Torneos Olímpicos de Fútbol Río 2016 - Masculino

Torneos Olímpicos de Fútbol Río 2016 - Masculino

4 agosto - 20 agosto 2016

Torneo Olímpico de Fútbol 2016 - Masculino

Rulli, el futuro del arco argentino

Geronimo Rulli of of Real Sociedad in action at the Pre Season Friendly between Livingston and Real Sociedad
© FIFA.com
  • Vos nunca fuiste arquero y no sabés nada del puesto. Podés hablarme de cualquiera de los 10 de campo pero no de mí. Metete en lo que sabés. En lo que no, no.

Gerónimo Rulli tenía 10 años, tal vez 11. Hoy con 23, el portero de la Real Sociedad no recuerda exacta su edad en aquel momento pero sí lo que respondió a una observación del técnico en su primer partido usando guantes y pantalones largos negros. Los que escucharon no podían creerlo. Omar Rulli, su padre, su técnico, menos.

“¡Yo tenía razón!”, se reafirma el argentino con FIFA.com con ese tono tan honesto como juvenil que tendrá en toda la entrevista. Si se lo hubiese dicho su ídolo, el arquero paraguayo José Luis Chilavert, o su otro ídolo, el arquero dibujo animado Benji Price, bueno, hubiese sido otra cosa. Pero el padre… el padre nunca había atajado una pelota.

“Desde ese momento nunca más me dijo nada”, se hincha de orgullo y aclara lo que no hacía falta: “En ese entonces ya tenía mi carácter”.

La personalidad, entre otras cualidades muy destacadas, llevó al seleccionador argentino Gerardo Martino a no medirse a la hora de opinar sobre el pibe de La Plata: “Probablemente Rulli sea el futuro arquero de la selección en los próximos 10 años. De no mediar algo raro, es lo que debería pasar”.  Lo dijo poco después de dejarlo fuera de la lista de convocados para la Copa América Chile 2015. “Ahora la competencia es pareja y empiezan a tallar otras cuestiones”, aclaró para que su predicción no se peleara a los golpes con su decisión.

Tras el legado de Lux y Romero
Pero 2016 le da una enorme posibilidad de olvidar esa decepción: el Torneo Olímpico de Fútbol Masculino Río 2016. En Argentina es una opinión casi unánime que Rulli será uno de los tres mayores de 23 años convocados a los Juegos. “Soy muy amante de los deportes y estar en un Juego Olímpico, en un Mundial, es lo máximo a lo que puede aspirar un futbolista. Debe ser algo increíble jugar, el ambiente, compartir con otros deportes… sería un sueño para mí estar presente y ganar una medalla”.

La Albiceleste no estuvo en Londres 2012 pero fue oro en 2004 y 2008, donde los guardametas tuvieron una actuación estelar. En Atenas Germán Lux terminó invicto y, en Pekín, Sergio Romero tiró las semillas para cosechar lo que es hoy: el 1 con más presencias en la historia de la selección argentina.

¿Puede Rulli ilusionarse con repetir ese éxito pese a que jamás fue internacional en juveniles y tiene apenas una convocatoria a la mayor? “La selección siempre da para ilusionarse. Hay grandísimos jugadores que a pesar de ser menores de 23 años ya tienen un recorrido muy grande en el fútbol. Argentina siempre tiene que ser favorita en cualquier competición que juegue y no tengo dudas que en Río va a ser igual. Pero para ir tengo que hacer las cosas bien en mi club. Ojalá pueda seguir como en estos últimos partidos y pueda llegar ese llamado”.

Una llamada desesperada
El ruego no es casual. Impactó desde que debutó en 2013 en Estudiantes hasta su primer curso en la Real, el 2014/2015, pero la actual temporada empezó torcida: primero, por un detalle. Desde niño jugó siempre con pantalones largos negros “por una cuestión de comodidad”, pero debió comenzar a jugar con cortos por tener el equipo español una equipación de otros colores. Reglamentariamente está prohibido usar un buzo de un tono y el pantalón de otro.

“Me costó. Intenté atajar con calzas largas pero no era la misma sensación. Pasó tiempo hasta que me acostumbré. Que el pantalón se subía, que se bajaba….”.

Según él, esa incomodidad "no tuvo nada que ver”, pero dio la casualidad que su rendimiento fue por primera vez errático desde que debutó como profesional. “Venía de un año en el que me salió todo y en este las cosas me costaron mucho más. Siempre intenté trabajar de la mejor manera pero había momentos que no me salían las cosas. Había pelotas que se me hacían difíciles que antes resolvía más fácil. Todo me costaba el doble”.

Tocó fondo a comienzos de noviembre pasado tras perder 2-0 contra Las Palmas. “Fue uno de mis peores partidos, salí muy preocupado”. Terminó y lo primero que hizo desde Gran Canaria fue llamar a su familia, a su novia, a su representante. “No sé qué me pasa, tengo cero confianza y necesito que vengan para acá”, les dijo. “Por suerte vinieron y fue una inyección anímica. A partir de ahí las cosas se empezaron a dar vuelta”.

Serenidad en la velocidad
A Rulli le apasiona ver fútbol. En la concentración de Estudiantes o en su casa de La Plata miraba por televisión las mejores Ligas europeas, pero como es común en Sudamérica, no llegó a dimensionar lo que realmente era jugar en una de ellas hasta que llegó a San Sebastián.

"Me impactó. Me parecía que los entrenamientos iban a una velocidad increíblemente rápida, que los jugadores me pateaban con mucha más fuerza, que tenían incluso más fuerza a la hora de disputar la pelota. Cuando más lo sentí fue en las primeras semanas, pero con el día a día te vas acostumbrando a esa velocidad. Se juega a cinco marchas más rápido que en Argentina. Allá se corre mucho más y se presiona, pero acá tenés que ser muy vivo, muy técnico para jugar. Cualquier equipo tiene al menos dos o tres jugadores que quizás allá no se conocen pero que son de una selección de Ucrania, de Polonia y son excelentes jugadores".

El argentino hizo real aquello de que mantenerse es más difícil que llegar pero, tras la tormenta, su rendimiento está mucho más cerca ahora del portero “siempre sereno a la hora de tomar decisiones” en el que él se reconoce.

“Me puse a analizar mis últimos partidos en Estudiantes y ahora soy un arquero completamente diferente. Desde que llegué a la Real soy mucho más seguro, concedo menos rebotes. Te acostumbrás a distintas formas de trabajar y cuando llega el partido notás la diferencia. La mayor es saber qué hacer en situaciones que tal vez antes no sabía. Jugar dos años contra estos monstruos y a la velocidad a la que juegan te hacen un mejor arquero”.

Por eso espera hambriento una nueva chance de defender a su país: "Si se me da una nueva oportunidad voy a tratar de no dejar escaparla nunca más".

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