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De la ceguera a la BBC: el periplo futbolístico de Djazmi

BBC journalist Mani Djazmi interviews Renato Tapia.
© Others
  • Mani Djazmi llegó a Gran Bretaña para intentar salvar la vista
  • La operación fracasó pero siguió su sueño de ser periodista
  • Hoy presentador de la BBC cuenta, cuenta su historia

Mani Djazmi llegó por primera vez a Gran Bretaña a los cuatro años. Su familia contaba entonces con regresar en apenas quince días a su país, Irán. Sin embargo, las cosas no salieron exactamente como se preveía, puesto que han pasado ya 35 años y los Djazmi siguen en el Reino Unido.

Hoy en día, Mani es un reputado locutor en una cadena de fama mundial, la BBC. Presenta el programa World Football de la corporación, centrado en el deporte rey y que incluye muchos y variados debates con invitados habituales como Heather O’Reilly, Peter Odemwingie y Pat Nevin.

Los oyentes del programa conocen a Djazmi por su evidente pasión, sus conocimientos y la compenetración que establece con los entrevistados y su panel de actuales y antiguos internacionales. Aun así, es posible que no se hayan dado cuenta de un aspecto, y que hace que su presencia en un lugar tan destacado de la radiodifusión futbolística sea verdaderamente extraordinaria: es ciego.

Aquel viaje de la infancia al Reino Unido tenía un único objetivo: salvar su vista. La operación a la que se sometió, lamentablemente, no dio resultado, pero el periplo que empezó Djazmi acabaría siendo mucho más largo y fructífero.

“Cuando estábamos allí esperando la operación, mis padres oyeron hablar de una escuela que había cerca del hospital. Aunque era convencional, disponía de unas instalaciones excelentes y de apoyo para niños con discapacidades, también para ciegos. Ninguno de nosotros hablábamos todavía inglés, pero decidimos quedarnos”, explica a FIFA.com.

Además de aprender el idioma en los meses y años siguientes, Mani desarrolló una pasión por el fútbol. Jugaba a él con su hermano y coleccionaba cromos de Panini, devorando la información que contenían. También recuerda la primera vez que fue a un estadio, con motivo de una excursión escolar, el olor “increíble, mágico” del césped y la emoción que le embargó al estar junto al campo “sagrado”. “A veces aún siento todo eso”, admite.

Y si bien el amor de Mani hacia el fútbol no tardó en surgir, le precedió su entusiasmo por el periodismo. “Ya cuando estaba en Irán, iba por ahí simulando que entrevistaba a la gente”, cuenta. “Luego, cuando a mis amigos les regalaban videojuegos por Navidad, yo pedía auriculares y micrófonos para poder hacer programas de radio. También fue una suerte tener esa obsesión, porque me encontré con tantas negativas que podría haberlo dejado. Pero no tenía ningún plan B al que recurrir”.

“Al principio nadie me tomaba en serio. Hasta mi familia pensaba que lo del periodismo iba a ser algo pasajero. También recuerdo que al principio, cuando estaba buscando trabajo, el director de una cadena de radio me dijo que no imaginaba cómo podría llegar a ser periodista si no podía ver. Oír eso fue una conmoción, pensé que, al ser él un jefe, hablaría con conocimiento de causa. Pero repito, no tenía ningún otro plan, así que perseveré”.

Mani Djazmi interviews Kasper and Peter Schmeichel at The Best awards.
© Others

Todo cambiaría a raíz de un encuentro casual que lo llevó a participar en el programa In Touch de la BBC, dirigido a personas invidentes o con visión parcial. Y luego, después de toparse con ese mismo escepticismo acerca de su capacidad para elaborar noticias futbolísticas, decidió arriesgarse pagándose él mismo un viaje a la Copa Asiática 2011, en Qatar, algo que acabaría siendo recompensado.

“Estaba intentando consolidarme como periodista especializado en el fútbol asiático, y pensé que a uno no lo pueden tomar en serio si no va a la Copa Asiática. Normalmente, cuando voy a torneos, llevo conmigo a un asistente para que sea mis ojos en los estadios, en las zonas mixtas y demás, pero en aquella ocasión no fue así”.

Al final, un amigo de un amigo le echó una mano. Pese a todo, ninguno de los dos tenía muy claro en qué consistía su función, y la aventura de Djazmi en la Copa Asiática tuvo un inicio algo embarazoso.

“En mi primer partido, Australia ganó 1-0 contra Bahréin, con gol de Mile Jedinak. Después nos fuimos a la zona mixta y le comenté a mi asistente que había que intentar hablar con Jedinak. Él me dijo: ‘Ahí viene, con el seleccionador [Holger Osieck] justo detrás”, recuerda.

“Unos minutos más tarde, me dijo: ‘Ya lo tienes delante’. Y yo empecé: ‘Mile, no sueles marcar muchos goles como este’. Entonces oí que me contestaba con un marcado acento alemán: ‘Yo soy el entrenador’. Quería que me tragara la tierra”.

“Pero tampoco hay que dar demasiadas vueltas a situaciones así, durante el torneo hice contactos, preparé algunas noticias para World Football, luego llegaron más contactos aún y a partir de ahí todo se fue desarrollando. Al final me sirvió para conseguir un contrato a tiempo completo con la BBC y hacer el trabajo que estoy haciendo ahora”.

Y como ya sabrán los oyentes de World Football, es un trabajo que realiza con gran aplomo. El trayecto recorrido por Djazmi desde aquella operación infructuosa hasta ocupar un papel destacado en una cadena legendaria no ha estado exento de obstáculos.

Pero el talento, los conocimientos y la pasión que lo mueve a buen seguro le permitirán seguir siendo una voz valorada en el deporte rey durante muchos años.

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