Suecia se adjudicó contra todo pronóstico su primer Campeonato de Europa Sub-21 tras imponerse a la favorita Portugal en la tanda de penales de la final. Justo cuando se cumplían 24 años del día en que la anterior generación dorada de Portugal ganó su segunda Copa Mundial Sub-20 de la FIFA consecutiva (con Luis Figo en sus filas), todo apuntaba a que la más reciente cosecha de jóvenes talentos lusos escribiría su propia epopeya con final feliz. Sin embargo, los suecos no se habían leído el guión…

La final sin goles en Praga, que ganaron los escandinavos por 4-3 en los penales, puso el colofón a la apasionante quincena vivida en el Europeo, que también sirvió como certamen clasificatorio de la UEFA para el Torneo Olímpico de Fútbol Masculino del año que viene. Alemania y Dinamarca, junto a las dos finalistas, prepararán su viaje a Río de Janeiro el próximo verano boreal. Todas ellas sellaron su billete olímpico accediendo a semifinales tras superar una fase de grupos muy reñida y tensa por momentos. 

Daneses decisivos, portugueses pragmáticos
Dinamarca y Alemania salieron airosas del Grupo A, que también incluía al país anfitrión, la República Checa, y a la flamante campeona de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2015, Serbia. El ruidoso público checo vio cómo los locales se ponían por delante en el encuentro inaugural en Praga, pero el combinado danés decantó la balanza a su favor en el segundo tiempo, imponiéndose por 2-1 gracias a los goles de Jannik Vestergaard y Pione Sisto.

Los checos reaccionaron en su segundo partido, despachando a Serbia con un impresionante 4-0, pero no lograron derrotar a Alemania en su último compromiso y quedaron eliminados. Los daneses acabaron primeros del grupo, pese a sucumbir por 0-3 contra la Nationalmannschaft en su segundo partido. Su triunfo por 2-0 sobre Serbia en el último encuentro del grupo, donde vio puerta la estrella en ciernes del Ajax Viktor Fischer, les bastó para quedar al frente del cuarteto por delante de Alemania, que, con su 1-1 ante la República Checa en su último partido, calcó el resultado de su empate inicial contra Serbia.

El potentísimo Grupo B incluía a la selección más laureada de la competición, Italia (5 títulos), y a la bicampeona Inglaterra, junto a dos ex finalistas, Suecia y Portugal. Pero a la postre, curiosamente, los teóricos equipos más débiles salieron victoriosos. El primer encuentro del grupo se resolvió con un final de infarto, en el que Kiese Thelin, de pena máxima, dio la victoria a Suecia contra Italia en el minuto 86. A su vez, el futuro primero de grupo, Portugal, arrancó con un triunfo por 1-0 relativamente cómodo sobre Inglaterra.

La segunda jornada lo dejó todo más igualado, después de que un gol tardío de Jesse Lingard diese a Inglaterra su primera victoria en un Campeonato de Europa sub-21 desde 2009, cuando Fraizer Campbell y James Milner rubricaron un 2-0 sobre España. Las cuatro selecciones tenían opciones de pasar en la última jornada y cada una sabía lo que necesitaba para lograrlo, y ello deparó unos choques llenos de tensión. Inglaterra cayó por 1-3 ante Italia, que cobró una renta de dos goles a la media hora de juego. Por su parte, Portugal y Suecia firmaron un 1-1, en el que el gol a última hora de Simon Tibbling clasificó a los suecos para semifinales junto a la Seleção.

Portugal y Suecia, finalistas por KO
El desenlace de los grupos deparó dos apetitosas semifinales. La nueva generación de talentos de la vigente campeona de la Copa Mundial de la FIFA 2014™, Alemania, se medía a Portugal, cuyo poderoso mediocampo la convertía en un rival formidable. La otra semifinal era un derbi escandinavo, entre Suecia y Dinamarca, y las declaraciones de ambos bandos antes del encuentro le añadieron un picante adicional. Sorprendentemente, las dos eliminatorias acabaron estando bastante desniveladas.

Portugal noqueó a los alemanes con un contundente 5-0. Comandados por un William Carvalho imperial en la medular, los discípulos de Rui Jorge se marcharon con un 3-0 favorable al descanso. El hecho de que cinco jugadores diferentes viesen puerta dejó patente el talento global de la plantilla portuguesa, en una victoria que el germano Emre Can calificó como “un día aciago para toda Alemania”.

Los suecos ajusticiaron a sus vecinos escandinavos con un par de goles casi seguidos en el primer periodo, que les dieron una ventaja de 2-0 al descanso. Pese a que Uffe Bech acortó distancias en el segundo tiempo, Robin Quaison y Oscar Hiljemark liquidaron ese atisbo de esperanza para los daneses, sellando el 4-1 final y clasificando a su país para su primera final en la competición desde 1992.

Ya en la final, al cabo de unos vibrantes y tensos 120 minutos sin goles, llegó la emoción de los penales. El portero sueco Patrik Carlgren se erigió en el héroe de su equipo deteniendo dos lanzamientos, incluido uno del magistral William Carvalho, y Suecia alcanzó la gloria continental.