC es Paolo Maldini, antiguo compañero de Nesta en el AC Milan y los Azzurri.

“Paolo es mi amigo, y ahora trabajamos juntos aquí, en Miami”, afirma Nesta. “El cambio ha sido fácil, porque lo conozco desde hace casi 20 años. Intentamos aportar a los muchachos del club algo de nuestro pasado. Todos los días tratamos de darles alguna cosa”.

De Milán a Montreal
Después de protagonizar una carrera tan exitosa en Italia, que incluyó un decenio con el Lazio antes de jugar con Maldini en el club rossonero, Nesta sorprendió a propios y extraños al cruzar el Atlántico para firmar un contrato de 18 meses con el Impact.

“Había jugado en mi país durante toda mi carrera”, recuerda Nesta acerca de ese fichaje. “Quería tener la oportunidad de competir en otro sitio, vivir esa experiencia, y Montreal fue la primera ocasión que me surgió de jugar fuera de Italia”. 

Durante su etapa en el Impact, Nesta aprovechó para familiarizarse con el fútbol de Estados Unidos y Canadá, y eso le ha ayudado en estos primeros días al frente del Miami, que está comenzando la temporada. “Lo primero que hice al firmar el contrato de entrenador fue estudiar más la liga [la NASL] y este país, porque el fútbol de aquí es muy distinto al de Italia”, señala.

“Creo que el fútbol está creciendo a un ritmo muy rápido, pero los jugadores tendrían que empezar antes. Si no empiezan a jugar hasta los 13 o los 14 años, es demasiado tarde. Tienen que empezar más jóvenes e ir construyendo su técnica”, opina.

Jugar bajo la dirección de Nesta puede resultar intimidante para algunos de los futbolistas más jóvenes del Miami, sobre todo para quienes actúan en la defensa e intentan emular la elegancia que destilaba su técnico en esa demarcación. Sin embargo, él se esfuerza por cultivar el talento que hay en el equipo, y se prodiga en consejos hacia sus hombres, remontándose a la época en la que actuaba en la zaga de la selección italiana.

“El puesto de central es complicado”, dice Nesta. “Hay que pensar mucho, en todo momento, porque defender con un marcaje al hombre es difícil, al ser una situación que cambia constantemente. Aquí contamos con buenos centrales, aunque todavía tenemos que trabajar mucho con ellos”.

Pero Nesta no se dedica únicamente a orientar a sus defensores, ya que apunta a influir en el club de una manera más global". “Aquí tengo buenos chicos”, apunta, de un modo alentador. “Espero poder enseñarles cosas a partir de mis experiencias como jugador. Voy a intentar inculcar aquí toda la cultura futbolística en cuanto a alimentación, pasión, ambición, todo”.

Y aunque su pasado de futbolista le ayuda en el trato con los jugadores, sabe bien que las glorias del pasado no le regalarán nada en su nueva etapa. “Al cambiar de trabajo, como acabo de hacer yo ahora, hay que olvidar el pasado”, insiste Nesta. “Siempre que uno compara lo que hizo con lo que está haciendo ahora, se crea problemas. Yo lo he dejado atrás y ahora me centro en mi nueva vida como entrenador”.