Copa Mundial de la FIFA™

Edgar: "Canadá necesita clasificarse para un Mundial"

Canada's David Edgar
© Others

“Debemos clasificarnos para un Mundial. Así de sencillo”. David Edgar no tiene vueltas. El mediocampista defensivo de Canadá está convencido de que este es el momento correcto para alcanzar la Copa Mundial de la FIFA™ y sacar partido de la base de aficionados que la Copa Mundial Femenina de la FIFA demostró que posee el país,

En charla con FIFA.com en una fría mañana inglesa en el complejo deportivo del Sheffield United, el jugador de los Canucks habla con franqueza sobre la selección nacional masculina de su país, que actualmente se prepara para la siguiente ronda de clasificatorios para la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™, y asegura que tiene que subir el listón.

Edgar confía en emular los éxitos del combinado femenino de su nación, que ha venido cumpliendo regularmente con las altas expectativas del fútbol canadiense: “La selección masculina tiene que empezar a conseguir los mismos resultados, porque la base de aficionados está ahí”, insiste el mediocampista, de 28 años. “Avanzamos en la dirección correcta, pero tenemos que clasificarnos, no podemos quedarnos a las puertas nunca más”.

Con cuatro puntos anotados en sus dos primeros partidos, los cimientos ya están puestos. Desde que la selección se clasificó para su único Mundial en 1986, un año antes de que Edgar naciera, la repesca intercontinental contra Australia en la edición de Estados Unidos 1994, que los canadienses perdieron a los penales, ha sido el único momento en el que Canadá ha estado cerca de conseguir su segundo pase a la fase final.

Sin embargo, el crecimiento del fútbol en Canadá promete mucho. Actualmente, lo habitual es disponer de jóvenes talentos formados en el propio país, mientras que, para Edgar, el único camino hacia el éxito pasaba por Europa. Por suerte para este oriundo de Ontario, su pasión por el fútbol tenía sus raíces en Inglaterra.

Su padre, un guardameta que jugó en el Newcastle United, entre otros clubes, y su madre nacieron en el noreste de Inglaterra. Edgar jugaba con gran talento al hockey sobre hielo y al fútbol, por lo que tuvo que decidirse entre dedicarse al principal deporte del país o decantarse por seguir la tradición familiar en los Magpies.

Unas vacaciones de verano en Inglaterra persuadieron a un Edgar de 13 años de que lo suyo era el fútbol. La oportunidad de fichar por el Newcastle, la gran pasión de su familia, terminó de convencerle. A continuación, regresó a tierras inglesas, donde se quedó a vivir con su abuela y no tardó en adaptarse a la vida del norte del país.

Incondicional de la selección sub-20
Tres años después se abría paso a su primera competición de la FIFA. El hecho de que se tratara de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA demuestra el respeto que suscitaba el talento del entonces jugador de 16 años. Aunque no llegó a saltar al terreno de juego en Emiratos Árabes Unidos 2003, se convertiría en uno de los tres jugadores de aquel grupo que recibieron convocatorias para tres Copas Mundiales Sub-20 de la FIFA.

“Es un gran principio”, comenta, consciente de que forma parte de un club muy exclusivo. “Viví una experiencia y llegamos hasta cuartos de final, más lejos que ningún otro equipo canadiense. Apretamos las clavijas a España y pusimos el partido en la prórroga. Me acuerdo de que había un chaval español jugando en el centro del campo, y pensé ‘este llegará a ser un gran futbolista’. Era Andrés Iniesta”.

Tras codearse con futuros campeones del mundo, participó en los tres encuentros que disputaron los suyos en Países Bajos 2005 y en su propio país en 2007 en medio de “una gran expectación”, a pesar de las tres derrotas consecutivas. Cuando volvió a Canadá siete años después, Edgar pudo hacerse una idea clara de cuánto había crecido el fútbol en la nación y de la solidez de los cimientos sobre los que se asentaba.

“En 2007 ya jugábamos en el estadio del Toronto FC, un club que no existía cuando yo me fui. Entonces era una quimera para el fútbol canadiense”, explica sobre un equipo que fue el primero de los tres representantes actuales de la nación en la Major League Soccer. “Esta liga ofrece un punto de salida para todo el talento que atesoramos en Canadá y hace posible que nadie tenga que irse a Europa. Ahora nuestros futbolistas pueden decir ‘quiero jugar en el Toronto FC o en el Vancouver Whitecaps, lo que es fantástico para el fútbol canadiense y para su desarrollo”.

Ocho años después de la Copa Mundial Sub-20, la Copa Mundial Femenina de la FIFA Canadá 2015 ha vuelto a subir el listón. Esa fase final batió todos los récords de asistencia de público. Un total de 54.000 espectadores abarrotaron el estadio para presenciar a las anfitrionas enfrentarse a Inglaterra. Edgar admite entre risas que lo realmente destacable para él no fue decidir a quién apoyar en aquel partido -“era complicado, pero yo siempre animaré a Canadá”-.

“Lo sorprendente fue la cantidad de público en todos los partidos”, recalca. “Puso las cosas en perspectiva. Aquí hay gente que quiere que el fútbol crezca y, por sus resultados, las mujeres atraen el respaldo de la afición”.

Rivales latinos
El pasado fue un año de altibajos para los Canucks: recibieron sólo dos goles en contra en nueve partidos competitivos y arrancaron una victoria contra Honduras y un empate en El Salvador, pero quedaron eliminados a las primeras de cambio de la Copa Oro de la CONCACAF.

“La Copa Oro fue frustrante”, recuerda. “Pese a no haber marcado ningún gol, jugamos bien. El entrenador nos ha convertido en un equipo muy compacto y organizado, de manera que la Copa Oro supuso, por así decirlo, un periodo de transición de camino a los clasificatorios para el Mundial”.

La fase de clasificación empezó con una victoria por 1-0 sobre Honduras, un partido cargado de significado tras la derrota por 8-1 sufrida ante el mismo rival que negó a Edgar y compañía el pase al hexagonal final por primera vez este siglo. “Se habló mucho de aquello [del partido contra Honduras], pero no pensábamos en la venganza cuando sonó el pitido final. Yo jugué en aquella derrota, que se convirtió probablemente en el momento más duro de mi carrera”.

Ahora se enfrentan a un reto todavía más complicado, dos partidos seguidos contra México, una selección a la que no han conseguido vencer en un clasificatorio para el Mundial desde la década de 1970, y contra la cual no han logrado ni un solo punto a domicilio en vida de Edgar. Aunque los canadienses reconocen toda la calidad que México atesora, están seguros de que pueden conseguir algo muy especial contra este rival. “Hay buenas sensaciones sobre el lugar y sobre el país. No tenemos nada que perder”.

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