Copa Mundial de la FIFA™

Bru, a toda máquina

Crédits : Robert Cianflone / Employé Légende :MELBOURNE, AUSTRALIA - OCTOBER 04:
© Getty Images

Jonathan Bru está listo para el pistoletazo de salida. A sus 30 años, la antigua promesa del fútbol francés se dispone a recorrer por primera vez el camino que conduce a la Copa Mundial de la FIFA™. Este jugador nacido en Neuilly-sur-Seine actuará con Mauricio —el país de origen de sus padres, cuyos colores defiende desde 2010— frente a Kenia los próximos días 7 y 11 de octubre, en la primera ronda de la competición preliminar de la zona africana para Rusia 2018.

El centrocampista recibió una inyección de moral con el triunfo obtenido por el Club M —apodo que recibe la selección nacional— contra Mozambique a principios de septiembre, en la fase previa de la Copa Africana de Naciones 2017 (1-0), y se muestra optimista en vísperas de la visita de los kenianos, en el encuentro de ida. “Tengo muchas esperanzas tras esta victoria, la primera que consigo con la selección en un torneo oficial”, explica sonriendo a FIFA.com. “Espero que esto cree una buena dinámica y que hagamos un buen partido en casa, para tener luego todas nuestras opciones en la vuelta y pasar a la siguiente ronda, contra Cabo Verde”.

Para esta pequeña isla perdida en el océano Índico, la lucha por viajar a la gran cita mundialista se perfila como una interminable carrera de fondo, un camino repleto de obstáculos colosales, que únicamente logran superar los grandes equipos del continente. “Yo quiero creer en ello”, zanja el futbolista. “Para nosotros, conseguir la más mínima victoria es algo enorme. Es un sueño, porque históricamente Mauricio nunca ha ganado una serie eliminatoria mundialista, y a mí me gustaría estar entre los primeros mauricianos que logran esa proeza. El mero hecho de entrar en una liguilla, para nosotros, sería ya extraordinario”.

Su optimismo está avalado por los recientes progresos del fútbol mauriciano en materia de desarrollo. “Tenemos un presidente, Samir Sobha, que lleva un año haciendo un trabajo magnífico”, destaca. “El año pasado empezó a disputarse la liga profesional, estamos inscritos en todas las competiciones, tanto en las nuestras como en las femeninas o de beach soccer… Se organizan muchos partidos amistosos, tenemos un preparador físico y se establecen todas las estructuras necesarias para ayudar a que el fútbol de Mauricio progrese. Somos una nación pequeña. Pero aunque nuestro fútbol sea pequeño, todo esto tiene un cierto valor, y merece ánimos. Los jugadores notamos muchísima buena voluntad en todo lo que se está haciendo, y no queremos que se detenga”.

*Un viaje constante *
Para Bru, enfundarse la elástica de su país en un gran torneo internacional pudo haber sido algo rutinario. “Fui una promesa del fútbol francés, estaba entre los jugadores de más talento de mi generación, y pasé por todas las categorías inferiores de la selección francesa”, recuerda el futbolista, que se incorporó al Centro Técnico Nacional de Clairefontaine a los 13 años, para luego continuar su formación en el Rennes, con el que conquistó la Copa Gambardella en 2003, junto a Yoann Gourcuff y Jimmy Briand. 

Sin embargo, después de ese sensacional inicio, las curvas del circuito profesional resultaron mucho más bruscas. “Lo pasé muy mal durante aquella época”, resume, refiriéndose a sus dos primeros años como profesional, en los que prácticamente no jugó. Pero después de recorrer todo el camino desde su barrio “bastante difícil” de las afueras de París, donde dio sus primeras patadas a un balón en compañía de Lassana Diarra, Bru decidió volver a ponerse en marcha, cansado de quedarse en el banco de reservas del Rennes. Poco a poco, fue despidiéndose de sus sueños de grandeza con el combinado absoluto francés.

Entonces este francomauriciano comenzó un periplo, que él prefiere describir como “viaje”. Después de un mal comienzo en el Istres, decidió ampliar sus horizontes. Viajó a Australia, y durante tres meses se entrenó con varios clubes. “Vi que habían puesto en marcha una liga unos años antes, que estaba bien organizada y que los salarios eran buenos. Pensé que podía ser interesante para una fase posterior”. Y efectivamente, después de competir primero en Chipre y más tarde en Portugal, en 2012 fichó por el Melbourne Victory. “Me gustan los nuevos retos, viajar, conocer gente, aprender de otras culturas... Si además se puede asociar la pasión de uno a todo eso, estupendo. Así que fiché por el club más grande de Australia, y no lo he lamentado. Ha sido mi experiencia más enriquecedora, en muchísimos aspectos”.

Luego Bru regresó a Portugal, y en estos momentos se encuentra sin equipo. Para mantenerse a punto físicamente y conservar vivos sus sueños, queda el Club M,* del que es capitán y con el que se ha desarrollado plenamente desde hace cinco años. “Es cierto que hubiera sido extraordinario, desde un punto de vista deportivo, poder acceder a la selección francesa. Es el más alto nivel, y cuando se disputa un Mundial con los *Bleus es para ganarlo. El proyecto de Mauricio es distinto, consiste en intentar clasificarnos, quizás, por primera vez para un Mundial”, concluye.

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