Mujeres en el fútbol

Cátia Silva: árbitra, hincha y creadora de un podcast muy especial

Catia Silva
© Others
  • A Cátia Silva el fútbol le apasiona desde que aprendió a caminar
  • Ha puesto en marcha el pódcast 2Goals con María Laura Ordóñez
  • Quieren animar a las mujeres a trabajar en todas las esferas del fútbol

“Ya antes de que entrase en la cancha, me decían que me fuese a la cocina. Si hubiesen probado mi receta de bacalao à brás, ¡no querrían que me acercase a un fogón por nada del mundo!”, dice riéndose Cátia Silva a FIFA.com, recordando su época de árbitra.

Esa coraza de humor ante las críticas no solo ayudó a esta portuguesa de ánimo inquebrantable a convertir ese tipo de bramidos machistas en gestos de respeto, siquiera reticentes, sino que también le ha servido para abrirse paso entre los prejuiciosos vericuetos del fútbol y, en plena pandemia de la COVID-19, poner en marcha el pódcast 2Goals junto a María Laura Ordóñez. Esta iniciativa pretende animar a las mujeres a perseguir sus sueños y a soñar igualmente sin ataduras.

Es un logro envidiable para alguien que hace apenas unos años acababa de terminar su licenciatura en Estudios Portugueses y Lusófonos y estaba empezando una maestría en Mediación Cultural y Literaria, unos ámbitos tan afines al deporte rey como servirían sus propias habilidades culinarias para deleitar a un gastrónomo que buscase esa famosa receta de pescado.

Apasionada del fútbol desde siempre

“No es que no hubiese disfrutado con una carrera relacionada con mis estudios, pero en el fondo sabía que quería trabajar en el fútbol”, explica. “Es mi mayor pasión desde siempre”.

Y no miente cuando lo dice.

“Mi pasión por el fútbol y por el Benfica empezó de pequeña, de muy pequeña”, recuerda. “Cuando tenía uno o dos años, en Portugal la gente me llamaba Caniggia, que estaba en su mejor momento con el Benfica. Prácticamente aún no sabía ni hablar, pero yo quería decir que era [Michel] Preud’homme”.

“Soy de un pueblo de unos 3.000 habitantes, Vilarinho. Mi padre era director de uno de los clubes de los distritos locales, el Futebol Clube de Vilarinho, y recuerdo que mi mejor momento del día era cuando le preguntaba por los entrenamientos y lo que se hacía. Y los fines de semana iba a ver partidos, del Vilarinho o del Benfica. Me encantaba ir, vivir esa atmósfera. Mi mayor ídolo dentro de la cancha era Simão Sabrosa. Recuerdo todo aquello con mucho cariño”.

“Ahora, viéndolo en perspectiva, estoy segura de que padecí el machismo. Me acuerdo de que era la única niña que veía fútbol. La gente me miraba de forma distinta, claro, ¡pero yo ni me daba cuenta, de lo absorta que estaba por el fútbol!”.

Árbitra en el fútbol masculino

Y aunque Cátia casi ni percibiese el sexismo que había en las gradas, lo notó perfectamente en el terreno de juego cuando empezó a arbitrar, en 2013.

“Ya sabía que iba a pasarlo mal: en primer lugar, por ser mujer, y luego por ser árbitra”, dice. “Solo arbitré un partido femenino en una ocasión, el resto de las veces fue en el fútbol masculino. Me mandaban continuamente a la cocina y tenía que oír otros insultos. Cuando una está en la cancha, se concentra en su trabajo, pero luego analiza las cosas: ¿vale la pena estar aquí, oír insultos, recibir amenazas?”.

“Hubo momentos en los que resultó difícil, no lo niego, estuve disgustada, pero no quería rendirme ni darme por vencida ante ellos. Y a veces los jugadores [que la habían vejado] se daban cuenta de que podía hacer bien mi trabajo y me mostraban respeto. Eso es una satisfacción”, señala.

“Pero, en conjunto, es un mundo masculino. Eso es algo que tiene que cambiar. Hacen falta muchas más mujeres en esos puestos, las mujeres deben tener muchas más oportunidades”.

Y Cátia, que pensaba en trabajar de archivista digital, no estaba encontrando por su parte muchas oportunidades en Portugal, de modo en 2016, al terminar sus estudios de maestría, se marchó a Suiza.

“Para ahorrar dinero, estuve dos años trabajando en el departamento de alimentos y bebidas de un hospital”, cuenta. “Me sirvió para hacer una maestría de gestión empresarial futbolística en la Football Business Academy (FBA) de Ginebra, que me ha ayudado mucho. Hice una pasantía en Women in Football a finales de 2019, como parte de la maestría de la FBA, y al acabar estuve dos meses trabajando en el Brighton WFC”.

Un Podcast en plena cuarentena

“Estando en Women in Football, pensé: ‘Soy portuguesa, me crie en Portugal. ¿A cuántas portuguesas conozco que trabajen en el fútbol?’. Solo se me ocurría una. Y les pregunté lo mismo a mis amistades, nadie podía decir un solo nombre. Nadie”.

“No es un problema que se circunscriba a Portugal, es un problema en general. Hacen falta más plataformas para que la gente conozca a las mujeres que trabajan en el sector [futbolístico]. Yo quería hacer algo para contar sus historias, aunque la idea no era específicamente un pódcast”.

“Cuando estaba acabando la maestría empezó la pandemia [de COVID-19], nos quedamos confinadas en casa. Pero teníamos ordenadores, podíamos hacer algo. Mi compañera María Laura es colombiana. Así pudimos unir dos partes del mundo y dos redes y hacer un podcast que cuenta las historias de las mujeres que trabajan en el fútbol”.

“Queremos servir de inspiración a la gente, que la gente oiga a nuestras invitadas y piense ‘quiero ser como tú’. No solo quienes aspiran a ser jugadoras, sino también las que quieren hacer otras cosas en este deporte”.

“Queremos darles ánimo y demostrarles que no es un mundo masculino, que oigan cómo, por ejemplo, en el fútbol una mujer puede ser analista empresarial o abogada. Es posible que tengan otra profesión o estén formándose para tenerla, y sientan una gran pasión por el fútbol. Queremos mostrar cómo pueden combinar las mujeres ambos aspectos”.

“Algo que ha significado muchísimo para nosotras es que muchas invitadas nos han dicho: ‘Gracias. Nadie nos había tratado nunca así”.

Y entre esas invitadas figuran por ejemplo Arianna Criscione, guardameta del París Saint-Germain, Lorena Soto, excapitana de la selección paraguaya, o Helen Ward, máxima goleadora de todos los tiempos de la selección galesa, además de personas pioneras en el mundo del fútbol como Manuela Acosta, Xavi Bové, Tatiana Briseño, Tais Cotta y Susie Petruccelli, cuyo primer libro, recién publicado, ya ha ganado un prestigioso premio.

“Soñamos con tener de invitada, por supuesto, a Fatma Samoura [Secretaria General de la FIFA], que ha roto barreras, ha llegado a lo más alto. Es un ejemplo y su historia es fundamental para el fútbol femenino”, reconoce. “Y si lo lográsemos de alguna manera, ¡Megan Rapinoe! (risas) No solo por el fútbol, sino por la política, por cómo motiva a tanta gente”, concluye.

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