Historia

El milagro de Malí conmociona a Angola

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Después de años de planificación, semanas de emoción antes de la competición y el nerviosismo propio de un partido inaugural, en el minuto 78 del debut de Angola como anfitriona de la Copa Africana de Naciones, la afición congregada en Luanda se encontraba en el séptimo cielo.

Ni que decir tiene, con la sorprendente ventaja de 4-0 sobre Malí, situada casi 50 plazas por delante en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, el júbilo era el sentimiento más compartido aquel 11 de noviembre en el Estadio Nacional. Sin embargo, los angoleños estaban a punto de bajar de las nubes de un tremendo manotazo.

Dos goles de Flavio, uno en cada mitad, seguidos de los penales de Gilberto y Manucho, parecían a todas luces haber sentenciado un comienzo de competición perfecto para Angola a falta de un cuarto de hora para el final del tiempo reglamentario. En un partido roto, sólo la pasión y la energía pusieron a Angola en el camino que la habría llevado a su tercera victoria de la historia en una fase final africana.

Sin embargo, al igual que un corredor de maratón que no ha sabido aguantarse las ganas de acelerar en plena carrera, la energía empezó a abandonar a los anfitriones. Además, la entrada de Mustapha Yatabare al terreno de juego en el minuto 77 se convertiría en la clave de la salvación de los malienses. Otro suplente inició los últimos 16 minutos de infarto: el emblemático Seydou Keita, en medio de una maraña de piernas, empujó al fondo de las mallas el balón procedente de un saque de esquina que al guardameta Carlos Fernandes se le acaba de escurrir de las manos.

Los visitantes volvieron a acortar distancias a falta de menos de 120 segundos para el final del encuentro, por mediación de un impresionante cabezazo de Freddy Kanoute desde cerca del punto penal. Pese a todo, la afición local no podía temer lo peor. Ni siquiera cuando Keita se desmarcó de la ya desvencijada defensa de Angola para marcar de volea en el minuto 93, el público esperaba que el rival completara la remontada.

Lo que parecía imposibleSin embargo, las piernas frescas de Yatabare lo tenían muy claro. A falta de 15 segundos para que se cumplieran los cuatro minutos de descuento, el delantero maliense llegó antes que nadie a un despeje de Fernandes para anotar el sorprendente gol que igualó a 4-4 la contienda.

"Jamás habría imaginado que remontáramos así", declaró Keita, autor de dos goles. "Estuvimos muy mal en la primera parte, mentalmente no habíamos entrado en el partido". Como todo buen entrenador, en medio de la alegría, Stephen Keshi (quien dirigió a su Nigeria natal hasta el título en 2013) no acababa de sentirse satisfecho con el hecho de que su equipo hubiera necesitado una remontada de tal magnitud. "Costaba mucho creer que fuéramos capaces de meternos de nuevo en el partido. Ahora tengo sentimientos encontrados: estoy contento con el empate, pero enojado con el equipo".

En cuanto al seleccionador rival, Manuel José, por desgracia para él, sus emociones eran diáfanamente claras tras el pitido final. "Este empate me sabe a derrota, es uno de los tragos más amargos que he tenido que probar en todos los partidos que componen mi larga carrera", proclamó. "El fútbol africano está aprendiendo a cada paso. Tenemos la técnica, pero nos ha faltado picardía. El público merecía una victoria".

Por suerte, Angola pronto se sacudió el miedo a convertirse en la primera selección anfitriona eliminada en la fase de grupos desde Túnez en 1994. Al final, pese a las cicatrices que le dejó aquel partido, se desquitó de Malí, a la que desbancó por un punto en la pugna por el pase a cuartos de final.

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