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El idioma universal que une a la Australia multicultural

  • Personas de origen no anglófono se asientan en Australia con el fútbol
  • Los técnicos aportan habilidades para la vida y el desarrollo personal
  • El arraigado programa Football United sigue brindando oportunidades 

“El fútbol es el deporte del mundo, así que no hace falta hablar el idioma, solo saber cómo se practica”.

Así lo explica Al Hassan Diallo, un joven emigrante refugiado nacido en Guinea, cuya vida en Australia marcha viento en popa en buena medida gracias al fútbol. 

En el oeste multicultural de Sydney, el fútbol está ayudando a encontrar intereses comunes. Así ocurre desde hace ya décadas en Australia, al igual que en muchas otras partes del globo: es un referente universal que ha contribuido a derribar barreras culturales.

El programa Football United, diseñado para desarrollar las capacidades de diversas comunidades a través del deporte rey, está contribuyendo a esta causa. Fue fundado hace más de una década por la incansable doctora Anne Bunde-Birouste, y no solo ha crecido, sino que ha echado nuevas raíces.

Natasha Hill es una de esas personas extraordinarias que fomentan el fútbol y también el desarrollo personal de innumerables jóvenes de los suburbios de Sydney, a través de distintas modalidades de entrenamiento y desarrollo. 

Hill, hija de madre libanesa y padre aborigen australiano, conoce de primera mano las dificultades a las que se enfrentan algunas chicas que quieren jugar al fútbol.

“Al principio mi madre estaba totalmente en contra, no comprendía para nada en qué consistía este concepto”, cuenta Hill a FIFA.com, refiriéndose a sus planes iniciales de jugar al fútbol y ser entrenadora.

Pero no es de quienes se dejan desanimar fácilmente. Perseveró, y con su orientación y entusiasmo ha ayudado a que los miembros del club pasasen de ser 50 a 300, entre ellos 80 mujeres, muchas procedentes de entornos en los que no suele aceptarse que practiquen actividades deportivas.

Hill trabaja ahora de coordinadora de programas comunitarios de Football United, además de ser la principal facilitadora de Creating Chances, una iniciativa social centrada en proporcionar habilidades para la vida en las escuelas a través del deporte. Por si fuese poco, también está volcada con su club local, el Punchbowl United. Dedica todo su tiempo al fútbol, aunque es evidente que no podría pasar sin él.

“Lo que hago es más que dar patadas a un balón en el campo, por muy edificante que eso pueda ser”, señala. “Hay otros elementos, como el desarrollo juvenil, el liderazgo y las habilidades para la vida”.

Y este enfoque basado en actividades tanto dentro como fuera del terreno de juego a todas luces funcionó. “La cancha de nuestro parque pasó a llenarse todos los días. Afortunadamente, hemos podido crear un espacio para que los chicos vengan a jugar al fútbol. En las décadas anteriores únicamente se utilizaba para el rugby”.

Dos muchachos que se han beneficiado de sus entusiastas consejos son Diallo y Salman Kahn, este último un adolescente nacido en Pakistán que apenas lleva unos cinco años en Australia.

“Es muy gratificante ver a jóvenes como Salman crecer y progresar”, afirma Hill. “En esta escuela hay muchos chicos paquistaníes y afganos, y muchos lo tienen a él como ejemplo, aunque antes era bastante tímido. Es fantástico ver cómo se ha desarrollado su liderazgo”.

También hubo otros beneficios, sobre todo un viaje a la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™ para participar en el festival de la FIFA Foundation.

Sin embargo, el mayor cambio se ha producido en la mentalidad de los padres que no querían que sus hijas practicasen deporte.

Ha podido verse especialmente en un club en el que están representados unos veinte grupos étnicos, la mayoría de origen árabe.

“Hay padres que se me han quedado mirando y me han dicho: ‘¡Aquí tienen equipos femeninos!”, revela Hill. “Parecía que acabasen de ver un ovni”.

“Algunos de mentalidad muy antigua están absolutamente convencidos de que el fútbol no es para las mujeres, eso guarda relación con la cultura y con su origen. Puede que hayan oído hablar de él [del fútbol femenino], pero no han visto su representación cultural diversa”. 

“Eso cambia cuando se les muestra el efecto que puede surtir sobre las niñas. He visto padres que se negaban en redondo y han pasado a aceptarlo encantados, ha sido toda una transformación”, concluye.

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