Cuando eres hijo de un exjugador de renombre y te dedicas al fútbol, ya sabes que sucederán estas cosas. Esos juegos de palabras son inevitables, pero el chico ya viene prevenido desde muy joven. Sabe que cuando marque un gol importante, siempre habrá algún medio que recurra a un titular de dudosa gracia como “Mereció la pena tener Paciência”.

Gonçalo Paciência, hijo de Domingos Paciência, el que fuera goleador del FC Porto y de la selección portuguesa durante la década de 1990, lo ha visto ya una docena de veces.

“El juego de palabras acaba apareciendo antes o después”, sonríe el dorsal número nueve de Portugal en su charla con FIFA.com, en la que es inevitable la referencia al peso del padre en su formación como deportista. “Al principio es un incentivo. De pequeño, a partir del momento en que mi padre me enseñó los vídeos de cuando jugaba, o más tarde en el YouTube, yo ya me decía a mí mismo que quería ser como él y jugar en grandes escenarios como este, en los Juegos Olímpicos”, explica.

Autor de un gol en cada uno de los dos primeros partidos del combinado luso en Río 2016, que se saldaron con victorias frente a Argentina y Honduras, Paciência ha dado un paso importantísimo en su carrera a las órdenes de un viejo conocido de su padre. Y es que el técnico Rui Jorge fue compañero de Domingos Paciência en la selección y en el Porto, el club en el que actualmente milita también nuestro joven protagonista de 22 años.

“Es normal que, por el hecho de haberse criado en un entorno en el que su padre pasaba por situaciones de este tipo, con partidos importantes, el jugador tenga una idea más clara de lo que son estos momentos”, asegura el entrenador de la selección olímpica portuguesa, que ya está clasificada para cuartos de final. “En aquel Porto en el que compartimos vestuario, Domingos siempre fue un jugador que, incluso cuando destacaba mucho, ponía en todo momento al equipo por delante de lo individual, y eso es algo que claramente ha transmitido a Gonçalo”, añade Rui Jorge en alusión al delantero que se proclamó máximo goleador de la liga portuguesa en la temporada 1995/96 y mejor jugador de Portugal en 1990.

Oferta y demanda
Precisamente por su apellido, Gonçalo Paciência fue uno de los pocos nombres que llamaron la atención del público internacional cuando se anunció la lista de la selección lusa para el Torneo Olímpico de Fútbol. El reciente éxito de las categorías inferiores de Portugal ha sido tan notable que el combinado olímpico se ha visto afectado por sus repercusiones. Y es que algunos de los jugadores más destacados del equipo que consiguió la clasificación para Río 2016 al proclamarse subcampeón de Europa sub-21 en 2015 en República Checa han acabado participando en la victoriosa campaña de Portugal en la Eurocopa de este año, como João Mário, Raphaël Guerreiro y William Carvalho, por no hablar del joven Renato Sanches.

Por esa circunstancia, Rui Jorge, que también había entrenado a la selección sub-21 el año pasado, se vio obligado a rehacer la lista. Gonçalo, que ya formaba parte del plantel, ganó importancia en el equipo, y hasta la fecha está respondiendo al reto con mucha calidad y personalidad.

“Puede que lo que marque la diferencia en una ocasión así sea la confianza que mi padre siempre me transmitió ante momentos de este tipo”, asegura el delantero, para el que la idea de que Portugal sea una de las revelaciones del certamen sólo tiene sentido para quien no conocía a los jugadores.

“Francamente, y con todo el respeto hacia los que piensan así, creo que sólo se sorprende la gente que no sabía de este equipo. Nosotros hemos sido siempre conscientes de la calidad del grupo. Se trata de una muestra más del excelente trabajo que se está haciendo en Portugal. Si muchos de estos jugadores no son conocidos es porque hay tanta calidad que llevan tiempo esperando una oportunidad”, concluye.

Así, el mundo está descubriendo en Río 2016 que esa espera ha llegado a su fin. Ahora ya todos saben que Portugal cuenta con una generación joven en la que abunda el talento, y que más vale tener… ¿Paciência?