Historia

Derbi de Italia: Grandes clásicos

Referee Pierluigi Collina leads Inter Milan and Juventus out in 2002
© Getty Images

FIFA.com propone repasar destacados antecedentes del denominado* Clásico de Italia* entre el Juventus de Turín y el Inter de Milán. Partidos memorables en la previa de un duelo apasionante.

Juventus 3-2 Inter de Milán

13 de noviembre de 1949, Serie A, Stadio Comunale Vittorio Pozzo*

  • En los años 40, el Torino prácticamente monopolizó los títulos en la liga italiana. Sin embargo, a finales de la década, el accidente aéreo tristemente conocido como la “Tragedia de Superga” liquidó de hecho a la potencia turinesa, y dejó muy abierta la lucha por el Scudetto en el curso 1949/50.

En la 11ª jornada se enfrentaban el líder, el Juventus, y el 2º clasificado, el Inter, y fue el conjunto visitante el que se plantó muy pronto con un 0-2 a favor, después de que Faas Wilkes abriera el marcador con un potente disparo y habilitara magistralmente el segundo para Benito Lorenzi. Al haber tenido a sus órdenes a Wilkes el año anterior como seleccionador de Holanda, el entrenador de la Juve, Jesse Carver, estaba perfectamente al tanto del peligro del delantero.

El técnico inglés, sin embargo, todavía tenía bastantes problemas con el italiano; y en ese momento quedó patente que no habían entendido sus instrucciones antes del partido ni Alberto Piccinini, quien debía pegarse al holandés como una lapa, ni Rinaldo Martino, que debía renunciar a sus instintos ofensivos y dejarse caer al mediocampo.

Carver, por lo tanto, corrió de inmediato hacia la banda, hizo venir hacia él exaltadamente a los dos jugadores citados y les hizo ver su postura, más a base de gestos que con palabras. Al instante, la amenaza de Wilkes quedó anulada y, aunque la delantera bianconera se había quedado de esa forma con un componente menos, seguía contando con algunos de los mejores delanteros del planeta. Así, John Hansen no tardó en acortar distancias y, al cuarto de hora de la reanudación, el propio danés remachó a la red el empate, tras una acción genial por la banda izquierda de su compatriota Karl Aage Praest.

Amedeo Amadei estuvo a punto de volver a adelantar al Inter, pero su remate lo sacó sobre la misma línea Martino, antes de que el joven de 21 años Giampiero Boniperti hiciera temblar el travesaño de la portería visitante, y de que Hansen obligara a Angelo Franzosi a realizar un paradón. A falta de 15 minutos, Piccinini dejó de ser por un instante la sombra de Wilkes para intentar una penetración aislada en el área rival. La bronca en italiano chapurreado con acento de Liverpool por parte de Carver parecía inevitable, pero el jugador romano la impidió marcando su primer gol en cuatro años y medio, y sellando de esa forma una sensacional remontada.

Inter de Milán 6-0 Juventus

4 de abril de 1954, Serie A, San Siro

La escuadra nerazzurra necesitaba la victoria para adelantar a su rival en la recta final del campeonato. A los Bianconeri, entretanto, les bastaba con un empate para mantener el liderato, y confiaban en que lo conseguirían. Al fin y al cabo, el Juventus llevaba 13 partidos invicto, mientras que el Inter todavía estaba convaleciente de su derrota por 2-0 ante el otro gran rival, el AC Milan, apenas dos semanas antes.

Sin embargo, si entonces fueron los nórdicos Gunnar Nordahl y Jorgen Sorensen la pesadilla del defensor del título, esta vez el protagonista iba a ser el único jugador sueco de la Vecchia Signora. Lennart Skoglund era un precursor de la doble faceta que acabaría caracterizando a Garrincha y a George Best: un futbolista de extraordinario talento por el día pero habituado a salir de noche.

Pero, tal era la trascendencia del compromiso, así como el deseo incontenible del técnico Alfredo Foni de imponerse al equipo al que tan distinguidamente había representado durante 13 años, que Skoglund realizó una oferta a sus superiores: en los días previos al encuentro se abstendría de beber; pero si el Inter ganaba por tres o más goles, tendrían que proporcionarle dos botellas del mejor whisky.

El club aceptó, y el jugador cumplió su promesa de hacerse abstemio por un rato antes de darse el saque inicial. Después, en cuanto el árbitro hizo sonar su silbato, rápidamente puso manos a la obra para hacerse con el premio. Skoglund, en efecto, solamente tardó siete minutos en romper el 0-0. Luego puso en bandeja el segundo a Gino Armano con un taconazo exquisito, y dejó sin aliento al público local al realizar dos túneles marca de la casa en una misma jugada de infarto.

Todo eso, en un primer periodo en el que una lesión de Ermes Muccinelli poco antes del descanso dejó a la Juve con diez jugadores. En la segunda parte, Sergio Brighenti marcó dos tantos con sendas voleas, y Skoglund acabó el encuentro con 2 dianas y 3 asistencias.

