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Butragueño, alma de la Quinta y héroe de Querétaro

Spain's Emilio Butragueno
© Getty Images

Decían que era el yerno que toda madre deseaba. Discreto, trabajador, con éxito y sobre todo, buena gente. Emilio Butragueño todavía hace gala de esas cualidades como Director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, pero el fútbol ha cambiado mucho y posiblemente su estilo tremendamente reservado no le haría muy popular entre las jóvenes de hoy en día.

Butragueño se formó como delantero en las categorías inferiores del Real Madrid y subió al primer equipo en 1984. Apodado el Buitre, lideró un quinteto de canteranos (Rafael Martín Vázquez, Míchel, Pardeza y Sanchís) que protagonizarían una etapa brillante en el club blanco. Ganó 6 ligas, 2 Copas, 3 Supercopas de España, 2 Copas de la UEFA, 1 Copa de la Liga, entre otros títulos además de ser el máximo goleador de liga en la temporada 90/91. Pero se le quedó una espina clavada: no logró levantar la ansiada Copa de Europa.

Dejó el vestuario del club blanco tras once años para vivir la recta final de su carrera en el Atlético Celaya mexicano, donde definitivamente colgó las botas en 1998. Cursó un máster de Gestión Deportiva en Estados Unidos, luego de licenciarse en Empresariales, y tras ser Director Deportivo del Real Madrid en la primera etapa de Florentino Pérez como presidente, ahora de nuevo vuelve a ocupar un despacho en la oficinas del club. “Mi trabajo es muy variado. Mi mujer siempre me decía que cuando me retirase tendría más tiempo para la familia, pero lo cierto es que tengo mucho menos”, confesó a FIFA.comcon un punto de remordimiento.

Al margen de un palmarés impresionante en el apartado de clubes, Butragueño se labró su propia leyenda vistiendo la camiseta roja de la selección. Disputó 69 partidos y anotó 26 goles. "Debuté con España ante Gales en un partido que ganamos por 3-0 y marqué. Fue casi en el último minuto, en un contragolpe a pase de Gordillo", describe como si ese partido de 1984 se hubiera jugado ayer. “Debutar con la selección es algo mágico. No hay mayor honor para un jugador de fútbol que representar a su país y si tienes la suerte de ir a un Mundial, es lo máximo”.

El héroe de Querétaro

El delantero, mítico por su regate imprevisible y por su olfato en el área, tuvo la suerte de disputar dos. Y se convirtió en leyenda en el primero: México 1986. "Popularmente, fue mi momento más culminante. Nos cruzamos en octavos con Dinamarca, que era uno de los mejores equipos del momento, uno de los favoritos. En el primer tiempo fueron superiores, pero en un error suyo les empatamos. Luego ellos llevaron la iniciativa y nosotros nos aprovechamos del contragolpe. Yo marqué cuatro goles... algo insólito", dice con una expresión todavía asombrada. "Marcar cuatro goles en un Mundial estaba fuera de mi planteamiento mental. La realidad fue más generosa conmigo de lo que yo hubiera soñado de niño", reconoce.

"Me sentí un poco extraño. Yo no era un gran goleador pero ese día tuve suerte y me hicieron dos penales. Lo tomé como una casualidad. Después cambié la camiseta con Michael Laudrup, y todavía la tengo por casa. Mi padre, que estaba en la grada con mi actual mujer, estaba exultante, en una nube, radiante, pero yo estaba tranquilo", asegura quien terminó como segundo goleador de la competición.

Aquel sueño mundialista se terminó en los cuartos de final, ante Bélgica, desde el punto de penal. En Italia 1990, la experiencia fue todavía más amarga y España hizo las maletas en octavos contra Yugoslavia. “Yo no estuve bien. Me hubiese gustado ayudar mucho más al equipo. Hasta cabeceé una al palo…”, lamenta todavía.

La serenidad ha sido, sin duda, uno de los rasgos más característicos de este delantero que a lo largo de sus más de 12 años en la elite recibió menos de cinco amonestaciones, y nunca fue expulsado. "Creo firmemente que el jugador tiene la obligación de centrarse siempre en cómo ayudar a su equipo, y peleándome con el contrario o con el árbitro yo no lo iba a lograr. Mi misión en el campo era derrotar a mi rival con ingenio". Y desde luego que supo hacerlo, con ingenio y mucho talento.

Hoy esa diplomacia de la que siempre hizo gala en el terreno de juego, la maneja con soltura en los despachos y en su labor de representación del club de sus amores. Sufre y disfruta en la grada con su equipo y ha hecho algunas incursiones en el mundo periodístico como comentarista de partidos internacionales y, derrochando elegancia y temple en todos sus análisis.

Sin embargo, nunca se ha sentido tentado por sentarse en un banquillo. "¡Jamás!", responde rotundo: "Reconozco que es una profesión fascinante, pero cruel. Es un reto diario, hasta unos límites que pocas profesiones exigen. Lo respeto mucho y cada vez más porque veo lo difícil que es".

Pero la fuerte atracción que siente hacia el balón no le permitirá estar nunca demasiado lejos de un césped, y seguro que en estas fechas volverá a vestirse de corto en algún partido benéfico. No se lo pierda, porque, como dice la sabiduría popular, quien tuvo, retuvo.

Emilio Butragueño en corto

  • Madrid, 22 de julio de 1963
  • Posición: delantero
  • Selección nacional: 69 partidos (26 goles)
  • Clubes: Real Madrid (1984-1995), Atlético Celaya (1995-1998)

Principales títulos:

  • 6 Ligas
  • 2 Copas de la UEFA
  • 2 Copas del Rey
  • 3 Supercopas de España
  • 1 Copa de la Liga
  • 2 Trofeos Bravo
  • 2 Balones de Bronce europeos
  • 1 Trofeo "Pichichi"
  • Subcampeón de Europa Sub-21 (1984)

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