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El inspirador impacto del fútbol para amputados

Amputee Football Scotland players and staff.
© Others
  • La actividad gana popularidad en todo el mundo
  • En Escocia, el apoyo de la federación ayuda a difundirlo
  • Dos futbolistas amputados cuentan cómo cambió sus vidas

“El fútbol salvó mi vida”. Dicho así, puede sonar exagerado. Pero Rebecca Sellar se mantiene firme en esa afirmación, que hizo en un vídeo de la Federación Escocesa de Fútbol muy compartido.

“No se puede sobrevalorar la importancia que ha tenido el fútbol para mí”, señala Rebecca a FIFA.com. “En el vídeo digo que, sin él, sería una sombra de mí misma, y así es como me siento. Cuando estoy ahí fuera jugando, el dolor y la ansiedad simplemente desaparecen, y no habría imaginado que eso era posible”.

Sellar, a quien le amputaron la pierna derecha cuando era un bebé, es un ejemplo del extraordinario poder del fútbol de amputados para transformar las vidas de sus jugadores. La modalidad está muy consolidada en muchos países de todo el mundo. Turquía, por ejemplo, goza de una liga para amputados profesional y televisada.

Y aunque el programa de Escocia todavía está en una fase embrionaria, la repercusión que está teniendo en Sellar y otras personas ya resulta evidente.

Así lo explica Ashley Reid, fundadora y directora ejecutiva de la Asociación Escocesa de Fútbol para Amputados: “Ya estamos viendo las experiencias satisfactorias, y el impacto positivo sobre la salud mental de los jugadores es tan grande como la mejoría en su salud física. Jugar al fútbol hace estar a las personas mucho más sanas que antes, por supuesto, pero también tiende a hacerlas mucho más felices en su vida en general”.

Eso mismo quedó claramente reflejado en lo que comentaron a FIFA.com dos personas amputadas internacionales con Escocia –Sellar e Iain Matthew– sobre lo que el fútbol significa para ellas.

Amputee Football Scotland players in training.

La historia de Iain

“Nací con el pie izquierdo deforme y el pie derecho equinovaro, y tuvieron que insertarme un hueso en un tobillo y amputarme el otro pie. Eso pasó cuando tenía 4 años. Pero mis padres siempre me animaron a hacerme deportista”.

“Antes del fútbol había sido nadador, y formé parte del equipo de Gran Bretaña en los Juegos Paralímpicos de 1992 y 1996, y en los Juegos de la Commonwealth de 1994. Pero también venía jugando al fútbol cinco con amigos sin discapacidad y, entonces, vi un anuncio de para-fútbol en el periódico. Desde entonces, ha sido una parte importante de mi vida”.

“Incluso cuando nadaba, el fútbol era siempre mi principal pasión. Me encanta practicarlo, pero también me encanta su dimensión social: reunirse con un grupo de amigos y echarse unas risas. La natación no puede competir con eso. El fútbol es estupendo para cualquiera, pero lo es especialmente para las personas con discapacidad, porque te saca de casa, te hace salir un poco de tu caparazón y te reúne con otras personas en situaciones similares”.

“Había representado a Escocia en los Juegos de la Commonwealth, pero hacerlo en fútbol –vistiendo el uniforme completo y escuchando Flower of Scotland’– fue absolutamente estupendo. Fue uno de los mejores momentos de mi vida”.

La historia de Rebecca

“Nací con malformaciones congénitas que implicaban que me faltaba un peroné. Los médicos sabían que no iba a poder andar usando esa pierna, así que la amputaron y me pusieron una prótesis”.

“En el colegio no había deportes relacionados con discapacidades. Básicamente era: ‘Puedes participar, pero si no puedes estar al nivel de los demás niños, vete a la biblioteca’. Afortunadamente, ahora es diferente, pero entonces no había oportunidades para que niñas como yo practicasen deporte”.

“Empecé a tener problemas importantes de cadera que fueron aumentando cuando tenía veintitantos años, y también empezaron a surgir problemas de espalda. Recuerdo tocar fondo en 2015, cuando estaba intentando fregar los platos y ni siquiera podía tenerme en pie porque temblaba muchísimo”.

“En ese periodo acabé estando completamente aislada, porque estaba afectando mucho a mi vida diaria y limitando mi capacidad para socializar. Estaba metida en mi piso sin nadie con quien hablar y sin nada que hacer, y llegó un momento en que me planteé: ‘¿Saco el mayor partido posible a esto y acepto que así van a ser las cosas, o trato de cambiar algo?’”.

“Me alegro mucho de haber tomado el segundo camino porque el deporte para discapacitados lo cambió todo para mí. Ha sido formidable para mi bienestar físico y mental. La verdad, no podría haber imaginado la repercusión que iba a tener. Jugar con Escocia ha sido sin duda el punto culminante. Había trabajado muy duro tras empezar a jugar al fútbol, y lo sentí como la culminación y la recompensa a todos esos esfuerzos”.

“Como persona con discapacidad, siempre tendré problemas que afrontar. Pero el fútbol me ha ayudado a afrontarlos, y seguirá ayudándome”.

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