El Inter, por su parte, lo acabó con un triunfo que duplicaba los tres goles necesarios para que Skoglund se llevase su whisky escocés como recompensa. “Debería haber exigido cuatro botellas”, bromeaba más tarde. Ese resultado, que sigue siendo la victoria más abultada para el Inter en un Derby d’Italia, también resultó crucial, pues, a la postre, el equipo de las rayas negras y azules acabó ganando el campeonato con un punto más que el Juventus.

Inter de Milán 1-1 Juventus

19 de octubre de 2002, Serie A, San Siro

En la campaña 2001/02, el Inter aventajaba a la Juve en seis puntos cuando faltaban cinco jornadas para la conclusión. No obstante, al final se dejó adelantar para terminar con dos puntos menos que los campeones blanquinegros, lo cual no hizo sino reforzar su deseo de imponerse a toda costa en el primer Derby d’Italia del nuevo curso.

El equipo de Héctor Cúper, además, estaba con la moral por las nubes tras haber sumado el pleno de puntos en sus cuatro primeros encuentros, mientras que la escuadra visitante de Marcello Lippi también llegaba invicta, aunque ocupaba la 3ª plaza a cuatro puntos del líder. En cuestión de minutos, todo parecía dispuesto para vivir una batalla campal, después de que el gigantesco defensa bianconero Igor Tudor derribase con estrépito a Hernán Crespo, y de que Edgar Davids echase más leña al fuego arrollando a uno de los hombres duros del Inter, Luigi Di Biagio.

La tensión no solamente se plasmaba en las faltas, sino también en las ocasiones, que empezaron a proliferar. Con un espléndido envío de rosca, el genial Alessandro Del Piero se quedó a milímetros de abrir el marcador para la Vecchia Signora, mientras que su compañero de delantera Marcelo Salas vio cómo el meta Francesco Toldo le rechazaba un remate a bocajarro, tras una jugada majestuosa de Mauro Camoranesi. En el área contraria, Crespo, libre de marcaje, cabeceó a las nubes desde el borde del área pequeña. Y más tarde, con Buffon tendido en el suelo y toda la portería para él, el propio delantero argentino remató al poste.

Cuando el partido, pese a estar repleto de oportunidades, parecía encaminarse hacia el empate sin goles, Camoranesi corrió a buscar un pase de Davids que rompió la defensa local, y fue derribado por Francesco Coco dentro del área. En la subsiguiente pena máxima, Del Piero engañó magistralmente a Toldo y marcó por la escuadra para apuntarse su primer gol contra el Inter en San Siro. A continuación, el número 10 del Juventus tocó el larguero con un fabuloso remate de chilena, antes de que su compañero Antonio Conte y el suplente interista Domenico Morfeo fueran expulsados por enzarzarse en una tangana.

Cuando faltaban escasos segundos para cumplirse los cinco minutos del tiempo añadido, el Inter forzó un saque de esquina. Toldo subió a rematarlo y, en una acción embarullada, logró empujar el balón, que, al caer, tocó ligeramente en su compañero Christian Vieri y traspasó llorando la línea de gol, estableciendo el empate en el último suspiro.

Inter de Milán 2-2 Juventus, tras la prórroga (la Juve gana 5-4 en los penales)12 de febrero de 2004, semifinales de la Copa de Italia, San Siro

El primer acto de este duelo había registrado un Juve 2-2 Inter, o, lo que es lo mismo, un Marco di Vaio 2-2 Adriano. Y fue el tercer tanto del ariete brasileño en la eliminatoria el que, cuando sólo se llevaban siete minutos del choque de vuelta, inclinó la balanza del lado del grande milanés. A continuación, Christian Vieri y Kily González dispararon a la madera para el Inter, antes de que Igor Tudor reaccionase ante un rechace para restablecer el empate.

Los dos equipos vieron cómo el árbitro desestimaba sus peticiones de pena máxima antes de que el Juventus obtuviera superioridad numérica en el minuto 66, tras la expulsión de Iván Córdoba por derribar al escurridizo Pavel Nedved cuando se dirigía directamente hacia la portería. A falta de 12 minutos, el cuadro turinés pasó a acariciar la final contra el Lazio cuando el suplente Alessandro Del Piero hizo el 1-2 con un esporádico cabezazo.

Sin embargo, en el quinto minuto del tiempo añadido, después de que el árbitro hubiese consultado dos veces su reloj, el defensa central Daniele Adani introdujo agónicamente el balón en la red y forzó in extremis otra media hora de juego.

Adani, un goleador insólito, estuvo a punto de darle la victoria al Inter en la prórroga, pero su cabezazo lo sacó bajo palos otro hombre insólito en esa faceta, Del Piero. Así se llegó a la tanda de penales, donde, después de que ambos equipos hubiesen convertido sus cuatro primeros lanzamientos, el envío manso de Vieri lo detuvo Antonio Chimenti, dejando vía libre para que Fabrizio Miccoli certificara la clasificación del Juventus.

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