Copa Mundial de la FIFA™

El largo camino hacia la redención

American Samoa goalkeeper Nicky Salapu in Pago Pago in 2011
© Others

A veces la alegría natural que produce el fútbol se pierde entre la presión y las exigencias de este deporte en su máximo nivel. Y si hay un futbolista internacional que quizás deba sentirse más herido que nadie por un revés del juego, ese es Nicky Salapu, que saltó a la fama por ser el arquero que recibió nada menos que 31 goles, un récord del mundo, en un único encuentro de clasificación de la Copa Mundial de la FIFA™. Aun así, el número uno de Samoa Estadounidense siente un profundo respeto por el fútbol.

Salapu ha vivido una historia de redención. Y hace falta un carácter especial para poder recuperarse y disfrutar de un deporte que te ha infligido heridas tan profundas. Al principio, sobrellevar aquella derrota récord de 31-0 a manos de Australia en 2001 resultó durísimo para Salapu.

Samoa Estadounidense figuraba habitualmente en lo más bajo del escalafón mundial. Hasta 2011. Fue entonces cuando ganó su primer partido. Se rondaba el 17º aniversario de su estreno en el panorama internacional y por entonces acumulaba un increíble registro de 129 goles en contra en sus primeros 12 clasificatorios del Mundial.

Y en ese momento Salapu empezó a superarlo. Era el único superviviente de aquel despiadado tanteo sufrido diez años atrás, y el resultado de 2011 significó para él más que para nadie. Entre todas las emociones que se vivieron después del pitido final, como se narra en la película Next Goal Wins, el seleccionador Thomas Rongen contó de su portero: “Estaba llorando, y dijo: ‘ahora ya puedo decirles a mis hijos que soy un ganador’. Eso es más grande que el propio juego, francamente”.

Nicky Salapu es, sin dudas, el tipo de persona que se levanta de inmediato en cuanto cae derribado. “Fue muy duro de asumir”, explica Salapu a FIFA.com,* *refiriéndose a aquella derrota de infausto recuerdo. “Pero pensé que si no volvía a la cancha nunca iba a conseguir una victoria para Samoa Estadounidense”.

“Para mí supuso un reto pasar página, deshacernos de aquella etiqueta de peor equipo y hacer algo por Samoa Estadounidense. En el aspecto psicológico, para mí representó un desafío enorme”.

*Por amor al fútbol *
Hoy, Salapu, a los 35 años, está más implicado en el juego que nunca, hasta el punto de rozar la obsesión. En septiembre formó parte del plantel samoano que participó en la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™, aunque, lógicamente, donde da rienda suelta a su pasión es en las categorías amateur. Salapu pasa todo el tiempo que puede jugando al fútbol, vistiendo los colores de hasta siete equipos en Seattle, donde vive ahora. Y cuando no juega, arbitra.

Como en cualquier pasión, el dolor a menudo puede servir para intensificar el vínculo que le une a ella. “Me encanta este deporte, y me encanta respetarlo”, afirma con una sonrisa de aire melancólico que refleja la pura alegría que le proporciona el fútbol.

“He intentado hacer frente a todos los desafíos. El fútbol me ha brindado esa oportunidad. A veces el cuerpo se queda sin energía, pero el corazón sigue amando este deporte que me encanta y lo respeto en todo momento. Me ha llevado por todo el mundo, y quiero devolvérselo con respeto", continúa.

Su fan número uno es sin duda su hijo, Dylan, de ocho años, aunque, como él mismo reconoce, también puede ser su mayor crítico. “Siempre que practico con él le dejo que dispare”, explica Salapu. “Pero es un pillo: cuando me marca goles me dice algo como ‘oye, eres un buen portero, pero lo podrías hacer mejor”.

*Grandes avances *
La campaña clasificatoria de Samoa Estadounidense para Rusia 2018 terminó casi en el mismo momento en que empezó. Con todo, el equipo se quedó a un solo gol de alcanzar la segunda fase, en la que hubiera podido medirse con las potencias tradicionales de su zona. En vista del historial de la selección, habría sido un logro extraordinario.

En sus tres encuentros de clasificación mundialistas disputados en septiembre de este año, Samoa Estadounidense dobló con holgura su balance histórico. Reforzado por varios futbolistas que juegan en Estados Unidos de orígenes samoanos, el equipo atraviesa una trayectoria claramente ascendente. Y Salapu considera que al país, una de las asociaciones miembro de la FIFA más pequeñas, le espera un futuro brillante.

“Siempre pensé que algún día el equipo cosecharía muy buenos resultados”, apunta. “Sé que en Estados Unidos hay muchos chicos samoanos, hemos buscado y los hemos incorporado, gracias a la Asociación”.

“También tenemos que dar las gracias a quienes rodaron la película Next Goal Wins, porque sin ellos no seríamos conocidos por todo el mundo. Muchos chicos vinieron a probar suerte con nosotros gracias a eso. Pensaron: ‘Dios mío, este es mi país. Se dieron cuenta de eso”, alaba.

Y aunque los años pasan, Salapu tiene muchas ganas de regresar a la próxima competición preliminar mundialista, la de Qatar 2022. Es evidente que la forma física no se lo impedirá. Y tampoco es probable que la pasión suponga un problema.

“Estoy disfrutando cada momento de los partidos con la selección. Sufrí durante mucho tiempo para conseguir esa victoria. Formar parte de esto representa mucho para mí”, finaliza.

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