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El Congreso, a la última con el voto electrónico

The FIFA logo is seen outside the FIFA headquarters
© Getty Images

Transparencia, precisión y rapidez: el sistema de voto electrónico utilizado por primera vez por el Congreso de la FIFA marca una nueva etapa en la organización de la democracia del fútbol. Conoce su funcionamiento.

Al principio, en París allá por 1904, eran 7 y las decisiones se tomaban a mano alzada, entre gentlemen futbolistas. Hoy son 207, llegados de todo el mundo y hablantes de más de 100 lenguas diferentes. Por primera vez en su historia centenaria, el Congreso de la FIFA ha utilizado un sistema de voto electrónico en la sesión de Marrakech, en lugar de las cartulinas Verde y Roja tradicionalmente levantadas por los delegados.

"Con tantos votantes, el trabajo de los escrutadores había llegado a hacerse casi imposible", explica Corina Luck, jefa del Departamento Legal de la FIFA. "El margen de error al que induce el voto manual crecía con cada nueva admisión de una Asociación miembro: contar decenas de cartulinas en una fila en cuestión de segundos es toda una hazaña, ¡tanto aritmética como óptica!".

La FIFA llevaba ya tiempo pensando en el voto electrónico, pero, jurídicamente, para permitir la implementación de un sistema así, era necesaria una modificación de los estatutos de la Federación Internacional de Fútbol. Y el congreso de Doha (Qatar), al ratificar los nuevos estatutos en 2003, abrió las puertas a esta evolución. El Comité Ejecutivo de diciembre de 2004 confirmó la medida, con lo que el proyecto "Voto electrónico" pudo iniciarse.

"Es cierto que el voto electrónico está de moda, pero ante todo es una cuestión de tecnología, de seguridad y de organización", explica Paola Müller, jurista de la FIFA. En enero de 2005, ella y Corina empezaron por definir las especificidades funcionales del sistema:

· Posibilidad de organizar los escrutinios de acuerdo a diferentes quorums
· Facilidad de uso por parte de los delegados.
· Seguridad tecnológica (es impensable que algún pícaro pueda piratear el sistema y cambiar el resultado de un voto). 

Una vez establecidos estos principios necesarios, la FIFA abrió un proceso de licitación. A continuación fue el turno del despliegue de muestras y de numerosas pruebas, antes del gran estreno de Marrakech, este lunes 12 de septiembre de 2005.

Al entrar en el salón Visires del hotel Kempinsky, a cada delegación (compuesta por tres dirigentes de la Asociación; generalmente el presidente, el secretario general y el tesorero) se le ha hecho entrega de un terminal de voto electrónico a cambio de una firma oficial. El modo de empleo aparece detallado en los documentos entregados a cada delegado y, como hombre prevenido vale por dos, antes de la inauguración de los escrutinios tuvo lugar una demostración in situ.

Un botón verde para el "Sí", un botón rojo para el "No" y un botón amarillo para abstenerse; el sistema es fácil de utilizar. Y si acaso uno de los votantes pulsara el botón que no se correspondiera con su decisión, puede corregir de inmediato el error y depositar el voto electrónico correcto en la urna virtual, al estar abierto cada voto durante exactamente 15 segundos.

La información procedente de los terminales es transmitida por ondas de radio (a través de una frecuencia segura), y captada por las decenas de antenas receptoras diseminadas por el salón del Congreso. Todo ello es enviado inmediatamente al ordenador central, que compila los diferentes votos antes de que el resultado sea validado por Heinz Tännler, director jurídico de la FIFA. Unos segundos después de la votación, los resultados aparecen en la pantalla gigante.

"Ya han votado", podría decirse de los delegados, antes de que el próximo asunto sea sometido a su aprobación. Con tres escrutinios celebrados este lunes, el sistema de voto electrónico ha pasado brillantemente su examen de acceso en el Congreso de la FIFA, y a partir de ahora será utilizado todos los años. La próxima cita, el mes de junio de 2006 en Múnich.